miércoles, 20 de marzo de 2019
Decálogo para una alimentación y nutrición saludable en las personas mayores sanas
viernes, 15 de febrero de 2019
El estrés del cuidador
Algunas de las emociones que puede experimentar son: pena, culpa, enojo, vergüenza, soledad y posiblemente otros.
Esta es una respuesta natural para alguien que haya experimentado una pérdida. Por causa de la EA puede sentir que ha perdido un compañero, un amigo, o uno de los padres y muy a menudo lamentarse por lo que fue esa persona. Justo cuando usted se adapta, Ia persona vuelve a cambiar de nuevo. Puede ser devastador cuando la persona no lo reconoce más. Muchos cuidadores han encontrado que la integración en grupos de autoayuda de Alzheimer es la mejor manera de poder continuar.
Es muy común sentirse culpable por sentirse incómodo por el comportamiento de la persona, por enojarse con ella, o por sentir que ya no puede continuar y está pensando en un internamiento. También puede sentirse bien porque cuando el paciente estaba bien no había una buena relación. Puede ser útil hablar con otros cuidadores y amigos sobre estos sentimientos.
Su enojo puede estar combinado. Puede estar dirigido a Ia persona, a usted, al médico o a la situación, dependiendo de las circunstancias. Es importante distinguir entre su enojo por el comportamiento de la persona, producto de su enfermedad, y su enojo con la persona. Puede ayudarle el buscar consejos con amigos, familia y grupos de apoyo. A veces, la gente se siente tan enojada que está a punto de lastimar a la persona que está cuidando. Si éste es su sentimiento, debe buscar ayuda profesional.
Puede tener a su cargo varias responsabilidades como pagar cuentas, arreglo de la casa o cocinar. Esta suma de responsabilidades puede resultarle muy estresante. Puede ser útil que lo hable o comparta con otros miembros de la familia o un profesional.
Usted puede sentir vergüenza cuando la persona tiene un comportamiento inapropiado en público. Su incomodidad puede desaparecer cuando comparta sus sentimientos con otros cuidadores que están pasando por las mismas situaciones. También ayuda el dar explicaciones sobre la enfermedad a amigos y vecinos para que puedan comprender mejor los comportamientos de la persona.
Muchos cuidadores terminan apartándose de la sociedad y se limitan a estar con Ia persona enferma en sus casas. Ser un cuidador puede resultarle solitario, puede haber además han perdido la relación “de antes” con la persona que sufre el mal y también es posible haber perdido otros contactos sociales debido a las exigencias de su tarea. La soledad dificulta el sobrellevar los problemas. Es importante mantener las amistades y contactos sociales. Ubique un grupo de soporte y asista a este.
sábado, 15 de diciembre de 2018
Estar preparado para prevenir y actuar ante posibles accidentes en enfermos de Alzheimer
- Tenga bajo llave medicamentos, herramientas y productos tóxicos. Oculte las sustancias u objetos tóxicos o peligrosos (de limpieza, tocador, jardín, cuchillos, objetos cortantes y punzantes, que deben mantenerse fuera del alcance de los paciente, armas de fuego…)
- Coloque pulsadores de seguridad en la cocina y calefacción.
- No deje solo a un paciente de Alzheimer en un coche, cerca de una piscina o un lugar por donde se pueda precipitar.
- Si es posible, no utilice gas, siempre electricidad (cocina, agua caliente, calefacción…).
- Venda el coche. Evite que conduzca; si es necesario, coloque un dispositivo que no permita el arranque.
- Si el paciente fuma, vigílelo mientras lo haga para evitar el riesgo de incendios accidentales.
- Retire cierres interiores de puertas de entrada, de las habitaciones y baños.
- Fotocopie y guarde en un sitio seguro todos los papeles y documentación del enfermo de Alzheimer.
- Haga copias de las llaves en previsión de que las pierda o las guarde en lugares que no pueda recordar.
- Facilítele una placa de identificación que puede estar grabada en el reloj, una pulsera o joya de su gusto, a fin de que esté más dispuesto a llevarla.
- Tenga siempre a mano una fotografía reciente del enfermo, ya que ayudará en su búsqueda si se pierde.
- Conozca el manejo de los sistemas de cierre de puertas y de las llaves de agua y de gas.
- Tenga a mano el teléfono de urgencias sanitarias, policía, de algún familiar…
- Comente a los vecinos su situación familiar.
- Tenga siempre a mano un teléfono móvil para comunicarse de forma rápida.
jueves, 29 de noviembre de 2018
12 consejos para cuidadores de personas con Alzheimer
Cuidar a una persona con Alzheimer es una tarea difícil, ya que requiere de mucha atención y dedicación. La persona cuidadora necesita el soporte de su familia y amigos para superar el día a día y el estado de ánimo cambiante del paciente. No obstante, si cuidas de una persona con Alzhéimer, te recomendamos que sigas ciertas rutinas para que la enfermedad no te supere y conozcas algunos consejos que te ayudarán a desempeñar tu tarea.
Te ofrecemos esta lista con 12 consejos básicos y muy prácticos, que esperamos te resulten útiles:
1. Pregunta al médico y a los expertos: cuando acudas a la consulta con el médico, haz todas las preguntas que tengas, especialmente sobre la progresión de la enfermedad y las opciones de tratamiento que mejor alivian los síntomas. Cuanta más información tengas, mejor podrás ayudar. Ponerse en contacto con asociaciones de pacientes , centros de día y grupos de apoyo es muy recomendable tanto para la persona afectada como para el cuidador y es una excelente forma de conocer en profundidad lo que está sucediendo.
2. Sé flexible y adapta la rutina: aprovecha los momentos del día en que la persona está menos confundida y con más disposición a cooperar para realizar las tareas más difíciles.
3. Comunicación: al hablar con la persona con Alzheimer, llámala por su nombre para asegurar que tienes su atención, háblale con un tono pausado y amable, dándole tiempo para encontrar las palabras correctas y expresarse.
4. Facilítale las tareas diarias: como el vestirse (preparando la ropa de antemano y teniendo el armario bien organizado) o el baño (dejándolo todo preparado), para evitar que el paciente tenga que sortear dificultades.
5. A la hora de comer: si es posible, mantén una rutina familiar, creando un ambiente tranquilo y sírvele platos variados y de su gusto. Escoge utensilios que promuevan su independencia, como los platos hondos o una pajita para beber. También es importante involucrar a la persona en la rutina de poner la mesa o fregar los platos, para que se sienta útil.
6. Actividades: qué hacer durante el día puede ser un verdadero reto. Planifica actividades simples y de su agrado, no le fuerces a hacer cosas que no le gusten y elogia los avances que haga en el transcurso de la actividad. Salir a pasear, hacer ejercicio, trabajar en el jardín o bailar pueden ser buenas opciones.
En un estado avanzado de la enfermedad, también debes tener en cuenta:
7. Incontinencia: se puede convertir en un problema cuando la persona ya no controla sus funciones excretoras. Llévala al baño cada 3 horas para reducir el problema y sé comprensivo cuando ocurran accidentes.
8. La hora de dormir: si la persona con Alzhéimer se siente desorientada, será difícil que concilie el sueño y se encontrará en un estado de agitación. Evita que duerma durante el día y procura mantener siempre la misma hora para ir a dormir. Crear un ambiente tranquilo antes de acostarse le relajará y le ayudará a conciliar el sueño.
9. Alucinaciones y delirios: habla de la situación con el médico para que te oriente sobre cómo actuar en cada caso concreto, pues en ocasiones puede ser un síntoma de una dolencia física. No obstante, es recomendable responder a los sentimientos de la persona y tranquilizarla si siente miedo o incluso distraerla, cambiar de cuarto o salir a dar un paseo para que se calme.
10. Evita que deambule: controla dónde se encuentra en todo momento, para evitar que se desoriente y salga de casa o se aleje del lugar en el que os encontráis. Cierra la puerta con llave y consulta con servicios sociales para solicitar un botón de tele asistencia, que incluye localizador en caso de que se pierda.
11. Evita los peligros: como medicamentos, productos de limpieza o cuchillos, poniéndolos fuera de su alcance a modo de prevención.
12. Evita las situaciones que no conoce: evita las multitudes, los cambios en la rutina y los lugares extraños que puedan causarle confusión o agitación.
Fuente: tucuentasmucho.com
jueves, 8 de noviembre de 2018
Los errores más frecuentes cometidos por cuidadores de enfermos de Alzheimer.
Como probablemente sepas ya, atender a una persona con Alzheimer es una tarea tan dura como compleja. Además de conocer al afectado o afectada y manejar información sobre el proceso que está atravesando, son imprescindibles grandes dosis de esfuerzo, paciencia, constancia, capacidad de comprensión…
En resumen: necesitaremos lo mejor de nosotros mismos en todos los sentidos. Pero incluso poniendo el máximo de nuestra parte, es casi inevitable cometer errores.
Entre los más comunes están los relacionados con la comunicación. Es obvio que, con frecuencia, resulta difícil tanto comprender lo que siente el enfermo como tener la certeza de que él nos ha entendido. Por eso en ocasiones, a menudo sin pretenderlo, intentamos demostrarles que tenemos razón y que ellos están equivocados a través de razonamientos lógicos, como si fuésemos a encender una luz en sus mentes que súbitamente les hiciese ser conscientes de la realidad que les rodea. Lo único que conseguiremos con esta clase de comportamiento es incrementar su estado de confusión y, lo que es peor, provocar que adopten una actitud defensiva.
Es importante aprender a no utilizar un lenguaje negativo: “no hagas eso”, “no digas eso”, “no tienes razón”, “no es cierto” y fórmulas similares son expresiones a evitar en la mayor parte de los casos. Tampoco debemos ‘forzar’ su memoria, por ejemplo con relatos sobre lo que ‘realmente sucedió’ cuando evoquen eventos pasados y percibamos distorsión en el relato.
Pero entonces… ¿qué hacemos? Una de las claves es aprender a comunicarnos más con emociones que con palabras, tanto a la hora de recibir como a la de emitir. Interpretemos el estado de ánimo de la persona que tenemos enfrente más allá de la literalidad de su discurso, busquemos maneras de hacerle sentir bien en lugar de preocuparnos por aclararle nuestra verdad o sus errores. Una forma de conseguir esto es llevar la conversación hacia temas positivos y agradables. También podemos darles muestras sencillas de cariño: en determinado momento, un abrazo o una caricia puede cambiar la irritación por bienestar.
El otro error más habitual es que el cuidador se olvide de sí mismo. Es fundamental mantener la motivación y la autoestima lo más altas posible, encontrar el tiempo y la forma de sentirnos bien a pesar de las dificultades. Recuerda siempre que si tú te dejas ir, habrá dos problemas donde antes había sólo uno. Estas son algunas claves que pueden resultarte de ayuda:
Ni dejar de informarnos, ni empacharnos de datos. Cuando el cuidador tiene vínculos emocionales con el enfermo, es normal que busque información sobre lo que le está pasando. Pero escuchar todo lo que nos dicen, leer todo lo que cae en nuestras manos, puede conducir a un estado de pánico poco justificado. Se trata de encontrar un equilibrio.
Confía en lo que haces. De lo contrario, tu esfuerzo perderá todo el sentido.
No te culpes. No pierdas de vista qué estás haciendo, por qué lo haces y, sobre todo, hasta dónde puedes llegar. No esperes de ti mismo milagros: sólo obtendrás frustraciones.
Aceptar no significa tirar la toalla. Debemos estar preparados para los momentos más duros de la enfermedad y asumir que hay cosas que no podemos revertir. Eso no significa rendirse, ni muchísimo menos.
Guarda tiempo de calidad para ti. Aunque sean diez minutos al día, necesitas reponer con regularidad tu depósito de ánimo. Por mucho que las cosas se tuerzan, no dejes nunca de hacerlo.
Fuente: fundacionmontemadrid.es
jueves, 11 de octubre de 2018
8 tips para prevenir lesiones en la piel del adulto mayor
La piel actúa como una barrera protectora, otorga impermeabilidad, resistencia, termorregulación y es mediadora de impulsos nerviosos, pero también es uno de los órganos más sensibles cuando se llega a la tercera edad, ya que está más propensa a sufrir daños por exposición, debido a la pérdida de grosor.
El adulto mayor tiene una piel más fina, transparente y seca, ya que sufre un adelgazamiento del 15% a partir de los 60 años.
“Debemos tomar en cuenta la importancia de prevenir lesiones en la piel del adulto mayor, ya que el umbral del dolor, aumenta. Existe una menor resistencia a traumas o golpes. La fragilidad de la piel se acentúa y la cicatrización es lenta”, sostiene Gloria Caycho, bbstetra especializada en geriatría y especialista de Tena, quien brinda los siguientes tips:
1. Usar productos de higiene personal que contengan extracto de avena, el cual ayuda a remover residuos e impurezas de la piel, facilitando su limpieza, dejándola suave y fresca. Asimismo, es recomendable que éstos contengan aroma, que proporciona una sensación de bienestar sobre el cuerpo.
2. Proteger la piel de la humedad aplicando cremas con zinc que construyan una barrera protectora y procurar aislar la piel de secreciones.
3. Usar toallas húmedas que contienen vitamina E y tienen la capacidad de humectar la piel y ayudar a reducir el daño producido por los rayos UV.
4. Hidratar la piel del adulto mayor evitando usar cremas oleosas y más bien usar productos que se absorban rápidamente.
5. La incontinencia urinaria es uno de los problemas más comunes en esta etapa, por ello, para prevenir lesiones en la piel, se recomienda el uso de productos que poseen elásticos curvos que se ajustan suavemente al cuerpo brindando mayor seguridad y comodidad sin irritar la piel.
6. En el caso de estos pacientes, es necesario el uso de sabanillas, que se adaptan a las necesidades del paciente y a las del cuidador. Éstas protegen las sábanas y el colchón, manteniéndolo limpio y seco, libre de posibles fluidos corporales. Otro beneficio es que absorben la humedad, evitando que la piel del adulto mayor se irrite.
7. Evitar la fricción o los masajes, por ello los familiares y cuidadores deben estar informados y capacitados en el cuidado físico y en la movilización del adulto mayor.
8. Realizar higiene diaria con agua tibia, utilizando jabones sin olor, de pH neutro, ya que quitan en menor proporción la grasa de la piel.
miércoles, 12 de septiembre de 2018
¿Cómo se debe hablar con un paciente de Alzheimer?
¿Cómo se debe hablar con un paciente de Alzheimer?
En el Alzheimer, una de las facultades que se deteriora es el lenguaje, tanto la emisión como la comprensión, lo que inevitablemente dificulta la comunicación con el paciente. “Van perdiendo la iniciativa para el habla, su vocabulario se ve reducido, presentan escasa fluidez verbal, no encuentran las palabras, les cuesta comprender lo que se les dice, etc. Conociendo esta realidad hemos de adaptarnos a ella”, explica Laura Manteca, psicóloga de la Asociación de Familiares y Amigos de Enfermos de Alzheimer y otras Demencias de Zamora (AFA)
Con esta realidad en mente, la experta da una serie de consejos a las familias y familiares para que hablen con el paciente de la mejor manera posible:
Cuidar el contexto de la comunicación (ausencia de ruidos, hablar solo una persona a la vez, captar su atención, etc.).
Iniciar nosotros las conversaciones.
Modular nuestro volumen, tono y ritmo a la hora de hablar, adaptándonos a sus necesidades.
Emplear frases cortas, sencillas y preferiblemente cerradas, facilitándoles la mayor información posible.
Potenciar nuestro lenguaje no verbal, siendo coherente con el verbal.
Dirigirnos a ellos siempre como a un adulto.
Ofrecerles el tiempo que necesitan para procesar la información.
No hablar de ellos delante de ellos.
Tener paciencia ante las continuas repeticiones.
Evitar discutir con la persona ante sus equivocaciones, dado que en ocasiones no son conscientes de ellas y no las van a aceptar como tal.
Cuidado con recordar algo demasiadas veces
Además de los problemas de comunicación, debido a sus déficits de memoria, las personas con Alzheimer tienden a repetir continuamente las mismas preguntas e interesarse por las mismas temáticas que les preocupan o llaman la atención.
“El contenido de esas preguntas es lo que nos va a indicar si debemos o no recordarle continuamente esa realidad. Si implica algo doloroso para la persona, no es necesario hacerle consciente continuamente de ello. En estos casos sería útil reconducirle hacia otro tema o distraerle con algo que le resulte atractivo. Si por el contrario no implica nada conflictivo ni doloroso, podemos recordarle y explicarle cómo es la realidad que él no recuerda, siendo conscientes en todo momento que retendrá esa información de forma momentánea y muy probablemente volverá a preguntarnos por ello, pudiendo en ese momento emplear la estrategia de la distracción o reorientación a otra temática de su interés”, indica Manteca.
Por su parte, Cheles Cantabrana, presidenta de la Confederacion Española de Asociaciones de Familiares de Personas con Alzheimer y otras Demencias (Ceafa), señala que es importante mantener el máximo tiempo posible los recuerdos, pero no a costa de generarle ansiedad por no recordar el nombre de una persona, o la relación familiar que tiene con la misma. “Si la enfermedad está en una fase en la que los recuerdos son escasos, es mejor dejarlo estar y no presionar a la persona para que recuerde”.
Fuente: Cuidate plus

