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viernes, 6 de marzo de 2020

10 cosas importantes que tu cerebro está tratando de decirte.



Si alguna vez te has sentido espaciado, distraído o incapaz de concentrarte sin una razón clara, seguramente tenga que ver con una niebla mental. Aquí hay algunas causas comunes.


1. No ignores el pensamiento confuso

Si alguna vez te sentiste espaciado, distraído, cognitivamente "apagado" o incapaz de concentrarte durante un período prolongado de tiempo, probablemente hayas experimentado el tipo de fatiga mental conocida como niebla cerebral. Los profesionales médicos advierten que la niebla cerebral podría indicar un problema de salud subyacente más grave, por lo que, en lugar de simplemente tolerar tu pensamiento confuso, consulta a un médico para descartar o abordar estas causas comunes.


2. Podrías tener depresión

La depresión clínica es un desencadenante familiar de la disfunción cognitiva asociada con la niebla cerebral. La depresión puede comprometer tu claridad mental, tiempo de reacción y estado de ánimo. Según la Organización Mundial de la Salud, 300 millones de personas en todo el mundo viven con depresión clínica.

Si tienes el presentimiento de que podrías ser uno de ellos, haz una cita con tu médico general para hacerte la prueba. Tu médico de cabecera realizará análisis de sangre y otras pruebas de laboratorio y te derivará a un especialista, incluido un psiquiatra, si es necesario. 


3. Tu sueño podría estar sufriendo

Los adultos requieren entre siete y nueve horas de cerrar los ojos, por lo que si no estás recibiendo suficiente, o si tienes un trastorno del sueño disruptivo, como insomnio o apnea del sueño, entonces la privación del sueño podría ser el culpable de la confusión mental. 

Durante la noche, tu cerebro se restaura a sí mismo, y los científicos han descubierto que no dormir lo suficiente impide, literalmente, la capacidad de tu cerebro para activar las neuronas de la manera en que se supone que debe hacerlo. Puede dejarte disperso y malhumorado y limitar tu capacidad de atención. 


4. Tus niveles hormonales pueden estar cambiando

Un desencadenante común de la niebla cerebral en mujeres de todas las edades es el delicado y siempre cambiante equilibrio hormonal del cuerpo. La condición puede ser más pronunciada durante la menopausia y la perimenopausia, los años previos al cambio. El funcionamiento cognitivo adecuado es la norma, independientemente de la edad. 

La niebla cerebral durante este período podría indicar fluctuaciones en el estrógeno y otras hormonas, dejándolo con la cabeza turbia y problemas para concentrarse, pero el embarazo, el síndrome premenstrual y la menstruación, especialmente cuando se acompañan de calambres severos o endometriosis, también pueden contribuir a la confusión mental en las mujeres en edad reproductiva. Si todo esto te resulta dolorosamente familiar, es inteligente hacer una cita con un endocrinólogo, que puede realizar análisis de sangre para diagnosticar un desequilibrio y determinar un plan de tratamiento para restaurar tu salud hormonal.


5. Podrían ser malos hábitos alimenticios

Tu confusión, indecisión y ansiedad podrían estar enraizadas en un aspecto muy fundamental de tu salud general: tu dieta. Por ejemplo, consumir demasiada azúcar, cafeína y alcohol durante un período prolongado puede aumentar el riesgo de neblina cerebral. La cafeína puede provocar un aumento en el estado de alerta, pero cuando desaparece, la irritabilidad, la fatiga y la falta de concentración pueden aparecer, causando un choque al medio día, una señal de que estás bebiendo demasiada cafeína. 

Lo mismo ocurre con el exceso de azúcar. Los estudios indican que las personas que alguna vez fueron grandes bebedoras y que frenaron o detuvieron su consumo de alcohol a largo plazo sintieron que se despejaba su niebla cerebral. La sensibilidad al gluten y a los lácteos también puede nublar tu pensamiento.


6. ¿Estás haciendo suficiente ejercicio?

Si visitas a un médico que se queja de niebla cerebral, y no tienes afecciones médicas subyacentes, un médico probablemente evaluará tu estado físico, incluida tu fuerza, capacidad aeróbica, flexibilidad y función neuromotora. Si alguien es sedentario, entonces se debe iniciar una rutina de ejercicio integral en el nivel inicial adecuado y ajustarla con el tiempo a medida que el cuerpo se adapta y responde al entrenamiento. 


7. Considera realizarte una prueba para detectar una deficiencia de vitaminas

Una deficiencia o insuficiencia de vitamina B12 está relacionada con problemas de memoria y disfunción del sistema nervioso central, particularmente en personas mayores, pero esa no es la única deficiencia de vitaminas a tener en cuenta. Si tu cuerpo carece de ácido fólico, tiamina, niacina y vitamina B6, también podrías experimentar niebla cerebral. 

El cerebro también usa vitamina C para combatir la inflamación, un notorio culpable de niebla cognitiva. Los análisis de sangre pueden determinar si existe o no motivo de preocupación. Algunos médicos recomiendan tomar suplementos para satisfacer tus necesidades de ingesta de vitaminas, pero la mayoría está de acuerdo en que puede obtener todas las vitaminas y nutrientes que necesitas de la nutrición. 


8. La fibromialgia podría ser la culpable

La condición crónica llamada fibromialgia está marcada por dolor muscular crónico, articulaciones sensibles, fatiga y trastornos del sueño. La niebla cerebral es tan común en las personas que viven con el síndrome que a menudo se la denomina "niebla fibro". Los síntomas incluyen pérdida de memoria a corto plazo, pensamiento confuso, distracción y dificultad para mantener conversaciones, según la Arthritis Foundation. 

Un médico te preguntará sobre el historial médico de tu familia y te realizará pruebas de diagnóstico para determinar si tu niebla cerebral podría estar enraizada en la fibromialgia. No existe cura para la afección, pero los medicamentos combinados con cambios en el estilo de vida pueden hacerla más manejable.


9. Hazte la prueba de hipotiroidismo

La tiroides es una glándula en forma de mariposa ubicada en tu cuello y es responsable de casi todas las funciones de tu cuerpo, incluidas la producción y regulación de hormonas, la función del corazón y la digestión y el control muscular. También puede afectar tu estado de ánimo y contribuye al desarrollo del cerebro, según la Sociedad de Endocrinología de EE UU.

Si tu niebla cerebral está relacionada con la tiroides, podría convertirse en un diagnóstico de hipotiroidismo, lo que significa que la glándula no puede producir suficientes hormonas tiroideas. Un médico realizará análisis de sangre para determinar si padeces esta afección bastante común. Si es así, es posible que te receten medicamentos y te alienten a modificar tu dieta. 


10. Podría provenir de estrés crónico

Se sabe que aliviar el estrés en la vida alivia la niebla cerebral cuando se eliminan todos los demás factores. La falta de control del estrés puede afectar negativamente el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, que desregula el cortisol y otras hormonas que también podrían aumentar la aparición de niebla cerebral. 

Por supuesto, reducir el estrés es más fácil decirlo que hacerlo, pero hay formas efectivas de controlar el estrés con el que lidias a diario. Hacer cambios en muchos de los factores ya discutidos, incluidos tus hábitos de ejercicio, alimentación y sueño, puede tener un impacto increíble. La medicina occidental también ha adoptado la meditación en los últimos años por su capacidad reportada para aliviar el estrés mental. Si el estrés se siente fuera de tu control, una visita a un profesional de la salud mental puede brindarte consejos efectivos para llevar una vida feliz, saludable y sin niebla.  

http://bit.ly/2TupYPl

lunes, 24 de febrero de 2020

¿Por qué las personas con demencia no se comportan igual?


Hay muchos malentendidos y confusión sobre la demencia; quizás no sea algo sorprendente ya que todavía hay mucho que aprender sobre la condición.

La demencia es un término usado para describir un conjunto de síntomas que pueden incluir pérdida de memoria y dificultades para pensar, resolver problemas o hablar, así como cambios en el estado de ánimo o comportamiento. Estos cambios dificultan que las personas puedan realizar sus actividades diarias básicas.

Si bien la demencia no es una parte normal del envejecimiento, el mayor factor de riesgo para la demencia es la edad avanzada. Alrededor del 5 al 8 por ciento de los adultos mayores de 65 años tienen algún tipo de demencia.

La demencia es progresiva, lo que significa que los síntomas empeoran gradualmente con el paso del tiempo.
Este porcentaje se duplica cada 5 años después de los 65. Casi la mitad de las personas de 80 años tienen alguna demencia. Se estima que los casos de demencia se triplicarán para el año 2050.

Centro de control
Todo lo que hacemos es controlado por el cerebro, el cual genera las instrucciones que le dicen a las partes de nuestro cuerpo qué hacer, además de moldear los comportamientos complejos, como la personalidad y la cognición, es decir, nuestra capacidad para pensar, comprender y hacer cosas.

Cuando una persona tiene demencia, las neuronas en varias partes de su cerebro dejan de comunicarse adecuadamente, se desconectan y mueren gradualmente.

Ciertas causas de la demencia afectarán diferentes partes del cerebro, y los síntomas que desarrolla una persona con demencia dependerán de la parte de su cerebro afectada, lo que explica por qué las personas con demencia no presentan el mismo comportamiento.

La demencia no se refiere a una enfermedad específica, sino a una colección de síntomas similares. Puede ser causada por la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad de Parkinson y otras enfermedades neurodegenerativas, o desencadenada por una enfermedad cardíaca, un derrame cerebral o lesiones en la cabeza.

Memoria afectada
Una de las cosas más comunes que ocurren en la demencia es la pérdida de memoria. Puede que no sea el primer cambio que ocurra, pero suele ser una de las primeras cosas que las personas notan.

Los problemas de audición pueden causar dificultades de memoria en los ancianos

A medida que avanza la demencia, la persona puede desarrollar comportamientos que parecen inusuales o fuera de lugar.
La pérdida de memoria comienza cuando las neuronas en una parte del cerebro llamada hipocampo, la cual realiza un seguimiento de las actividades que se realizan minuto a minuto, se degeneran y mueren.

Esta es la razón por la cual una persona con demencia puede tener problemas para hacer un seguimiento de lo que está haciendo, recordar dónde está y cómo llegó allí o formar nuevos recuerdos.

Perder la capacidad de formar nuevos recuerdos u olvidar los recuerdos más recientes, conlleva a que los recuerdos más vívidos podrían ser de décadas atrás. Es por esto que una persona con demencia puede sentir que existe en otro momento.

No se detiene
La demencia es progresiva, lo que significa que los síntomas empeoran gradualmente con el paso del tiempo. La rapidez con que esto sucede varía mucho de una persona a otra.

Con el apoyo adecuado y el acceso a ayuda e información, muchas personas con demencia pueden llevar vidas productivas y felices durante años.
A medida que avanza la demencia, la persona puede desarrollar comportamientos que parecen inusuales o fuera de lugar, los cuales pueden llegar a ser angustiantes o desafiantes tanto para la persona la persona afectada, como para las personas cercanas a ella.

Hay diferentes tipos de demencia, las cuales se distinguen por diferentes patrones de síntomas, aunque cada persona con el mismo tipo de demencia no necesariamente exhibirá el mismo conjunto de síntomas, especialmente al principio.

La forma en que la demencia puede afectar la personalidad y el comportamiento puede ser muy diferente entre las personas, pero con el apoyo adecuado y el acceso a ayuda e información, muchas personas con demencia pueden llevar vidas productivas y felices durante años.

Fuente: tekcrispy.com

viernes, 10 de enero de 2020

No hay dos enfermos iguales

El Alzheimer como muchas otras enfermedades acarrea estigmas, esto por la falta de concientización y entendimiento. 

Después de un diagnóstico, las personas alrededor del paciente pueden irse, habrá cambios en las relaciones e incluso pueden comenzar a dirigirse sólo con el cuidador en vez de con el paciente. ¡No te desanimes! 

Muchas veces las personas se alejan por miedo o desconocimiento. 
Es por eso que debemos informar sobre el padecimiento. 

Así que si alguien te menciona algo sobre la enfermedad, recomienda que se informe o lea algún sitio web como por ejemplo www.alzheimeruniversal.eu para que comprenda más por lo que está pasando el ser querido.

#PorEllosValeLaPenaLuchar
@alztivista creando #ConcienciaAlzheimerYotrasDemencias

jueves, 19 de diciembre de 2019

Si vives con un enfermo de Alzheimer, no te enfades con él.



Si vives con un enfermo de Alzheimer, no te enfades con él.

Desde la experiencia como hija de un enfermo de Alzheimer, aquí van ideas para quienes se encuentran con esta enfermedad en su vida: o porque la sufren ellos o porque la sufre un ser querido.

Diagnosticaron Alzheimer a mi padre hace ahora algo más de 11 años. Fue casi por “casualidad” porque quien iba a la consulta era mi mamá. Sin embargo, el médico que la visitaba notó algo raro en mi papá y pidió quedarse a solas con él un momento. A la salida, nos pidió que urgentemente lo lleváramos a un especialista. Y así fue cómo empezó todo.

Mi papá y toda mi familia vivimos el Alzheimer durante 7 años. Digo vivimos porque la enfermedad la padece el enfermo, pero la vida de los de alrededor, si uno está en la familia, queda afectada en todos los sentidos.

Hay que tomar decisiones, adaptarse a los cambios, aceptar las limitaciones, negociar entre ustedes para que todos colaboren en la medida que quieran y puedan… Pero también hay que saber reconocer los límites.

La enfermedad de Alzheimer muestra la limitación de la naturaleza humana, hoy por hoy, por mucho que hablen algunos transhumanistas de “la muerte de la muerte”,o sea, la inmortalidad, en 2050. De momento, lo que la ciencia muestra es que nuestras neuronas y el organismo humano en su conjunto envejece, y con el Alzheimer envejece de una forma irreparable.

Es importante escuchar a los médicos y estar al caso de las novedades que vayan apareciendo en Medicina. Pero creo que también es esencial, sobre todo en el caso de enfermedades degenerativas como el Alzheimer, APRENDER A VIVIR CON ÉL. Porque en la vida práctica eso es lo que vamos a tener que hacer.

Por eso me permito algunas reflexiones que son fruto sencillamente de la experiencia en casa y en mi familia. Muchas de ellas las he comentado con otras personas que han vivido o viven la misma situación, y por eso creo que no son casos aislados ni estoy hablando de heroísmo. Al contrario, diría que son recetas caseras sin más.
Aquí van:

- Si vives con un enfermo de Alzheimer, no te enfades con él.

- Si es tu padre o tu madre y sabes que antes te entendía cuando le explicabas las cosas, si ves que ahora pone cara de extrañeza, no te enfades con él.

- Si acaba de preguntarte algo, le has respondido y vuelve a preguntártelo, no te enfades con él.

- Si le acabas de cambiar el pañal porque ya no sabe llegar solo al baño, y se ha hecho otra vez pis encima, no te enfades con él.

- Si mientras estabas cambiando las sábanas de su cama, cuando lo estabas moviendo hacia otro lado como te enseñaron las enfermeras, ha mojado el suelo y la funda del colchón, no te enfades con él.

- Si lleváis dos horas buscando las llaves de casa o del coche y él no recuerda dónde las dejó, no te enfades con él.

- Si son las tres de la madrugada, te despiertas porque oyes un ruido, y es él que anda por la casa como si fueran las doce del mediodía, ha encendido la televisión y todas las luces, no te enfades con él.

- Si un día comienza a dejarse la comida en la boca, hace bola, tose y se atraganta y lo deja todo perdido, no te enfades con él.

- Si te mira fijamente, le preguntas quién eres, te vuelve a mirar fijamente y al final se encoge de hombros, no te enfades con él.

Asume que estás con una persona enferma que no buscó voluntariamente que sus neuronas se fueran apagando.

Decide amar a esa persona porque merece ser querida: porque te dio la vida, porque te cuidó, porque es tu familia…

Acepta que es la enfermedad quien lleva la dirección, pero eres tú quien puede hacer que esta última etapa de la vida sea un infierno para él y para vosotros o un episodio del que queda una gratitud sin fin por ambas partes.

Afronta el Alzheimer como un reto. Aunque se habla de triatlón y mediáticamente los runners están más premiados, ser cuidador de un enfermo de Alzheimer es cien veces más meritorio.

Sé humilde y deja ayudarte cuando sea necesario. Aprende a descansar para poder cuidar. Esta no es la carrera de los 100 metros lisos: puede que sea la maratón o más.

Cambia el orden de prioridades que tenías antes de que le diagnosticaran el Alzheimer. Haz que lo que decidas sea aquello de lo que siempre luego estés orgulloso. Nunca te arrepentirás de haber amado.

Trabajen en equipo: tus padres, tus hermanos, tus primos, los cuidadores externos, los amigos… La pena compartida es menos pena, el cansancio y la fatiga se pueden distribuir un poco, y el apoyo psicológico y moral ayudan un montón.

No digas frases como “es lo que hay” o “no se puede hacer nada”. Cada día habrá lo que tú quieras que haya, a partir de lo que la enfermedad disponga: buen humor, cambio de planes… Eso depende del sentido que le des a lo que estás haciendo. (Si eres creyente, te ayudará contar con Dios en cada una de estas jornadas: no está muy lejos el día en que se canonice a alguien que fue cuidador de enfermo de Alzheimer, estoy segura).

Si el enfermo de Alzheimer es creyente, ayúdale a que encaje la enfermedad en su modo de entender la vida y de practicar la fe: que pueda recibir los sacramentos, que escuche de tu boca -cuando ya no pueda expresarse- las oraciones que él reza… Notarás que recuerda las oraciones y canciones que rezaba de pequeño.

Trabaja la inteligencia incluso para aprender del Azheimer: tú observas la enfermedad tanto como quien está ante un microscopio. La ves cada día, sus avances, sus estancamientos… Únete a alguna asociación para dar a conocer tu “know how”. Si puedes, hazte también voluntario de algún estudio centífico.

Y antes de que fallezca el enfermo de Alzheimer, no olvides que el enfermo no eres tú sino él. Él es quien lo pasa peor, quien se dio cuenta en las primeras fases de la enfermedad de que su memoria le fallaba y de que ya no era el de antes, de que lo que le queda por venir le da miedo. Ayúdale a recorrer el camino de la enfermedad como le gustaría que lo hicieras si fuera consciente de cada paso.

No te enfades con nadie que sufra Alzheimer. Al contrario, pregúntate si haces todo lo que está en tus manos por ayudarle y por ayudar a sus cuidadores. Si lo piensas, quizá puedes hacer más de lo que imaginas. Y seguro que el agradecimiento te llega, tarde o temprano. Llámalo karma, si quieres; yo lo llamo Providencia.

Fuente: es.aleteia.org

miércoles, 18 de diciembre de 2019

Sí algún día no recuerdo



Si algún día no recuerdo.

Si algún día no recuerdo… Si algún día no recuerdo, mi niña…
Hazme el favor de no olvidar tú.

Recuerda las risas, las miradas, las canciones.

No olvides que un día fuimos una. Y no sólo en esos nueve meses en que me aseguré de darte vida. Hasta que tú me lo permitas, cariño, seremos una.

Mis ojos seguirán mirando por ti, mis manos evitándote peligros, mi cuerpo acoplándose a tus necesidades.

Si notas que se fueron de mi cabeza momentos únicos, abrázame con fuerza. Muy probablemente, tu olor me los devuelva. Y si no ocurre, tráelos tú. Trae los momentos mágicos, los que se grabaron a fuego, y explícamelos. Puede que siga sin recordar, pero volveré a vivirlos, y todo volverá a ser como siempre.

Recuerda las letras de las canciones, los bailes a deshora, los dulces.

Los saltos en los charcos, los abrazos de calma a medianoche, los despertares de cosquillas.

No olvides que siempre te quise más que a mi vida, que tu felicidad fue mi única meta, que toda la vida la viví por ti.

Que diste sentido a las peores pesadillas, y no sé si te lo dije lo suficiente.

Abrázame fuerte y sentiré, a pesar del olvido, que siempre fuiste mi punto de llegada, mi hogar, mi “estar en casa”.

Ojalá no llegue nunca ese momento, vida mía, ojalá cuando sea viejita podamos explicarnos batallas y revivir historias, cogidas de la mano, riendo a carcajadas.

Pero si olvido, pequeña… Si olvido, relee estas líneas, no las pierdas nunca… Y no dudes que te amo como a nada, que eres el motivo de mi sonrisa.

Y vive, mi niña, vive profundamente, ríe y ama como si fueran recursos escasos. Vive para grabar recuerdos.

Y abrázame para traerlos de vuelta.

Carol García

Tomado de:

La brújula del cuidador