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lunes, 2 de noviembre de 2020

CUANDO YO MUERA

No derrames una lágrima de tristeza porque he muerto... 
Derrama una lágrima de alegría porque estoy descansando... 
No llores porque he muerto, mejor sonríe porque ya no sufro... 
Cuando yo muera, no te acerques a mi ataúd a pedir perdón, porque ya no podré oírte... 
Mejor dime que encontraré la paz.
No me digas cuanto me querías, si en vida no pudiste hacerlo de corazón, ahora menos lo harás...
Mejor deseame que encuentre la paz que necesito.
Cuando yo muera, no me regales flores, porque no podré verlas...
Mejor siembra esa flor que sabes que yo amaba. 
No pongas en mi ataúd lo que más me gustaba, si en vida no me los diste, ¿para hacerlo qué ahora?
Cuando yo muera... 
No te arrepientas y me digas cuanto sufres por mi ausencia... 
Si en vida no valoraste mi presencia... 
Muchas veces me hizo falta una compañía y tu no estuviste a mi lado... 
Cuando yo muera solo te pido una cosa, recuérdame como fui en vida y ten presente los buenos momentos que juntos vivimos...
Solo recuerda... 
No he muerto simplemente he terminado mi vida en este mundo, no he muerto porque sigo mi camino hacía otro mundo, donde te estaré esperando, pero tarda mucho tiempo en llegar, que yo, desde aquí te cuidaré...
Recuerda que si vivo en tu corazón no habré muerto y moriré hasta que tú decidas sacarme de él.

miércoles, 25 de diciembre de 2019

CARTA DE UN HIJO A SU MADRE


Ayer fue el día más triste de mi vida: enterré a mi madre.

Cuando miré su dulce y adorable cara y su cabello plateado por el tiempo, me di cuenta que esa sería la última vez que la vería. Muchos pensamientos vinieron entonces a mi mente:

Cuando por las tardes o las noches no teníamos quien nos cuidara a los niños, acudíamos a mi madre, porque no queríamos perdernos la función de cine, o la fiesta en casa del amigo. Ella nunca se negó, jamás nos dijo que tenía otros planes o yo no quise darme cuenta. En una ocasión, me prometí comprar un boleto extra, y llevarla a ver las películas que le gustaban.

Pero nunca compré el boleto.

Una vez nos encontramos en la panadería y vi que su suéter estaba un poco desteñido y viejo. Entonces pensé que debería llevarla al centro, y comprarle uno nuevo. Sabía que, aunque ella lo necesitaba, nunca me lo pediría, así era ella.

Pero siempre tuve otras cosas que hacer, y mi madre siguió con su suéter viejo

Recuerdo su último cumpleaños. Le mandamos unas azaleas blancas bellísimas, con una nota que decía:

“Lamentamos no poder estar contigo en esta fecha, pero con estas flores te enviamos todo nuestro amor”.

Esa tarde, había un programa de televisión muy importante, y por la noche estábamos invitados a una fiesta.

Recuerdo la última vez que vi a mi madre viva; fue en la boda de un primo, se veía más viejecita y cansada. Entonces pensé en mandarla a unas vacaciones con su hermano en la costa. Que se asoleara un poco, para que no se viera tan pálida.

Pero nunca lo hice, siempre tuve, supuestamente, cosas más importantes que hacer.

Si yo pudiera regresar las hojas del almanaque, le compraría todos los suéteres del mundo, la llevaría al cine, y pasaría todos sus cumpleaños a su lado.

Si yo pudiera regresar en el tiempo, la mandaría a ver a su hermano, y a todos los sitios que quisiera ir.

Pero es muy tarde ya.

Ella está en el Cielo, y yo estoy aquí, enfermo del corazón por todas las oportunidades perdidas. Qué diferente hubiera sido, si antes hubiera leído una carta como ésta.

Un hijo.

martes, 24 de diciembre de 2019

Cómo afrontar la Navidad sin ese ser querido que ha fallecido.


Aunque la Navidad sea por excelencia la época del año de paz y felicidad, no siempre es así ante la mirada de algunas personas. Sobre todo de aquellas que, por primera vez, se enfrentan a estas fechas con la ausencia de ese ser querido que ha fallecido. Las navidades suponen un gran reto ante los recuerdos y las emociones que se intesifican provocando sentimientos de añoranza y tristeza por esa pérdida.

No es extraño que a sus mentes acuda el recurrido deseo de querer dormirse el día 23 de diciembre y levantarse depués del día de Reyes, pero según explica Mónica Gonzalo Caballero, psicoterapeuta familiar en Psicólogos Pozuelo, «esto no es nada recomendable puesto que no haría más que aumentar el dolor profundo por el que está atravesando».

Esta especialista aclara que también es muy habitual que florezca un sentimiento de culpa por sentir que hace mal por celebrar las navidades sin este familiar que no está: «¿Es normal que me ría cuando esa persona tan especial ya no está a mi lado?».

Ante esta serie de sentimientos y contradicciones al vivir un duelo en estas fechas, Mónica Gonzalo recomienda seguir las siguientes pautas:

—Planifica las fiestas: tener una organización clara de estos días de celebración te dará la calma que tanto necesitas para esta situación de por sí estresante y, si fuera necesario, delega en los demás, quienes te rodean entenderán que hay cosas para las que aún no te sientes preparado.

—Respeta tu propio proceso de duelo y el de los demás: Es probable que los recuerdos traigan lágrimas y sonrisas a partes iguales y dependiendo del momento, o que simplemente no tengas ganas de hacer nada. Sé paciente con tus emociones: permítete hablar de tus sentimientos sin tenerles miedo, llorar a ratos y disfrutar otros…

También respeta el proceso de duelo de los demás familiares, no hay dos duelos iguales: hay personas que parecen indiferentes, otras que necesitan llorar, otras que están enfadadas, otras que prefieren hacer cosas divertidas para no pensar en la persona fallecida… Hay tantas formas de afrontar una pérdida como personas y es importante que les respetemos, ya que no siente más dolor quien más llora, ni viceversa.

—Déjate ayudar: son momentos difíciles para ti, permite a la gente que te quiere que te ofrezcan su ayuda, pueden ayudarte en asuntos prácticos como por ejemplo, hacer la cena de Navidad o acompañarte a la compra de regalos, pero también pueden ayudarte a desahogarte, apóyate en la gente que tienes cerca y coméntales tus preocupaciones, miedos y pesares si lo necesitas o simplemente pídeles su compañía para dar un paseo o para cualquier otra cosa que te apetezca.

—Simboliza a tu familiar fallecido: esa persona especial ya no está físicamente, pero tú puedes hacer que siga estando presente. Puedes encender una vela el día de Navidad en su honor, poner un adorno especial en el árbol que lo represente (incluso hacerlo a mano con frases que te recuerden a esa persona, fotos, imágenes…), escribirle una carta, hacer un álbum de fotos con momentos especiales que has compartido con esa persona…

Estos rituales los puedes hacer en solitario o con el resto de tus familiares, pero sobretodo, depende de ti, no te obligues a hacer algo para lo que no te sientas preparado, haz lo que te haga sentir mejor para recordar a esa persona especial que ya no está.

—Incorpora nuevos rituales y tradiciones: todo ha cambiado y nada volverá a ser como antes, el fallecimiento, por desgracia, marca un antes y un después. Por este motivo, puedes crear un nuevo ritual que se puede repetir todas las navidades que permita recordar al familiar fallecido, como por ejemplo, hacer alguna actividad especial en familia, como mirar fotografías y contar anécdotas de ese familiar, escuchar su canción preferida, hacer su comida favorita…

Van a ser momentos muy emotivos en los que podrás apoyarte en tus seres queridos y que van a permitir sentir a ese familiar entre vosotros. Es aconsejable que estas nuevas tradiciones las establezcáis entre toda la familia, para que sea algo compartido y consensuado entre todos, ya que cada uno tiene su ritmo y necesita su tiempo, hablándolo entre todos, mediante una escucha activa, favorecerá que todos os sintáis representados, escuchados y comprendidos.

—Mímate: dedícate un tiempo en exclusiva para ti, para relajarte, para descansar o para hacer algo con lo que de verdad disfrutes. Es muy probable que estos días estés especialmente cansado por la gran intensidad emocional que estás experimentando, no tengas miedo a reconocer tu cansancio, tanto físico como emocional.

Y si hay niños en casa...

En el caso de que haya niños que también estén atravesando un periodo de duelo, ¿debo preguntarle a mi hijo cómo quiere celebrar las navidades? ¿Debo hablar de la persona ausente o eso solo le causaría más dolor?

Según apunta Mónica Gonzalo hay varios estudios que apuntan que no es hasta los 7 años cuando los niños asumen la mortalidad como algo definitivo, y aún así, no acaban de entenderlo cuando es su familiar el que falta. «Por este motivo, debemos hablar con los más pequeños, estableciendo una comunicación honesta y adaptada a su etapa evolutiva donde se sientan cómodos y arropados a la hora de plantear sus dudas acerca de los cambios que se han producido en la familia y todas las preguntas e inquietudes que les plantee la pérdida».

Añade que es importante que los más pequeños se sientan valorados y escuchados, por lo que recomienda que se les pida su opinión acerca de la celebración de las navidades y cómo quiere recordar a este ser querido, lo que les hará sentirse importantes en la familia y que forman parte activa de estos días tan especiales.

«Lo que está claro —señala esta psicóloga— es que estas fiestas son una época complicada para las familias que están atravesando un duelo y que éstas no volverán a ser cómo antes. Se trata de unas “nuevas navidades” que no tienen porqué ser negativas, si no diferentes. No hay una manera correcta para celebrar estas fiestas en las que echamos de menos a una persona querida, sin embargo, podemos recordarla de alguna forma, sentirla, tenerla presente y dejarnos arropar por los que sí están, por los que nos rodean y nos quieren y disfrutar con ellos de los buenos momentos que están por llegar».

Fuente: ElMundo.es 

viernes, 6 de abril de 2018

Sugerencias para vivir el duelo (...Y sobrevivir)

SUGERENCIAS PARA VIVIR EL DUELO (…y sobrevivir).

LOS DOS DECÁLOGOS:

LOS 10 SÍ:

1.- PERMISO: Date el permiso de sentirte mal, necesitado, vulnerable. Métete en el duelo con todas sus consecuencias.

2.- CONFIANZA: Confía en tus recursos para salir adelante. Acuérdate de como resolviste anteriores situaciones difíciles en tu vida. Respeta tu propio ritmo de curación. Estas en condiciones de afrontar lo que sigue porque una vez que comienzas el camino del duelo, lo peor ya ha pasado.

3.- NUEVOS OJOS. NUEVAS PUERTAS: ¿Qué de bueno podría venir de esta pérdida?

4.- ACEPTACIÓN: Aunque sea la cosa más difícil que has hecho en toda tu vida, ahora tienes que aceptar esta dura realidad. La muerte siempre llega, demasiado tarde o demasiado temprano, siempre es un mal momento para que la gente se muera. Visitar el cementerio o lugar donde se esparcieron las cenizas puede ayudar.

5.- CONEXIÓN CON LA VIDA: La vida te está esperando con nuevas posibilidades. No hay nada malo en querer disfrutar, querer ser feliz, querer establecer nuevas relaciones. El duelo es establecer que lo muerto queda fuera pero que mi vida continúa.

6.- GRATITUD: Valorar los vínculos (familiares, amigos, pareja, sacerdote, terapeutas) que están presentes en nuestra vida, que siguen con nosotros aún en esta situación de catástrofe. Todo sería quizás mucho más difícil sin ellos, y me refiero a gente que acepta mi confusión, mi dolor, mis dudas y seguramente mis momentos más oscuros.

7.- LAS TRES “D”: Mucho Descanso, algo de Disfrute y una pizca de Diversión: Recuerda que hasta el ser querido que no está querría lo mejor para ti. Los malos momentos vienen por sí solos, pero es voluntaria la construcción de los buenos.

8.- APRENDIZAJE: Es aprender a tomar nuevas decisiones por ti mismo, aprender a desempeñar tareas que antes hacía otro, aprender nuevas formas de relacionarte con la familia y amigos, aprender a vivir con algo menos.

9.- DEFINICIONES: Es importante que, crea lo que crea que haya después de la muerte, tenga una posición tomada y definida acerca de ello.

10.- COMPARTIR LO APRENDIDO: Cuanto lleves una parte del camino del duelo recorrido, háblales a otros sobre tu experiencia. Enséñales a no minimizar la pérdida, ni a menospreciar el camino. Contar a otros lo que aprendiste de tu experiencia es la mejor ayuda para sanar a otros haciéndoles más fácil su propio recorrido, e increíblemente facilita tu propio rumbo.

LOS 10 NO.-

1.- ESCONDERSE: Si hay algo que opera siempre aliviando el trayecto es justamente encontrar la forma y darse el permiso de sentir y expresar dolor, la tristeza, la rabia, el miedo por lo perdido. Te mereces el derecho de llorar cuanto sientas. Llorar es tan exclusivamente humano como reír. El llanto actúa como una válvula liberadora de la enorme tensión que produce la pérdida. Cuando las penas se comparten su peso dse divide. Cuando el alma te duele desde adentro, no hay mejor estrategia que llorar.

2.- DESCUIDO: Presta atención a tu propio cuerpo. Imponte, tras unas semanas de duelo, un horario de comidas, sueño,… y síguelo. Aliméntate bien y no abuses del tabaco, alcohol ni medicamentos, y éstos últimos siempre a criterio médico y nunca por los consejos familiares, amigos y vecinos “bienintencionados”.

3.- NO TE APURES: Recorrer el camino requiere tiempo y dicen que el tiempo lo cura todo, pero cuidado, que el tiempo solo quizás no sea suficiente. Lo que realmente ayuda es lo que uno hace con el tiempo. No te crees expectativas mágicas. Estate preparado para las recaídas. Pensarás que un suceso inesperado, una visita, el aniversario, la Navidad te vuelve al principio, pero NO es así.

4.- OLVIDAR LA FE: No pidas que las cosas se resuelvan de la manera que quieres que se resuelvan, sino que pide a Dios en su lugar que nos ayude a aceptar los cambios y nos ayude a ver las opciones.

5.- AUTOEXIGENCIA: No te maltrates, respeta tus tiempo y espacios. Jamás te persigas creyendo que ya deberías sentirte mejor. TUS tiempos son TUYOS. Recuerda que el peor enemigo del duelo es no quererse.

6.- EL MIEDO A VOLVERSE LOCO: Necesitas sentir dolor y todas esas emociones que le acompañan: tristeza, rabia, miedo, culpa. … habrá personas que te dirán : “Tienes que ser fuerte”. NO les hagas caso. No tienes que ser nada ni dejar de ser nada. NO tiene que dar explicaciones ni permisos, ni sentirte mal por no ser del todo coherente en algunos instantes. Tu alma ha sido mutilada y hoy se resiente de lo que le falta.

7.- PERDER LA PACIENCIA: Ignora los intentos de algunas personas de decirte cómo tienes que sentirte y por cuanto tiempo; NO TODOS comprenden lo que TÚ estás viviendo. Ten paciencia y no te preocupes de complacerlos. Apártate mas bien un poco gentilmente y busca a quienes puedan permitirte “estar mal” o desahogarte sin miedo cuando lo sientes así. Quizás sea mejor que durante un tiempo prestes más atención a la intención de quienes te rodean que a lo que dicen. A veces los que uno pensaba que serían los mejores compañeros de ruta no pueden compartir tu momento. Soportan tan mal el dolor ajeno que interrumpen tu proceso y retrasan tu paso hasta el final del camino. De todas formas no te cabrees con ellos por esto.

8.- AUTOSUFICIENCIA: No dejes de pedir ayuda. No interrumpas tu conexión con los demás aunque ellos no estén recorriendo este camino. Todos los que te quieren desean ayudarte, aunque la mayoría no sabe cómo hacerlo. Necestarás que te escuchen, NO que te den su opinion sobre lo que deberías hacer, sentir o decidir.

9.- NO TOMES DECISIONES IMPORTANTES: Vender la casa, dejar el trabajo o mudarte a otro lugar, aparecen como decisiones muy tentadoras en los primeros tramos del recorrido. Calma, estas son decisiones trascendentes que se deben tomar en momentos de suma claridad y no mientras te inunda cierto grado de confusión inevitable. Deja ese tipo de cosas para más adelante. La mayoría de esas cosas podrán esperar.

10.- EL OLVIDO: Recuerda lo que pasó, sin morbosidad pero sin escapismos. El proceso de duelo permite buscar para tu ser querido el lugar que merece entre los tesoros de tu corazón. Recuérdale con ternura y siente que el tiempo que compartisteis con el o ella fue un gran regalo. En cierto modo, nunca volverás a estar como antes de una pérdida significativa, porque ésta inevitablemente te cambia, pero puedes elegir si ese cambio será para mejor.

Jorge Bucay.

tomado del libro: "El camino de las lágrimas"

Sugerencias para vivir el duelo (...Y sobrevivir)

SUGERENCIAS PARA VIVIR EL DUELO (…y sobrevivir).

LOS DOS DECÁLOGOS:

LOS 10 SÍ:

1.- PERMISO: Date el permiso de sentirte mal, necesitado, vulnerable. Métete en el duelo con todas sus consecuencias.

2.- CONFIANZA: Confía en tus recursos para salir adelante. Acuérdate de como resolviste anteriores situaciones difíciles en tu vida. Respeta tu propio ritmo de curación. Estas en condiciones de afrontar lo que sigue porque una vez que comienzas el camino del duelo, lo peor ya ha pasado.

3.- NUEVOS OJOS. NUEVAS PUERTAS: ¿Qué de bueno podría venir de esta pérdida?

4.- ACEPTACIÓN: Aunque sea la cosa más difícil que has hecho en toda tu vida, ahora tienes que aceptar esta dura realidad. La muerte siempre llega, demasiado tarde o demasiado temprano, siempre es un mal momento para que la gente se muera. Visitar el cementerio o lugar donde se esparcieron las cenizas puede ayudar.

5.- CONEXIÓN CON LA VIDA: La vida te está esperando con nuevas posibilidades. No hay nada malo en querer disfrutar, querer ser feliz, querer establecer nuevas relaciones. El duelo es establecer que lo muerto queda fuera pero que mi vida continúa.

6.- GRATITUD: Valorar los vínculos (familiares, amigos, pareja, sacerdote, terapeutas) que están presentes en nuestra vida, que siguen con nosotros aún en esta situación de catástrofe. Todo sería quizás mucho más difícil sin ellos, y me refiero a gente que acepta mi confusión, mi dolor, mis dudas y seguramente mis momentos más oscuros.

7.- LAS TRES “D”: Mucho Descanso, algo de Disfrute y una pizca de Diversión: Recuerda que hasta el ser querido que no está querría lo mejor para ti. Los malos momentos vienen por sí solos, pero es voluntaria la construcción de los buenos.

8.- APRENDIZAJE: Es aprender a tomar nuevas decisiones por ti mismo, aprender a desempeñar tareas que antes hacía otro, aprender nuevas formas de relacionarte con la familia y amigos, aprender a vivir con algo menos.

9.- DEFINICIONES: Es importante que, crea lo que crea que haya después de la muerte, tenga una posición tomada y definida acerca de ello.

10.- COMPARTIR LO APRENDIDO: Cuanto lleves una parte del camino del duelo recorrido, háblales a otros sobre tu experiencia. Enséñales a no minimizar la pérdida, ni a menospreciar el camino. Contar a otros lo que aprendiste de tu experiencia es la mejor ayuda para sanar a otros haciéndoles más fácil su propio recorrido, e increíblemente facilita tu propio rumbo.

LOS 10 NO.-

1.- ESCONDERSE: Si hay algo que opera siempre aliviando el trayecto es justamente encontrar la forma y darse el permiso de sentir y expresar dolor, la tristeza, la rabia, el miedo por lo perdido. Te mereces el derecho de llorar cuanto sientas. Llorar es tan exclusivamente humano como reír. El llanto actúa como una válvula liberadora de la enorme tensión que produce la pérdida. Cuando las penas se comparten su peso dse divide. Cuando el alma te duele desde adentro, no hay mejor estrategia que llorar.

2.- DESCUIDO: Presta atención a tu propio cuerpo. Imponte, tras unas semanas de duelo, un horario de comidas, sueño,… y síguelo. Aliméntate bien y no abuses del tabaco, alcohol ni medicamentos, y éstos últimos siempre a criterio médico y nunca por los consejos familiares, amigos y vecinos “bienintencionados”.

3.- NO TE APURES: Recorrer el camino requiere tiempo y dicen que el tiempo lo cura todo, pero cuidado, que el tiempo solo quizás no sea suficiente. Lo que realmente ayuda es lo que uno hace con el tiempo. No te crees expectativas mágicas. Estate preparado para las recaídas. Pensarás que un suceso inesperado, una visita, el aniversario, la Navidad te vuelve al principio, pero NO es así.

4.- OLVIDAR LA FE: No pidas que las cosas se resuelvan de la manera que quieres que se resuelvan, sino que pide a Dios en su lugar que nos ayude a aceptar los cambios y nos ayude a ver las opciones.

5.- AUTOEXIGENCIA: No te maltrates, respeta tus tiempo y espacios. Jamás te persigas creyendo que ya deberías sentirte mejor. TUS tiempos son TUYOS. Recuerda que el peor enemigo del duelo es no quererse.

6.- EL MIEDO A VOLVERSE LOCO: Necesitas sentir dolor y todas esas emociones que le acompañan: tristeza, rabia, miedo, culpa. … habrá personas que te dirán : “Tienes que ser fuerte”. NO les hagas caso. No tienes que ser nada ni dejar de ser nada. NO tiene que dar explicaciones ni permisos, ni sentirte mal por no ser del todo coherente en algunos instantes. Tu alma ha sido mutilada y hoy se resiente de lo que le falta.

7.- PERDER LA PACIENCIA: Ignora los intentos de algunas personas de decirte cómo tienes que sentirte y por cuanto tiempo; NO TODOS comprenden lo que TÚ estás viviendo. Ten paciencia y no te preocupes de complacerlos. Apártate mas bien un poco gentilmente y busca a quienes puedan permitirte “estar mal” o desahogarte sin miedo cuando lo sientes así. Quizás sea mejor que durante un tiempo prestes más atención a la intención de quienes te rodean que a lo que dicen. A veces los que uno pensaba que serían los mejores compañeros de ruta no pueden compartir tu momento. Soportan tan mal el dolor ajeno que interrumpen tu proceso y retrasan tu paso hasta el final del camino. De todas formas no te cabrees con ellos por esto.

8.- AUTOSUFICIENCIA: No dejes de pedir ayuda. No interrumpas tu conexión con los demás aunque ellos no estén recorriendo este camino. Todos los que te quieren desean ayudarte, aunque la mayoría no sabe cómo hacerlo. Necestarás que te escuchen, NO que te den su opinion sobre lo que deberías hacer, sentir o decidir.

9.- NO TOMES DECISIONES IMPORTANTES: Vender la casa, dejar el trabajo o mudarte a otro lugar, aparecen como decisiones muy tentadoras en los primeros tramos del recorrido. Calma, estas son decisiones trascendentes que se deben tomar en momentos de suma claridad y no mientras te inunda cierto grado de confusión inevitable. Deja ese tipo de cosas para más adelante. La mayoría de esas cosas podrán esperar.

10.- EL OLVIDO: Recuerda lo que pasó, sin morbosidad pero sin escapismos. El proceso de duelo permite buscar para tu ser querido el lugar que merece entre los tesoros de tu corazón. Recuérdale con ternura y siente que el tiempo que compartisteis con el o ella fue un gran regalo. En cierto modo, nunca volverás a estar como antes de una pérdida significativa, porque ésta inevitablemente te cambia, pero puedes elegir si ese cambio será para mejor.

Jorge Bucay.

tomado del libro: "El camino de las lágrimas"

domingo, 24 de enero de 2016

Carta de un ángel a sus seres queridos....

Un abrazo !... Quiero decirte entre las estrellas más hermosas, entre las nubes, que estoy bien, aquí solo hay paz.. amor y perdón..

No te pongas triste por mi ausencia, no me he ido de tu lado, simplemente que ahora no me puedes ver como antes, ni puedes oír mi voz, pero estoy contigo a toda hora, en cada latido de tu corazón, en cada lágrima que derramas por mí. Sabes? te las he secado con mis manos y con mis besos pero no te das cuenta, el dolor y el no aceptar que no estoy físicamente, no deja que me veas..

Sabes bien que ésta es la ley de la vida.. No culpes a nadie. No te sientas culpable por nada, si no me diste un abrazo cuando tuviste tiempo, si no me dijiste cuánto me amabas, olvídalo..! tu dolor lo dice todo; anda piensa que estoy bien, sonríe cuando te acuerdes de mí.

Recuerda los mejores momentos que compartimos, las veces que reímos junto/as... No recuerdes cómo fue mi partida.. eso te hace mucho daño, desangra tu alma y tu corazón. No te tortures más.
Cuando te sientas solo/a, alza tu mirada al cielo... no importa si es de día, me verás en la nube que este más cerca, y si es de noche, simplemente busca la estrella más grande, la que brille más... Ahí estaré viéndote, y mi titilar te responderá..

Acuérdate que no fue un adiós que nos dijimos, fue simplemente un hasta luego. Quizás sea pronto nuestro encuentro, quizás pasen muchos años para volvernos a encontrar, pero si te aseguro que ese encuentro entre nosotros es lo único que tenemos seguro.

No me llores más que eso me pone muy triste y aquí en este lugar no aceptan las tristezas.. No me mojes mis alas con tus lágrimas, muchas veces me impides despegarme de la tierra al lugar donde realmente pertenezco. Nadie puede decirle a Dios por qué se fue tan pronto ? ... nadie puede reprochar a Dios por enviar a un ángel a buscarme.

Cuando te agobien estos pensamientos..tan solo di.. Señor que se haga tu santa voluntad.. Tú me lo diste y a ti pertenece, te aseguro que estas palabras te darán consuelo..

Bueno me despido. Hoy hay fiesta en el cielo porque muchos vienen a encontrarse con sus seres amados y quiero estar presente para saber la alegría que se siente cuando uno abraza a alguien que dejó en la tierra.

Recuerda que te amo mucho y que siempre estaré a tu lado hasta que te vengas sin equipaje, porque aquí sólo se trae lo que siembres en la tierra y marcan las huellas que dejaste..

Autor desconocido...