domingo, 10 de septiembre de 2017

10 trucos para agilizar el cerebro

Si puedes hacer el crucigrama hasta con los ojos cerrados, es hora de que cambies a un nuevo reto para poder sacarle el mejor rendimiento a tu cerebro.

La curiosidad sobre el mundo que te rodea, el cómo funciona y el cómo entenderlo, mantendrá a tu cerebro funcionando a más velocidad y de forma más eficiente. Usa las ideas expuestas bajo estas líneas para emprender tu búsqueda del buen estado mental.

1. Usa tu otra mano

Pasa el día haciendo cosas con tu mano no dominante. Si eres zurdo abre las puertas con la mano derecha. Si eres diestro intenta usar las llaves con la mano izquierda. Esta sencilla tarea hará que tu cerebro establezca algunas conexiones nuevas y tenga que repensar la forma de realizar las tareas diarias. Ponte el reloj en la mano contraria para que recuerdes el reto del cambio de mano en las tareas.

2. Juegos mentales

Los juegos son una forma maravillosa de excitar y retar al cerebro. Los sudokus, crucigramas y juegos electrónicos tipo “brain training” son formas estupendas de mejorar la agilidad cerebral y la capacidad de memorizar. Estos juegos se basan en la lógica y en las capacidades verbales, matemáticas, etc. Además son divertidos. Se obtiene más beneficio practicando estos juegos un poquito cada día (15 minutos, más o menos) que haciéndolo durante horas.

3. Alimentar al cerebro

Tu cerebro necesita que comas grasas saludables. Céntrate en las grasas de pescado como las del salmón salvaje, frutos secos como las nueces, y aceites como el de linaza u oliva. Ingiere más esta clase de alimentos y reduce las grasas saturadas. Elimina por completo los ácidos transgrasos de tu dieta.

4. Ir por sitios diferentes

En coche, o a pie, busca nuevas rutas para llegar a donde quiera que vayas. Este pequeño cambio en la rutina ayuda al cerebro a practicar con la memoria espacial y las direcciones. Intenta cambiar de acera y altera el orden en que visitas tus tiendas preferidas para así cambiar la rutina.

5. Adquiere una nueva habilidad

Aprender una nueva habilidad pone a trabajar a múltiples áreas cerebrales. Tu memoria entrará en juego, aprenderás nuevos movimientos y asociarás las cosas de un modo diferente. Lee a Shakespeare, aprende a cocinar o a construir un avión con palillos, todo sirve para retar al cerebro y darte cosas nuevas en las que pensar.

6. Romper rutinas

Nos encantan las rutinas. Tenemos hobbies y pasatiempos que podemos hacer durante horas. Pero cuanto más nos habituamos a una tarea más se convierte en una naturaleza arraigada y menos trabaja nuestro cerebro al hacerla. Para ayudar de verdad a que tu cerebro se mantenga joven, rétalo. Cambia la ruta hacia el supermercado, usa tu mano contraria para abrir las puertas y cómete primero el postre. Todo esto forzará a tu cerebro a despertarse de sus hábitos y a prestar atención de nuevo.

7. Apréndete los números de teléfono

Nuestros modernos móviles memorizan todos los números que nos llaman. Nadie ha vuelto a esforzarse en recordar los números de teléfono, pero es una estupenda actividad para ejercitar la memoria. Apréndete un nuevo número de teléfono cada día.

8. Elegir un nuevo pasatiempo

Encuentra algo que te cautive, que puedas hacer fácilmente en casa y que no cueste demasiado dinero. Haz fotografías con una cámara digital, aprende a dibujar o a tocar un instrumento, practica nuevos estilos de cocina o escribe. Todas estas son buenas elecciones.

9. Leer libros distintos

Toma un libro que verse sobre un asunto que te sea completamente novedoso. Lee una novela que transcurra en el antiguo Egipto. Aprende algo de economía. Existen multitud de libros populares excelentes que tocan temas de no-ficción y que además de entretener cumplen el cometido de enseñar un montón de cosas sobre un tema concreto. Conviértete cada semana en un experto en algo nuevo.

Diversifica un poco tus lecturas, abandona los temas que te son familiares. Si normalmente lees libros de historia, pásate a una novela contemporánea. Lee a autores extranjeros, a los clásicos y elige otros al azar. Tu cerebro no solo se verá beneficiado por tener que trabajar imaginando otros períodos históricos, otras culturas y otras gentes, sino que además obtendrás historias interesantes que contarle a los demás, lo cual te hará pensar y establecer conexiones entre la vida moderna y las palabras.

10. Hacer listas

Las listas son maravillosas. Hacer listas nos ayuda a asociar unos datos con otros. Haz una lista de los lugares a los que has viajado. Haz una lista de todas las comidas sabrosas que has probado. Haz una lista con los mejores regalos que has recibido. Haz una lista mental diaria para ejercitar a la memoria y para conseguir nuevas conexiones cerebrales.

Pero no dependas demasiado de ellas, haz una lista con todo lo que necesitas comprar pero luego trata de no usarla en el supermercado. Usa la lista una vez que hayas metido todos los productos en la cesta simplemente para comprobar tu memoria. Haz lo mismo con tu agenda de quehaceres diarios.

Estrada Douglas

martes, 18 de julio de 2017

Diez mandamientos para una vejez feliz

​Diez mandamientos para una vejez feliz

1. Cuidarás tu presentación todos los días. Vístete bien, arréglate como si fueras a una fiesta. ¡Qué más fiesta que la vida!.

2. No te encerrarás en tu casa ni en tu habitación. Nada de jugar al enclaustrado/a o al preso voluntario/a. Saldrás a la calle y al campo de paseo. El agua estancada se pudre y la máquina inmóvil se enmohece.

3. Amarás al ejercicio físico como a ti mismo/a. Un rato de gimnasio, una caminata razonable dentro o fuera de casa. Contra inercia, diligencia.

4. Evitarás actividades y gestos de viejo/a derrumbado/a. La cabeza gacha, la espalda encorvada, los pies arrastrándose. ¡No! Que la gente diga un piropo cuando pasas.

5. No hablarás de tu vejez ni te quejarás de tus achaques. Con ello, acabarás por creerte más viejo/a y más enfermo/a de lo que en realidad estás. Y te harán el vacío. Nadie quiere estar oyendo historias de hospital. Deja de auto llamarte viejo/a y considerarte enfermo/a.

6. Cultivarás el optimismo sobre todas las cosas. Al mal tiempo buena cara. Sé positivo, ten buen humor en las palabras, sé alegre de rostro, amable en los ademanes. Se tiene la edad que se ejerce. La vejez no es cuestión de años sino un estado de ánimo.

7. Serás útil a ti mismo y a los demás. No eres un parásito ni una rama desgajada voluntariamente del árbol de la vida. Bástate hasta donde sea posible y ayuda. Ayuda con una sonrisa, con un consejo, un servicio.

8. Trabajarás con tus manos y tu mente. El trabajo es la terapia infalible. Cualquier actitud laboral, intelectual, artística… Medicinas para todos los males, la bendición del trabajo.

9. Mantendrás vivas y cordiales las relaciones humanas. Desde luego que las que anudan dentro del hogar, integrándose a todos los miembros de la familia. Ahí tienes la oportunidad de convivir con todas las edades, niños, jóvenes y adultos, el perfecto muestrario de la vida. Luego ensancharás el corazón a los amigos, con tal que los amigos no sean exclusivamente viejos como tú. Huye del bazar antigüedades.

10. No pensarás que todo tiempo pasado fue mejor. Deja de estar condenando a tu mundo y maldiciendo tu momento. Alégrate de que ser parte del mismo y poder ver muchas cosas lindas y nuevas.
¡No te olvides de reír a menudo para mantener la salud!

Autor desconocido.

ALZtivista

jueves, 13 de julio de 2017

Consejos para cuidadores

CONSEJOS PARA LOS CUIDADORES DE UN SER QUERIDO Y/O PACIENTE DE ALZHEIMER

*  Cuide muy bien su condición física y médica.

*  Evite cosas que no pueda realizar (para usted y para los otros).

*  Si es posible, duerma por lo menos 6 horas cada noche.

*  Aprenda a aceptar ayuda y respetar la forma en que otras personas la dan.

*  Desarrolle y mantenga un plan de diversión para usted como: ir al cine, visitar amistades, paseos, etc., ya sea con familiares o amigos.

*  Nunca se sienta culpable cuando disfrute de algo, aún cuando su ser querido no lo pueda disfrutar también.

*  Busque y cultive el trato con un profesional, por ejemplo una trabajadora social, que sepa exactamente su situación y como está tratando de cuidar a su ser querido.  Póngase en contacto con esta persona y hágale saber sus éxitos, problemas, obstáculos y fracasos.

*  Averigüe qué programas o grupos de apoyo existen en su área y trate de asistir a las reuniones y participar activamente.

*  Aprenda todo lo que pueda acerca de la enfermedad de su familiar y/o paciente.

* Procure estar siempre de buen humor, en sus conversaciones con su sercuidadopersonasmayores querido enfermo.

*  Evite el uso de alcohol como medio para recuperarse de la fatiga.

*  Si hay otros miembros de la familia que pueden ayudarle, hágales saber en términos directos y concretos cuáles son sus necesidades.

*  Si las personas que pueden ayudarle no lo hacen ni comprenden como usted se siente,  no se desgaste enojándose, reprochándoles y culpándolos.  Deje las puertas abiertas siempre por si acaso hay cambios más tarde.

*   Reconozca usted mismo lo que está haciendo. SE LO MERECE!.

Alzheimer App

"Alzheimer App"

Ayuda para cuidadores de personas con alzhéimer y otras demencias relacionadas.
Recursos para cuidadores profesionales y estudiantes.
En nuestras redes puedes encontrar información sobre demencias, fisioterapia, terapias no farmacológicas, neurología, psicogerontología, adultos mayores y enfermería.
Acceso a más de 3.000 documentos en formato pdf, más de 400 vídeos, archivos de audio para cuidadores y estudiosos del tema de las demencias.

Si el Alzheimer ha entrado en tu vida, esta es tu aplicación.

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Via: Alzheimer Universal

miércoles, 15 de marzo de 2017

Alzheimer, 10 signos de alarma

¿Cuáles son los signos de alarma ante los que se debe tomar la decisión de acudir al médico?
Según Alzheimer ́s Association (www.alz.org), existen 10 signos de alarma ante los que se debe acudir al médico, aunque no es necesario que se den todos.
Algunos ejemplos referidos a cada uno de los signos de alarma son los siguientes:
1- Es una de las señales más comunes y conocidas de la edad temprana de esta enfermedad. Por lo general, los “olvidos” corresponden a la información recién aprendida. También es frecuente no recordar las fechas o los eventos importantes.

2- Algunas personas ya no pueden planificar como antes o seguir un plan. Tampoco, por ejemplo, pueden seguir los pasos de una receta o manejar las cuentas mensuales. Tienen problemas para concentrarse y se vuelven un poco más lentos para emprender las tareas.

3- Pueden encontrarse con que empieza a costarles completar las tareas cotidianas. Incluso, pueden tener problemas para llegar a un lugar donde solían ir siempre, administrar presupuestos en el trabajo o recordar las reglas de un juego al que han jugado desde siempre.

4- Las personas con enfermedad de Alzheimer (EA) olvidan con frecuencia las fechas, las estaciones del año y el paso del tiempo. Pueden no recordar dónde se encuentran o cómo llegaron hasta allí. La diferencia con los cambios asociados a la edad es que la confusión dura un rato y luego lo recuerdan.

5- Las dificultades para leer, analizar las distancias y establecer un color o el contraste son algunos de los síntomas. También pueden tener problemas de percepción y pasar por delante de un espejo y no darse cuenta que lo que ven es su propio reflejo.

6- Las personas con EA pueden tener dificultades para seguir o participar en una conversación. Es frecuente que en medio de la charla se detengan y se olviden de lo que iban a decir, o repitan muchas veces lo mismo. A veces no encuentran la palabra correcta o utilizan términos incorrectos.

7- Es común que las personas con EA dejen cosas como el mando de la televisión, el reloj, etc. fuera de su lugar y que no puedan recordar sus pasos anteriores para encontrarlas. A veces acusan a otros de robarles. Con el avance de la enfermedad esto puede pasar más a menudo.

8- Es posible que regalen cantidades exageradas de dinero a alguien que quiera venderles algo. También puede suceder que empiecen a prestar cada vez menos atención a su aseo y cuidado personal.

9- Poco a poco, las personas con EA van perdiendo las ganas de entretenerse con algún pasatiempo, de encontrarse con amigos, de involucrarse en proyectos o practicar deporte

10- Las personas con EA sufren cambios de personalidad y pueden convertirse en personas confundidas, recelosas, deprimidas, temerosas o ansiosas. También pueden tender a enfadarse más fácilmente.

Fuente:http://knowalzheimer.com/10-signos-de-alarma-alzheimer/

miércoles, 15 de febrero de 2017

No me digas.....

​No me digas cómo hacerlo .Yo soy la que lo hago.
No me digas cómo se maneja .Yo soy quién maneja la situación.
No me digas cómo se cambia un pañal .Yo soy quien lo cambio.
No me digas cómo bañarle.Yo soy quien lo hace
No me digas cómo alimentarle Yo soy quién le alimenta .
No me digas cómo aplicar el medicamento .Yo soy quién lo aplica .
No me digas a que hora debo acostarle ,o levantarle .Yo tengo mi horario
No me digas que tengo la culpa de sus cambios de conducta .Yo se que es su enfermedad .
No me digas que comprar y que no . Yo se cuánto dispongo.

Cuando todo haya pasado .

NO ME DIGAS CÓMO ARRANCARSE EL REMORDIMIENTO ,PORQUE ESE NO LO CONOZCO YO

autor Merry Chepin Oc.

domingo, 15 de enero de 2017

Alzheimer: el maldito olvido que todo lo arrasa

Perder los recuerdos, olvidar quién fuiste, acabar con los escasos destellos de reconocimiento que nos quedan  ante la presencia de nuestros seres queridos y de nuestra propia imagen delante del espejo; en definitiva, dejar de estar poco a poco  con los nuestros, mucho antes de abandonarlos físicamente.

El maldito olvido que todo lo arrasa llamando a mi cabeza una y mil veces a lo largo del día…y al que siempre acudes tú para abrir la puerta  y mostrarme un haz de luz entre las tinieblas por las que deambulo, y de las que no lograré salir sin una mano que me guíe, sin una voz que me oriente, anunciando que estoy en el camino correcto y que ya pasó la terrible oscuridad.

Qué necesaria es esa mano que me ofrece seguridad y a la cual me aferro en muchos momentos del día, en los que no logro descifrar tantos devenires en mi cabeza de nombres, rostros, calles, imágenes y lugares.

Vivir situaciones que me resultan familiares, querer reconocer a las personas que me llaman por mi nombre y no poderles corresponder de la misma forma, por mucho que logro esforzarme.

A veces, no sé si son buenos días, buenas tardes o buenas noches, ni en qué día de la semana nos encontramos. Miro el reloj y no se descifrar lo que las agujas me muestran. Siento que el tiempo se me ha ido de las manos, quedándose paralizado dentro de esta maquinaria oxidada a la que el olvido le arrancó de cuajo las agujas que marcaban el rumbo de mi memoria.
Olvidar que tengo que asearme, no atinar con el zapato derecho e izquierdo en el pie correspondiente, abotonarme la chaqueta indebidamente cada vez que intento vestirme, no saber cuando tengo que utilizar los cubiertos  o si es la hora de la cena o del almuerzo.

He perdido totalmente la noción del tiempo...

He abandonado  mis costumbres, mis preferencias, mis gustos, mis hábitos, y he adquirido otros que me son completamente ajenos, pero que ahora ocupan mi cabeza constantemente, habiéndose convertido en mi modo de vida...y lo más curioso de todo ésto, es que no se como han ido adueñándose de mi sin darme apenas cuenta.
Mi vida ha pegado un cambio radical, se me ha puesto patas arriba; es como un cajón desordenado donde nunca encuentro lo que busco; mi memoria, mis recuerdos y mis raíces.

Hay objetos que no sé para qué sirven, fotografías colgadas en las paredes con personas dentro que no logro ubicar en mi vida ni en mi mente.
Rebusco en todos los rincones de la casa, para ver si apareces en alguno de ellos, si hay alguna pista, algún atisbo en mi memoria que me haga recordar, que haga deshacer esta bola de nieve en la que se ha convertido mi cerebro, frío y duro, que se ha negado a obsequiarme con responder a tantas dudas y preguntas que vuelan en mi mente.

No tengo pasado, ni presente, ni futuro, y vivo en un permanente letargo, nadando en una laguna profunda y negra, esperando que alguien me lance un salvavidas; y ese salvavidas eres tú.

Te veo sentada a mi lado, observándome.
Llevas días, meses, años haciéndolo,  y siempre lo haces de la misma forma; con todo el amor del mundo. A pesar de tu juventud, has envejecido tú, más que yo, y también de la misma manera que yo, has dejado a un lado tus costumbres, tus hábitos y tus gustos; porque desde hace todo ese tiempo interminable, te dedicas exclusivamente a mí. Eres mi ángel de la guarda, mi sombra.

A veces, te veo mirar por la ventana con la vista perdida en el horizonte, y  pienso que  todo lo que estamos viviendo entre estas paredes, sólo quedará entre nosotras. Entre madre e hija.
Qué sería de mí sin tí, que me cuidas como si de un niño pequeño se tratara. Me aseas con una paciencia ilimitada y vas colocándome una a una las prendas de vestir explicándome todo lo que vas haciendo.

Mira madre, ahora viene la camisa, después la chaqueta, ahora te pongo tu falda preferida. ¿A qué estás muy guapa?
¡Y si es verdad que me pones guapa!

Yo siempre te pido mi bolso, y que me pongas ese collar de perlas que  nunca logro encontrar; pero tú hija mía, eres tan lista, tan dispuesta, y tan cariñosa...que siempres das con todo.

Hoy has preparado mi comida favorita, me dices, mientras pones la mesa. No recuerdo cual es mi comida favorita, pero lo que sí sé, es que todo lo cotidiano lo haces con una entrega y una generosidad, que te engrandece como persona. Soy muy afortunada.

En realidad, yo no sé lo que me está ocurriendo. Estoy completamente ajena a todo este mundo de desconocimiento.

Ya no sé ir al supermercado. No sé cocinar. Se me olvida tomarme la medicación, apagar las luces, no encuentro el baño, ni el dormitorio y tengo que abrir todas las puertas del pasillo para dar con ellos.

Me dices que eres mi hija, pero no logro recordar si una vez estuve embarazada y tuve un hijo en mis entrañas. No sé cómo has llegado a mi vida, pero lo que sí sé, es que estás continuamente a mi lado para que no me sienta perdida.
Yo, me he olvidado de mí, pero tú sí que te has olvidado de tí y del mundo exterior, hija mía. Hace poco tiempo te han ofrecido ayuda para que te des un respiro en algún momento del día, y has accedido con lágrimas en los ojos. ¿Porque lloras? te pregunté.

Y cogiéndome de  la mano y besándome en la mejilla, me dijiste que no me preocupara por nada, que tú nunca me abandonarías, ni me dejarías en manos extrañas.Yo no quiero que me faltes, pero debo de reconocer que necesitas descanso para tu cuerpo y para tu mente, dedicarle más tiempo a tu familia, a tu marido y a tus hijos. Salir a pasear con tranquilidad sabiendo que yo estoy bien atendida, no pegarte esos madrugones que te pegas para ir a por mis medicamentos, hacer la compra, ya casi no te arreglas como antes lo hacías; tu vida se ha convertido en una carrera de obstáculos, que cada vez te cuesta más trabajo sortear. No tienes tiempo para ir a la peluquería, ni a comprarte ropa, ni ir al cine, ni a tomarte un café con tus amigas.
Y todo, por atenderme. Me antepones a tus necesidades, y éso hija, no me gusta. Ésto no es justo, ya lo sé; ni para tí, ni para mí.
Quiero decirte que nunca voy a permitir que pierdas todo lo que la vida te pone en el camino y tú vas echando a un lado. 
Quiero que sigas trabajando como antes lo hacías, que tengas alegría en la mirada, fe en el futuro, que pierdas los miedos y los temores por lo que está por venir.

Todo lo que tenga que ocurrir ocurrirá, y tú no eres culpable ni responsable de esta situación. Eres una víctima más. Yo al menos, así lo siento.
Si te ofrecen ayuda, cógela sin ningún tipo de remordimiento.
Siempre, hay que aferrarse a las manos que dan; porque aunque creamos que el mundo se nos viene abajo en cientos de ocasiones, siempre hay manos solidarias que nos tienden su ayuda.

Ten siempre presente, que haces lo correcto, y que mucho peor que el olvido que atañe a la memoria, mucho peor y más triste es el otro olvido; el del abandono, el del  aislamiento y la desatención;  y esa clase de olvido nunca ha existido en ningún momento de mi vida.
Ésto sí que lo puedo reconocer y me siento afortunada por ello.

El alzheimer no ha podido  con nuestra familia;
porque el amor, todo lo puede.
Por este hermoso detalle me doy cuenta, de que eres alguien muy importante en mi vida.
Sigo estando aquí físicamente y siento no estar con todas mis capacidades y facultades al cien por cien.
Te aseguro que soy totalmente inconsciente de todos los problemas que te estoy causando.

Sólo espero que se siga investigando sobre esta enfermedad que cada día afecta a un mayor número de personas,
que se doten con los medios necesarios las residencias, hospitales, institutos de investigación. Que nuestros investigadores no se cansen de estudiar y crear medicamentos o vacunas que palien y frenen el avance de los síntomas,
que las administraciones no se olviden de los enfermos, familiares y cuidadores.

Que una vida digna y con los medios necesarios para que así sea, se convierta en una prioridad para todos aquellos que están al frente de estas instituciones, sin que las familias se vean abocadas al olvido y a la insolidaridad.

No hay nada peor que sentirse abandonado cuando los medios a tu alcance ya no son suficientes,

y lo peor de ésto y lo más importante, es que son nuestros seres queridos los que están en juego.

Hoy, hay aquí madres, padres, hijas e hijos, cuidadores y muchas otras familias que dedican su tiempo y su vida a cuidar a una persona o a varias,
porque hay familias que tienen a más de un afectado por el Alzheimer, y que no sienten el reconocimiento que merecen en muchos aspectos,
ni cuentan con los apoyos necesarios.

Pero de lo que si podéis sentiros orgullosos y debéis de tener el absoluto convencimiento, es de que sois una pieza clave, fundamental e insustituible en esta difícil, tortuosa y larga  calle del olvido, llamada Alzheimer, por la que no queremos pasar nadie en un futuro y por la que vagan muchas sombras, que se sienten perdidas.

Ojalá y algún día no muy lejano, descuelguen el rótulo que da nombre a esta calle y no vuelvan a colgarlo nunca más, y  toda esta historia de la vida real, forme parte del pasado.
Y comencemos una nueva historia, diciendo:

“Había una vez, en tiempos remotos, una enfermedad llamada Alzheimer”, de la cual, no quiero acordarme.

Teresa Martín