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martes, 20 de febrero de 2024

Las etiquetas de la vida

Durante una broma, un estudiante pegó un papel en la espalda de su compañero de clase que decía ′′ Soy estúpido " y pidió al resto de la clase que no se lo dijera al chico, así que los estudiantes comenzaron a reírse una y otra vez...

Comenzó la clase de matemáticas por la tarde y su profesor escribió una pregunta difícil en el pizarrón.
Nadie pudo contestar excepto el chico con la pegatina.
En medio de las risitas inexplicables, caminó hacia la pizarra y resolvió el problema.

El profesor pidió a la clase que lo aplaudiera y le quitasen el papel de la espalda.
Luego le dijo: ′′ Parece que no sabes sobre el papel que uno de tus compañeros de clase ha pegado en tu espalda."

Miró a la clase, diré dos cosas:
Primero, a lo largo de sus vidas, la gente les pondrá etiquetas con muchas palabras desagradables para detener tu progreso.
Si su compañero de clase hubiera sabido sobre el papel, no se habría levantado para responder a la pregunta.

Todo lo que tienen que hacer en la vida es ignorar las etiquetas que la gente pone y aprovechar cada oportunidad que tienen para aprender, crecer y mejorarse a sí mismo.
Segundo, está claro que no existe ningún amigo leal entre todos ustedes para hablarle de la pegatina.
No importa cuántos amigos tengan, es la lealtad que comparten con sus amigos lo que cuenta.
Si no tienen amigos que puedan defenderlos a sus espaldas, que puedan cuidarlos, protegerlos y que realmente se preocupan por ustedes, es mejor estar solo.

¡Elige a tus amigos sabiamente!

martes, 6 de abril de 2021

¡Saca provecho de tus cualidades!



Todos los fines de semana el leñador exploraba la montaña, caminaba entre los senderos angostos hasta llegar a una pequeña cascada donde se bañaba y meditaba tratando de poner su espíritu en armonía con la naturaleza.

Una tarde, de regreso a su casa, se topó con un nido de águila caído, conmovido se acercó y lo levantó dándose cuenta que había un huevo aún intacto. Entonces decidió tomarlo con cuidado y llevarlo a su gallinero. No estaba muy seguro de lo que hacía, pero intentar hacer algo le producía tranquilidad.

Una gallina se encargó de empollar el huevo y al cabo de un tiempo el polluelo de águila nació junto a toda una generación de vivaces pollitos. Con quienes se compenetró y aprendió todos los hábitos normales de los pollos.

Paseando por el gallinero en busca de alguna lombriz, la joven águila se sorprendió al ver por primera vez el intrépido vuelo de un águila que exploraba la zona. Su impresión fue tan grande que de inmediato preguntó a las gallinas qué era ese animal que había pasado, "eso es un águila", le dijeron, "cuidate de ellas porque a veces atacan a los pollos".

Nunca olvidó esta advertencia, fue precavido de las águilas hasta cuando murió pensando que era un pollo.


De la manera como tú te veas, de la manera como tú quieras asumir tu naturaleza, de la manera como tú quieras relacionarte con los demás depende tu felicidad.

Puedes sentirte un pollo toda la vida, o puedes reconocer el águila que eres gracias a las muchas cualidades que tienes.

Enfocarte en los errores es un error aún más grande. Enfocarte en los aciertos te impulsará a seguir avanzando. 

Si quieres ser un ganador, piensa como un ganador, potencia tus cualidades y conviértete en un ganador. 

Sácale provecho a tus cualidades. Si lo quieres, puedes alcanzar tu felicidad.

domingo, 1 de noviembre de 2020

"Querida Madre"


Hoy como cada día de mi vida vuelvo a sentir la necesidad de tenerte a mi lado. Acariciar tu hermoso pelo, mirar tus ojos, sentir que la vida merece si tú estás en ella.

No hago más que preguntarme qué te gustaría a ti que yo hiciera con mi vida, con mis sueños, con mi futuro pero también con mi presente. Me enseñaste que hay que labrar la vida como el agricultor a la tierra para poder recoger la cosecha, y esa cosecha madre deseo recogerla junto contigo algún día, cuando así Dios lo permita, dame fuerzas para llevar adelante mi objetivo de vida, y muchas gracias por ser una madre tan especial, merecedora de todos los halagos que en el mundo pudieran existir.

Muchos han sufrido la ausencia de ese ser tan maravilloso que es la madre, pero muchos más la tienen con vida y tal vez no valoren esa joya preciosa que el día que les falte invitará a pensar en lo mucho que pudieron darle en su momento, amor, cariño, comprensión apego, saber que tenemos hijos nos llena, pero recibir de ello la reciprocidad de unos sentimientos antes aportados, dedicación, esfuerzo, no es una paga, es una premiación en justa recompensa.

Para todas las madres que fallecieron y que viven en nuestros corazones.

"No desaparece lo que muere, sino lo que se olvida"

viernes, 23 de octubre de 2020

EL CUADERNO ROJO.


El cartero le entregó el telegrama y mientras Roberto le daba las gracias y empezaba a leerlo, no podía evitar que su cara mostrara una expresión de sorpresa más que de dolor.
 
Eran unas palabras breves y precisas: “Tu padre falleció. Lo sepultaremos mañana a las 18 horas. Mamá”
 
Roberto se quedó como estaba, de pie y mirando al vacío.
No sintió dolor, ni derramó ninguna lágrima, era como si hubiera muerto un extraño.
 
¿Por qué no sentía nada por la muerte de su padre?
 
Con un torbellino de pensamientos confusos en su mente, avisó a su esposa y emprendió viaje hacia la casa de sus padres. Mientras viajaba en silencio sus pensamientos pasaban por su mente a toda velocidad.
 
No tenía deseos de ir al funeral, sólo lo hacía para acompañar a su madre y tratar de aliviar su tristeza.  
Ella sabía que padre e hijo no se llevaban bien, desde aquel día de lluvia en que una serie de acusaciones mutuas, obligó a Roberto a irse para no volver nunca más.
 
Pasaron los años y Roberto vivía cómodamente. Se había casado y formado una familia, pero sólo se acordaba de su madre para su cumpleaños o alguna festividad.
 
A su padre sin embrago lo había borrado de su mente. Desde aquel fatídico día jamás lo vio ni habló con él. Jamás pudo superar el odio que sentía hacia él. 
 
En el velatorio se encontró con pocas personas. En un rincón del salón vio a su madre pálida, débil. Se notaba que había sufrido mucho. Tal vez porque siempre deseó que las cosas terminaran de otra manera. 
Cuando vio a su hijo, lo abrazó mientras lloraba silenciosamente, fue como si de pronto hubiera perdido toda esperanza.
 
Después, Roberto vio el cuerpo sereno de su padre. Estaba envuelto por un manto de rosas rojas, como las que al padre le gustaba cultivar. Pero de los ojos de Roberto no cayó una sola lágrima, su corazón herido no se lo permitía.
 
Se quedó con su madre hasta la noche, la besó y le prometió que regresaría con sus hijos y su esposa para que los conociera. 
Ahora, por fin podría volver a su casa, porque aquella persona que tanto había odiado, ya no estaba en este mundo. Era el fin de la humillación, de las críticas, de los consejos ácidos de un sabelotodo. Por fin podría reinar esa paz que siempre quiso experimentar.  
 
En el momento de la despedida la madre le colocó algo pequeño y rectangular en la mano
 
-Hace mucho tiempo podrías haberlo recibido, le dijo. Pero, sólo después de que él murió lo encontré entre sus cosas más importantes.
Roberto no le dio mucha importancia y emprendió el viaje de regreso. Unos minutos después de haber comenzado el viaje, se acordó y quiso averiguar de qué se trataba lo que le había entregado su madre.
Después de desenvolverlo con cuidado vio un pequeño cuaderno de tapa roja.
 
Era un libro viejo y sus páginas habían quedado amarillentas por el paso de los años y al abrirlo pudo leer en su primera página algo que había escrito su padre:
 
• Hoy nació Roberto, pesó casi cuatro kilos. ¡Es mi primer hijo, estoy muy feliz y mi corazón salta de alegría!
 
El relato continuó apasionando a Roberto, que con un nudo en la garganta, seguía leyendo:
 
• Hoy, mi hijo fue por primera vez a la escuela. Es todo un hombrecito. Cuando lo vi con el uniforme, me emocioné tanto que no pude contener las lágrimas. Le pido a Dios que lo guarde y le de sabiduría para ser un hombre de bien.
 
La emoción de Roberto iba en aumento y el dolor de su corazón cada vez era más intenso, mientras por su mente comenzaban a resurgir imágenes del pasado.
 
• Roberto me pidió una bicicleta, mi salario no es suficiente, pero él se la merece porque es muy estudioso y dedicado. 
• Así que pedí un préstamo y se la compré. Espero poder pagarlo con las horas extras.
• La vida de mi hijo será diferente a la mía, yo no pude estudiar. Desde niño me vi obligado a ayudar a mi padre, pero deseo con todo mi corazón que mi hijo no sufra ni padezca situaciones como las que yo viví.
 
Roberto no podía creer lo que estaba leyendo, era como si un mar de dolor inundara su conciencia. Vinieron a su mente los recuerdos de su adolescencia, como se quejaba a su padre por no tener bicicleta como sus amigos… y continuó leyendo.
 
• Es muy duro para un padre tener que castigar a su hijo, sé que me odiará por esto, pero es la forma en que creo debo educarlo para su propio bien.
• Fue así como aprendí a ser un hombre honrado y esa es la única forma en que soy capaz de educarlo.
 
Roberto cerró los ojos y recordó la noche cuando por causa de una fiesta en su juventud hubiera podido ir a la cárcel. De hecho todos sus amigos pasaron la noche allí. Sólo lo evitó, el que su padre, precisamente esa noche, no le permitió ir al baile con sus amigos.
 
También recordó otra oportunidad en la que no le concedió permiso para salir. Esa vez el auto en el que debía haber estado, chocó y quedó totalmente destrozado contra un árbol. Le parecía casi oír las sirenas y el llanto de toda la ciudad mientras sus cuatro amigos eran llevados al cementerio.
 
Las páginas se sucedían con todo tipo de anotaciones, llenas de respuestas que revelaban en silencio, la tristeza de un padre que lo había amado tanto.
 
Por fin llegó a la última página y leyó:
 
Son las tres de la mañana, ¿Dios, qué hice mal para que mi hijo me odie tanto?
¿Por qué soy considerado culpable, si no hice nada de malo, solo intenté educarlo para que fuera un hombre de bien?
Mi Dios, no permitas que esta injusticia me atormente para siempre. 
Te pido perdón si no he sido el padre que él merecía tener y deseo de todo corazón que me comprenda y me perdone.
 
Estas fueron las últimas palabras de un hombre que, aunque nadie le había enseñado, a su manera intentó ser el mejor padre.
El mundo quizás podía verle como demasiado duro o intransigente, pero en lo más íntimo de su ser había un hombre tierno y lleno del amor de Dios, que nunca supo como expresarlo ni a su propia familia.
 
La aurora rompía el cielo y un nuevo día comenzaba, Roberto cerró el cuaderno, se bajó en la primera estación y regresó de nuevo hacia donde habían vivido sus padres.
Regresó quizás deseoso de que todo hubiera sido un mal sueño, de poder encontrar a su padre con vida y pedirle perdón por todo el mal que le hizo, pero no...
 
Gritó frente a su tumba, hubiera querido poder abrazarlo, pero solo encontró un profundo silencio.
 
Destrozado, fue a ver a su madre. Antes de entrar en la casa vio una rosa roja en el jardín; acarició sus pétalos y recordó como su padre las cuidaba con tanto amor. Esta fue la manera de encontrar paz en su corazón, ya que mientras acariciaba esa rosa, sintió como si acariciara las manos de su padre y descargara su dolor para siempre. Calmado ya, con voz suave se dirigió a su padre muerto: “Si Dios me mandara a elegir, no quisiera tener otro padre que no fueras tú. Gracias por tanto amor y perdóname por haber sido tan ciego”
 
Esta lección le hizo reflexionar, ya que él también era padre y se dio cuenta de que no estaba dando lo mejor de si, ya que las ocupaciones, los problemas y el stress, habían creado un silencio entre él y sus hijos.
 
A partir de ahora, decidió que su vida cambiaría radicalmente y que se compraría un cuaderno de tapa roja para poder anotar cada una de las historias que a partir de ese momento sucedieran en su familia.
 
“La adolescencia y la juventud son los únicos problemas que sólo se solucionan con el tiempo”

lunes, 19 de octubre de 2020

LAS SIETE PALABRAS MÁGICAS


Incorpora estas 7 palabras mágicas a tu vida de hoy en adelante y te  sorprenderás de que sólo bastaba hacer ese cambio de perspectiva.

1
MUÉVETE

Mueve tu casa, tu cama, tu cuerpo. Camina, recorre los lugares que amas  y visita aquellos que aún no has conocido, renueva tus espacios, planta flores nuevas, recorre la vida de otra manera, distinta a lo que has hecho hasta ahora. Sal de la rutina del trabajo, las relaciones toxicas y los patrones de vida.

Cambia tu perspectiva, aléjate de aquellas cosas que te dañan y que ya no son aporte en tu día a día y acércate a quienes te aprecian, te hacen sentir cómod@ y aceptan toda tu autenticidad, a quienes te aman tal como eres. 

No necesitas hacer grandes recorridos para hallar aquello que te hace vibrar, a veces moviendo pequeñas piezas y ordenando las cosas, aparecen las nuevas  oportunidades y los nuevos renaceres.

2
TOCA

Toca tu cuerpo, toca a l@s que amas. Abraza a aquell@s que no has abrazado, a quienes sientas que lo necesitan, incluso a aquell@s que ponen distancias al contacto físico, lo más probable es que sean quienes más necesite el calor del contacto. 

Toca las flores de tu jardín, toca los animales que pasan por tu vida, toca aquellos objetos que adornan tu día, que te traen paz y bellos recuerdos.

Toca un instrumento musical, aunque sea sólo para jugar con la música, verás como al hacerlo cantar, hará vibrar tu corazón. 

Toca los árboles, toca el pasto recién mojado, toca la suave arena de la playa, las rocas, el agua. 

Si el contacto te es ajeno: toca. No lo aplaces ni un día más. Si por el contrario, el tocar te es familiar, afianza esa virtud, úsala para que la vida sea más grata para ti y para quienes alcances con tus manos. 

Tocar es en la cercanía, una manera de concretar el afecto, el amor.

3
ESCUCHA

Siéntate en silencio y entérate de todo lo que está allí, a tu alrededor, para ser escuchado. 

Todos aquellos sonidos a los que jamás le has puesto atención, están esperando que los reconozcas. 

Deleitate con el cantar de los pájaros en las mañanas. Escucha aquellas canciones que hace que tu piel se estremezca. Escucha las olas del mar jugueteando con la playa. 

Escucha la voz de los que amas, la dulce voz de tu hij@, las amadas melodías de tu amante, la voz ya algo cansada, pero llena de historias de quienes nos ganan en años.

Escucha al otro, en todos sus detalles, es un arte el hacer sentir a alguien escuchado. A veces basta con ese gesto, para ayudar, para aplacar ansiedades, para calmar  dolores, por lo tanto, sé generoso y escucha con el corazón. 

Oye el susurro del viento entre las hojas de los árboles, oye la música de la naturaleza entera, es la música de la tierra.

Pero por sobre todo, escúchate a ti. Tu sabio interno, tu alma fiel compañera. Esa que tiene la palabra exacta que necesitas oír. Allí están las respuestas, allí está la verdad. 

Escucha a tu corazón, que tiene un idioma tan diferente, pero que siempre sabemos exactamente lo que nos quiere decir, cada latido, es un mensaje de vida y una confirmación del amor.

4
SIENTE

Siente sin miedo, nada te puede herir, no pierdas la oportunidad de sentir todo aquello que te da la vida, que te hace humano, que te hace único. 

Siente en pleno, en todo lo que eres, aquello que te recorre, cada experiencia. Gozo, frío, dolor, hambre, pena, alegría, paz. No juzgues, solo siente. Cada una se estas sensaciones tienen mensajes para ti, y oportunidades de hacerte un ser más completo. 

No rehuyas la experiencia, no rehuyas el vivirla a fondo. Siente el amor hasta que tu corazón se rinda. 

Siente el cuerpo del que amas, su olor, su calor, sus detalles. Siéntete, tus latidos, tu respiración, como reacciona tu ser a cada cosa que vive. 

Siéntete y arrúllate en ese sentir, esa es la vida que te abraza, eso es esta experiencia física, un festival de  sensaciones que te dan la bienvenida.

5
CONFÍA

Tú sabes que eres parte de algo extraordinario. Si puedes reconocer la maravilla que es la vida manifestada, entonces confía en que esa sabiduría  inexplicable, es un gran poder amoroso, que teje todas estas historias. Y que detrás de ella hay una presencia ilimitada, desconocida quizás, pero tan cercana. Ante tanta perfección, no queda más que confiar.

Confía en los flujos de la realidad, en los caminos que nos llevan a aquello que necesitamos, para retomar lo que en verdad somos. 

Confía en que nada es casual, en que todo es un aprendizaje. Confía en esa mano que silente nos empuja a nuestra maestría. 

Y por sobre todo, confía en ti, en tu poder personal, en la voz de tu intuición. Aquello que resuena en tus oídos, eso es lo que debes hacer, confía. 

Aquello que se te repite una y otra vez, es lo que debes realizar, confía. 

Aquello que no puedes dejar de vivir, es justo lo que la vida te presenta para crecer, confía. 

Aquello que sientes palpitar en tu ser, es todo aquello que te espera para ser encontrado, confía. 

Aquella voz que en susurros, te muestra con exactitud lo que necesitas ver, es la voz de Dios, confía.

6
ENTREGA

Lo mejor de ti, todo aquello que haces tan bien. Tus maravillosos dones, tu cálida sonrisa, la caricia oportuna, la palabra que anima. 

Da tu compañía, tu presencia, tu energía. Entrega tu tiempo como un regalo, tu miradas de empatía, tu contagiosa esperanza. 

Entrega tus ganas de vivir, para despertar al que está desanimado. 

Entrega esa caminata de la mano, de quien te ha elegido, de ese quien tú has escogido. 

Entrega ricas comidas, preparadas con la sal del amor. 

Entrega reuniones que son, un homenaje a la amistad, al compartir. Entrega el silencio que lleve a que el otro se exprese. Da una palmada de cariño, un recorrido por la alegría, un paseo hacia el re-encuentro, un gesto de bienvenida.

7
RECIBE

Cada regalo que te ofrece el destino. Recibe las experiencias de los aprendizajes que vibran en ti y que te buscan sin condiciones. 

Recibe los elogios, que te impulsan a continuar. Recibe cada ofrenda de tu hermano, de cada amanecer, de cada vivencia, de todo cuanto te toca con su mano mágica. 

Recibe el amor a manos llenas, para que lo des a manos llenas. 

Recibe la melodía de la naturaleza, la luz del sol que te saluda cada mañana. 

Recibe la compañía de los que amas, tan incondicional.  

Recibe con amor, todo cuanto eres. 

Recibe con una sonrisa la música, los colores, los aromas y los sabores de la vida. 

Recibe sin apelar, sólo con agradecimiento. 

Recibe con humildad, aquella que te hará entregarte con la misma devoción. 

Recibe agradecido, emocionado, lleno de asombro y certeza, cada regalo de esta vida.

•~•~•~•~•

¡Qué esperas para empezar a ser de tu vida mágica! 

Empieza un día a la vez. Elige un día para cada palabra y empieza ese cambio. 

No hay mejor medicina que amarse a sí  mismo.

martes, 13 de octubre de 2020

Abrázame hijo mío

Abrázame hijo mío

¿Qué pasa mami?

No pasa nada cielo. Necesito sentir los latidos de tu corazón. Voy a contarte algo que ahora no entenderás, pero que cuando seas mayor y lo recuerdes, quizás entonces me comprendas bien.

Dime mami...

Quiero que sepas que pase lo que pase, yo siempre estaré aqui. Que siempre podrás volver a mis brazos. 
Cuando tengas miedo, cuando te asuste el mundo, cuando necesites que te diga lo muchísimo que te quiero, aqui estaré.

Cuando la vida se complique, cuando te equivoques, cuando escojas un camino erróneo, aún en esos momentos, aquí estaré.

Cuando alguna de tus primaveras no veas salir el sol, cuando anheles mi calor, cuando te sientas diferente, extraño. aquí estaré, 

Cuando alguien te rechace por ser excepcional. Cuando quieras encontrar un refugio, aquí estaré.

Cuando tus pies se cansen de caminar, y necesites que te sujete en mi regazo. Cuando quieras que te acompañe en tu viaje, aquí estaré.

Cuando tu memoria te lleve a tu infancia, y quieras recordar lo especial que fuiste para mí, aquí estaré.

Cuando yo me haya ido, cierra los ojos y piensa en mí, estés donde estés... 
Aquí estaré.

Siempre.

Autor Desconocido

lunes, 21 de septiembre de 2020

EN SILENCIO Y SIN SONIDO


Hoy mis palabras, como no podía ser de otra forma, van dirigidas a todos los enfermos de alzhéimer que durante esta pandemia se han marchado en silencio y despacito, como se marchan las almas grandes, sin apenas hacer ruido. Y aquí, muchas  familias tan sólo han recibido la fatídica llamada donde les han informado, que lo sienten, que su familiar ha fallecido, sin boatos ni despedidas, como se marchan las almas grandes, en silencio y despacito.

Hoy, ese lugar misterioso llamado paraíso, recibirá millones de abrazos para todos los enfermos de alzhéimer que en silencio y despacito han dejado esta vida, sin palabras y sin sonido, porque es el lenguaje del alma, pero quizás en este plano...desconocido.

Mamá, el alzhéimer te enfermó y ya hace casi diez meses... ! que también te curó!.
(©️ Gloria Martin Diez, GZ00772)

jueves, 27 de febrero de 2020

Esto también pasará

Sin importar lo que ahora estás viviendo... Recuerda.... "Esto también pasará"

Hubo una vez un rey que dijo a los sabios de la corte:
- Me estoy fabricando un precioso anillo. He conseguido uno de los mejores diamantes posibles. Quiero guardar oculto dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total, y que ayude a mis herederos, y a los herederos de mis herederos, para siempre. Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa debajo del diamante del anillo.
Todos quienes escucharon eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados, pero darle un mensaje de no más de dos o tres palabras que le pudieran ayudar en momentos de desesperación total...
Pensaron, buscaron en sus libros, pero no podían encontrar nada.
El rey tenía un anciano sirviente que también había sido sirviente de su padre. La madre del rey murió pronto y este sirviente cuidó de él, por tanto, lo trataba como si fuera de la familia. El rey sentía un inmenso respeto por el anciano, de modo que también lo consultó. Y éste le dijo:

-No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje. Durante mi larga vida en palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una ocasión me encontré con un místico. Era invitado de tu padre y yo estuve a su servicio. Cuando se iba, como gesto de agradecimiento, me dio este mensaje –el anciano lo escribió en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey-. Pero no lo leas –le dijo- manténlo escondido en el anillo. Abrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación-

Ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus enemigos lo perseguían. Estaba solo y los perseguidores eran numerosos. Llegó a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: enfrente había un precipicio y un profundo valle; caer por él sería el fin. Y no podía volver porque el enemigo le cerraba el camino. Ya podía escuchar el trotar de los caballos. No podía seguir hacia delante y no había ningún otro camino...

De repente, se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso:
Simplemente decía “ESTO TAMBIÉN PASARA”.

Mientras leía “esto también pasará” sintió que se cernía sobre él un gran silencio. Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino, pero lo cierto es que poco a poco dejó de escuchar el trote de los caballos.

El rey se sentía profundamente agradecido al sirviente y al místico desconocido. Aquellas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a ponerlo en el anillo, reunió a sus ejércitos y reconquistó el reino. Y el día que entraba de nuevo victorioso en la capital hubo una gran celebración con música, bailes... y él se sentía muy orgulloso de sí mismo.

El anciano estaba a su lado en el carro y le dijo:

-Este momento también es adecuado: vuelve a mirar el mensaje.

-¿Qué quieres decir? –preguntó el rey-. Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi vuelta, no estoy desesperado, no me encuentro en una situación sin salida.

-Escucha –dijo el anciano-: este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas; también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado; también es para cuando te sientes victorioso. No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero.

El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: “Esto también pasará”, y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba, pero el orgullo, el ego, había desaparecido. El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Se había iluminado.

Entonces el anciano le dijo:

-Recuerda que todo pasa. Ninguna cosa ni ninguna emoción son permanentes. Como el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza. Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas.

domingo, 23 de febrero de 2020

Adultos mayores

En la antigüedad, nuestros ancianos eran personas muy respetadas, sus opiniones tenían gran valor para los demás, como fruto de la experiencia adquirida con los años. Todos valoraban sus consejos.

Hoy se ha pasado a una indiferencia muy grande hacia los mayores. Ya no se busca su consejo, sino que se les manda callar. Diciendo que ellos no entienden ni saben de nada. Algunos molestan y han pasado a ser una carga. Por no decir quienes les abandonan,o se desatienden de ellos, alejándoles de las cosas importantes de la familia.

La mejor forma de tratar a nuestros ancianos, es dándoles amor, respeto y comprensión, recordando lo que ellos hicieron con nosotros cuando éramos niños. Devolviéndoles una pequeña parte de lo mucho que ellos nos dieron, de sus desvelos, sus sacrificios y su entrega desinteresada.

miércoles, 25 de diciembre de 2019

¿Cuánto cuesta?



¿Cuánto cuesta una llamada telefónica para preguntar como estás papá, como estás mamá?
¿Cuánto cuesta una visita?
¿Cuánto cuesta que vayas a comerte la comida preparada por mamá?
¿Cuánto cuesta que le escuches sus repetidas historias?
¿Cuánto cuesta que le lleves un pequeño detalle?
¿Cuánto cuesta que le lleves a tu casa?
¿Cuánto cuesta que le hagas partícipe de tus planes?
¿Cuánto cuesta que le pidas un consejo?
¿Cuánto cuesta tenerles un poco de paciencia?
¿Cuánto cuesta pensar que llegarás a estar como ellos?
¿Cuánto cuesta que le acompañes en lo que ya no puede hacer por sí solo como lo hacían contigo cuando eras pequeño?
¿Cuánto cuesta que le digas lo importante que es para ti, que los quieres, que los amas?
¿Cuánto cuesta que te sientes a tomar un café con ellos?

sábado, 14 de diciembre de 2019

Un día me volví invisible

Un día me volví invisible.

No sé qué día es hoy, en esta casa no hay calendarios y en mi memoria los hechos, están todos confusos. Me acuerdo de aquellos grandes almanaques, ilustrados con las imágenes de los santos que colgaban al lado del tocador. Ya no hay nada de eso, todas las cosas han ido desapareciendo, y yo también me voy borrando sin que nadie se dé cuenta.

Primero, como la familia aumentó de número, me cambiaron de cuarto; después me pasaron a otra habitación más pequeña que compartía con uno de mis bisnietos y ahora ocupo el cuarto de los trastos, el que está en el patio de atrás, ese cuarto al que van a parar todas aquellas cosas que ya no se usan. Dijeron que cambiarían el vidrio roto de la ventana, pero se les olvidó y todas las noches por allí se cuela un airecito helado que no le va nada bien a mis dolores reumáticos.

Desde hace tiempo tengo intenciones de escribir, pero me ha sido imposible; me he pasado semanas buscando un lápiz y cuando al fin lo encontré, lo dejé en algún lugar seguro para poder encontrarlo fácilmente, pero me he olvidado dónde lo puse y es que a mis años las cosas se pierden con demasiada facilidad.

La otra tarde me di cuenta que mi voz también había desaparecido. Lo supe porque cuando le hablo a mis nietos o a mis hijos no me contestan, todos hablan sin mirarme, como si yo no estuviera con ellos escuchando lo que dicen. A veces he intervenido en la conversación, seguro de que lo que voy a decir no se le ha ocurrido a ninguno y les va a servir de mucho mi consejo. Pero no me oyen, no me miran, ni me responden…

¿Qué puedo hacer en estas situaciones? No lo sé, yo con una gran tristeza, me retiro a mi cuarto y allí termino de tomar mi taza de café, o lo que estaba haciendo.

Lo hago así para que comprendan que estoy enojado, para que se den cuenta que me han ofendido, y vengan a buscarme y me pidan perdón… pero de momento no ha venido nadie.

El otro día les dije que cuando me muera entonces sí me iban a extrañar, y el nieto más pequeño me preguntó: ¿Abuelo, tú todavía estás vivo? Les causó tanta gracia que no paraban de reír.

Pero yo estuve tres días llorando en mi cuarto, hasta que una mañana entró uno de los muchachos a sacar unas llantas viejas para la bicicleta y ni los buenos días me dió. Fué entonces cuando me convencí de que soy una persona invisible. Me sitúo en medio de la sala para ver si molestando me ven o me dicen algo, pero mi hija me mira y sigue barriendo sin tocarme, y mis nietos pasan corriendo de un lado a otro sin tropezar conmigo.

Cuando mi yerno se enfermó, tuve la oportunidad de serle útil, le llevé un té especial, que yo mismo preparé, se lo puse en la mesita y me senté a esperar que se lo tomara. Él estaba mirando la televisión y ni con un simple parpadeo me dejó entender que se daba cuenta de mi presencia. El té se fue enfriando poco a poco… mi corazón también.

Un viernes se alborotaron los niños y me vinieron a decir que al día siguiente nos iríamos todos al campo, me puse muy contento, hacía tanto tiempo que no salía, y menos al campo.

El sábado fui el primero en levantarme, quise arreglar las cosas con calma, los viejos tardamos mucho en hacer cualquier cosa, así que me tomé mi tiempo para estar listo a la hora de la salida. Ellos entraban y salían de la casa corriendo, colocando bolsas y juguetes en el auto.

Yo ya estaba listo hacía rato y muy feliz me puse a un lado esperando que terminaran los preparativos del viaje. Cuando arrancaron y el auto desapareció envuelto en risas y cantos, comprendí que yo no estaba invitado; tal vez porque no cabía en el auto o porque mis pasos tan lentos impedirían que todos los demás corretearan a su gusto por el bosque.

Sentí cómo mi corazón se encogía, la barbilla me temblaba como cuando uno ya no aguanta más las ganas de llorar. Vivo con mi familia y cada día me hago más viejo, pero curiosamente, parece que ya no cumplo años, porque nadie me felicita, ni lo celebramos, todos están tan ocupados… Yo los entiendo, ellos sí hacen cosas importantes: ríen, gritan, sueñan, lloran, se abrazan y se besan.

Ya no sé a qué saben los besos. Antes besuqueaba a los chiquitos, era un gusto enorme el que me daba tenerlos entre mis brazos como si fueran míos, sentía su suave y tierna piel y su cálida respiración muy cerca de mí, sus vidas tan nuevecitas se me metían en el corazón como un soplo de brisa fresca y hasta me daba por cantar canciones de cuna que nunca creí recordar… Pero un día mi nieta Laura que acababa de tener un bebé, me dijo que no era bueno que los ancianos besaran a los niños por cuestión de salud; entonces ya no me acerqué más a los niños, por temor a que les pasara algo a causa de mis imprudencias. Tengo miedo de contagiarles algo terrible.

A pesar de todo yo los bendigo y los perdono, porque ¿Qué culpa tienen ellos de que yo me haya vuelto tan poco útil?

Este relato es crudo, pero real. Muchos de nosotros no toleramos la actitud de los ancianos, aunque ellos tuvieron toda la paciencia del mundo, para criarnos, educarnos y ayudarnos a ser lo que somos. Ellos pusieron toda la atención a nuestras primeras palabras, eran incomprensibles, ni sabíamos lo que decíamos… y hoy no los escuchamos porque dicen tonterías.

Recordemos que la vida es como un eco que te devolverá lo que tú le ofreces.

Amar, cuidar, respetar a los ancianos y no hacerlos sentir invisibles, no solo es un acto de amor, es un acto de justicia.

«Si permites que tus hijos traten a sus abuelos como en esta historia, ya sabes cómo te tratarán cuando tu seas mayor»

sábado, 7 de diciembre de 2019

Cree en ti

Lo mejor que puedes hacer es creer en ti mismo.
No tengas miedo de intentarlo, no tengas miedo de caer, y si lo haces, quítate el polvo de encima, levántate y vuelve a intentarlo. 

jueves, 5 de diciembre de 2019

Mi mamá quiere que le compre una memoria.

Mi mamá quiere que le compre una memoria.

¿Una memoria? Yo quiero que me compres una…
Así respondió  mi madre cuando mi hermana preguntaba por su memoria flash, extraviada en algunas de sus nunca ordenadas carteras.
Cómo explicarle que la memoria que ella quiere no es la que mi hermana buscaba. Cómo, si la que ella necesita se la ha arrebatado el mal de Alzheimer...
Es triste saber que no recuperará su memoria y que, por el contrario, cada día que pase la irá perdiendo más, hasta olvidarse de su propio nombre.

Mi madre padece de Alzheimer. De un día a otro comenzaron a fallarle algunos recuerdos y el presente a confundírsele con el pasado.
Tal vez nunca imaginó  terminar por encontrarse en un mundo perdido. Llora cuando quiere recordar y no puede. Salta de alegría, como una niña, cuando recuerda algo.
Hace un tiempo recitaba poesías, que aprendió mucho antes, para demostrar que estaba curada. Se ríe, contenta, sin saber qué pasa…
Ahora ya no recuerda que tuvo tres hijas y en el mejor de los casos habla de nosotras como si fuéramos pequeñas. Cuando alguien me nombra, pregunta, sin percatarse de que estoy a su lado: “¿Dania?, ¿Dónde está, que hace meses no viene por aquí?”

El Alzheimer, enfermedad degenerativa, afecta al cerebro y origina un deterioro gradual y progresivo de la memoria, de la percepción del tiempo y del espacio, del lenguaje y, finalmente, de la capacidad de cuidar de uno mismo.

Cuando una persona recibe la noticia de que lo padece, su familia cree que todo ha terminado, que algo imposible de superar acaba de ocurrir en sus vidas. Pero no es así. A partir de ese momento hay mucho que hacer por la calidad de vida del enfermo y de sus familiares más cercanos.

Aprender a convivir con el Alzheimer marca la diferencia, determina si en lo adelante será la mejor vida posible para el enfermo y sus familiares, o el drama. Lo más difícil de la enfermedad, tal vez, no es el propio paciente, sino su cuidador.

Ese es el trabajo de mi papá, hoy dedicado por completo a esa otra persona mentalmente impotente que hasta hace poco era su fiel esposa. Mami, su compañera de toda la vida, su cuidadora en el amor y guardiana de todas sus cosas, la que le preparaba el café, sus comidas, su ropa; su apoyo en tantas batallas, ahora es atendida por él, como una hija pequeña.

Mimos, medicinas, baño, alimentos a su hora y hasta algún regaño de vez en vez. Papi ha dejado de vivir por él, para vivir por ella.
Mami ya no lo reconoce y hasta lo ahuyenta de la cama en las noches. Al mismo tiempo, no puede estar sin él y lo busca por toda la casa; una casa que ya le es desconocida y en la cual se pierde.

A los que cuidan enfermos de Alzheimer debería reconocérseles de algún modo esa entrega que a veces dura gran parte de sus vidas. Yo,  por lo pronto, se la reconozco al mío, que con callada paciencia, tiernamente, cuida a mi madre tratando de disimular el sufrimiento que no pueden esconder sus ojos, aparentando una sonrisa que jamás volverá a ser la misma.

Tomado de El Sillón del Abuelo

lunes, 2 de diciembre de 2019

LAMENTO DEL ENFERMO DE ALZHEIMER

LAMENTO DEL ENFERMO DE ALZHEIMER

YO YA NO SÉ QUIEN SOY, HABLO AL ESPEJO, NO ME RECONOZCO EN AQUEL REFLEJO. 
NO SÉ DONDE VIVO, QUIEN ESTÁ CONMIGO, QUIÉN ES EL QUE ME ATIENDE CON TANTO CARIÑO.

ESTOY INSEGURO, NO SÉ QUÉ ME PASA, TENGO MUCHO MIEDO LLÉVAME A MI CASA.
¿DÓNDE ESTÁ MI CASA? ALLÍ FUÍ TAN FELIZ CON PAPÁ Y MAMÁ, QUIERO VOLVER ALLÍ.

SALGO A LA CALLE Y YA NO SÉ RETORNAR,
¿CUÁL SERÁ EL CAMINO DONDE ESTÁ MI HOGAR?
HACE FRIO AFUERA Y YO SIENTO CALOR, YA NO ME DOY CUENTA EN QUE ESTACIÓN ESTOY.

SÉ CUAL ES MI NOMBRE MÁS NO SÉ MI EDAD.  SI TENGO FAMILIA O VIVO EN SOLEDAD.
USA TU MEMORIA, LA MÍA LA PERDÍ, TIENES QUE AYUDARME RECUERDA TÚ POR MI. 

NO SOY TRAPO VIEJO QUE PUEDAN DESCARTAR, TENGO SENTIMIENTOS IGUAL QUE LOS DEMÁS. 
AUNQUE HAYA CAMBIADO MI PERSONALIDAD, SIGO SIENDO HUMANO, RECUERDA Y TEN PIEDAD

UN DÍA FUÍ COMO TÚ. 

miércoles, 27 de noviembre de 2019

El reloj viejo

Un padre antes de morir le dijo a su hijo: "éste es un reloj que tu abuelo me dió, y tiene más de 200 años. Pero antes de que te lo entregue, te pido que vayas a la relojería del centro, y diles que quieres venderlo, así ves lo mucho que vale."

El hijo fué, luego regresó con su padre y dijo: "el dueño de la relojería me lo paga en 5 dólares porque dice que es viejo."

El padre le dijo: "ve a la cafetería y pregúntale al dueño cuánto te dá."

El hijo fué, luego regresó, y dijo: "también me lo paga en 5 dólares papá."

"Por último ve al museo y muéstrale ése reloj al director."

Se fué, luego regresó, y le dijo a su padre: "me dijo que cuesta un millón de dólares!!!

El padre le dijo: "quería hacerte saber que en el lugar correcto sabrán tu VALOR de una manera correcta. No te pongas en el lugar equivocado, y si lo hacés, no te enojes si no te valoran. 

"Quien sabe tu valor es quien te aprecia, 
no te quedes en un lugar que no te conviene"

¡Conocé tu valor!

martes, 17 de abril de 2018

Tener fé

Tener fé

Tener fé es “ACEPTAR” lo que Dios permite en nuestra vida aunque no lo entendamos, aunque no nos guste.

Si tuviéramos la capacidad de ver el fin desde el principio tal como Él lo ve, entonces podríamos saber por qué a veces conduce nuestra vida por sendas extrañas y contrarias a nuestra razón y a nuestros deseos.

Tener fé es “DAR” cuando no tenemos, cuando nosotros mismos necesitamos.

La fe siempre saca algo valioso de lo aparentemente inexistente; puede hacer que brille el tesoro de la generosidad en medio de la pobreza y el desamparo, llenando de gratitud tanto al que recibe, como al que da.

Tener fé es “CREER” en lugar de recurrir a la duda, que es lo más fácil.

Si la llama de la confianza se extingue, entonces ya no queda más remedio que entregarse al desánimo.

Para muchos creer en nuestras bondades, posibilidades y talentos, tanto como en los de nuestros semejantes, es la energía que mueve la vida hacia grandes derroteros.

Pero todavía hay una forma mas elevada de creer. Saber que nuestra vida está en las manos de Dios y que Él es quien cuida de nosotros.

Tener fé es “GUIAR, DIRIGIR” nuestra vida, pero no con la vista, sino con el corazón.

La razón necesita muchas evidencias para arriesgarse, el corazón necesita sólo un rayo de esperanza.

Las cosas más bellas y grandes que la vida nos regala no se pueden ver, ni siquiera palpar, sólo se pueden acariciar con el espíritu.

Tener fé es “LEVANTARSE” cuando se ha caído.

Los reveses y fracasos en cualquier área de la vida nos entristecen, pero es más triste quedarse lamentándose en el frío suelo de la autocompasión, atrapado por la frustración y la amargura.

Tener fé es “ARRIESGAR” todo a cambio de un sueño, de un amor, de un ideal.

Nada de lo que merece la pena en esta vida puede lograrse sin esa dosis de sacrificio que implica desprenderse de algo o de alguien, a fin de adquirir eso que mejore nuestro propio mundo y el de los demás.

Tener fé es “VER” positivamente hacia adelante, no importa cuán incierto parezca el futuro o cuán doloroso el pasado.

Quien tiene fé hace del hoy un fundamento del mañana y trata de vivirlo de tal manera que cuando sea parte de su pasado, pueda verlo como un grato recuerdo.

Tener fé es “CONFIAR” pero confiar no sólo en las cosas y en las personas, sino en el Dios que obra, actúa y habla a través de las personas.

Muchos confían en lo material, pero viven relaciones huecas con sus semejantes.

Cierto que siempre habrá gente que lastime y traicione tu confianza, así que lo que tienes que hacer es seguir confiando y sólo ser más cuidadoso con aquel en quien confías dos veces.

Tener fé es “BUSCAR” lo imposible: sonreír cuando tus días se encuentran nublados y tus ojos se han secado de tanto llorar.

Tener fé es no dejar nunca de desnudar tus labios con una sonrisa, ni siquiera cuando estés triste, porque nunca sabes cuándo tu sonrisa puede dar luz y esperanza a la vida de alguien que se encuentre en peor situación que la tuya.

Tener fé es “ANDAR” por los caminos de la vida de la misma forma en que lo hace un niño.

Tomados de la mano de nuestro padre.

Tener fé es dejar nuestros problemas en manos de DIOS y arrojarnos a sus brazos antes que al abismo de la desesperación.

Fé es descansar en Él para que nos cargue, en vez de cargar nosotros nuestra propia colección de problemas.

“Que en tu vida haya suficiente fé para afrontar y esperar que las situaciones difíciles cambien, y la necesaria humildad para aceptar que muchas veces el que tiene que cambiar, eres tú”

martes, 10 de abril de 2018

¡Saca provecho de tus cualidades!

¡Saca provecho de tus cualidades!

Todos los fines de semana el leñador exploraba la montaña, caminaba entre los senderos angostos hasta llegar a una pequeña cascada donde se bañaba y meditaba tratando de poner su espíritu en armonía con la naturaleza.

Una tarde, de regreso a su casa, se topó con un nido de águila caído, conmovido se acercó y lo levantó dándose cuenta que había un huevo aún intacto. Entonces decidió tomarlo con cuidado y llevarlo a su gallinero. No estaba muy seguro de lo que hacía, pero intentar hacer algo le producía tranquilidad.

Una gallina se encargó de empollar el huevo y al cabo de un tiempo el polluelo de águila nació junto a toda una generación de vivaces pollitos. Con quienes se compenetró y aprendió todos los hábitos normales de los pollos.

Paseando por el gallinero en busca de alguna lombriz, la joven águila se sorprendió al ver por primera vez el intrépido vuelo de un águila que exploraba la zona. Su impresión fue tan grande que de inmediato preguntó a las gallinas qué era ese animal que había pasado, "eso es un águila", le dijeron, "cuidate de ellas porque a veces atacan a los pollos".
Nunca olvidó esta advertencia, fue precavido de las águilas hasta cuando murió pensando que era un pollo.

De la manera como tú te veas, de la manera como tú quieras asumir tu naturaleza, de la manera como tú quieras relacionarte con los demás depende tu felicidad.

Puedes sentirte un pollo toda la vida, o puedes reconocer el águila que eres gracias a las muchas cualidades que tienes.

Enfocarte en los errores es un error aún más grande. Enfocarte en los aciertos te impulsará a seguir avanzando. Si quieres ser un ganador, piensa como un ganador, potencia tus cualidades y conviértete en un ganador.

Sácale provecho a tus cualidades. Si lo quieres, puedes alcanzar tu felicidad.

domingo, 25 de marzo de 2018

Gracias Dios por lo que tengo

Gracias Dios por lo que tengo

Aunque me tapo los oídos con la almohada y grito de rabia cuando suena el despertador...
Gracias a Dios que puedo oir.
Hay muchos que son sordos.

Aunque cierro los ojos cuando, al despertar,el sol se mete en mi habitación...
gracias a Dios que puedo ver.
Hay muchos ciegos.

Aunque me pesa levantarme y salir de la cama...
gracias a Dios que tengo fuerzas para hacerlo.
Hay muchos postrados que no pueden.

Aunque me enojo cuando no encuentro mis cosas en su lugar porque los niños hicieron un desorden...
gracias a Dios que tengo familia.
Hay muchos solitarios.

Aunque la comida no estuvo buena y el desayuno fue peor...
gracias a Dios que tengo alimentos.
Hay muchos con hambre.

Aunque mi trabajo en ocasiones sea monotono rutinario...
gracias a Dios que tengo ocupación.
Hay muchos desempleados.

Aunque no estoy conforme con la vida, peleo conmigo mismo y tengo muchos motivos para quejarme...
gracias a Dios por la vida.

Aunque el dinero no me Alcance para Zapatos Nuevos...
Gracias Padre Celestial, Pues tengo Pies...
Hay Quienes que no Tienen.

Cuando Veo Mis Manos Maltratadas, por el Trabajo, Y Mi Bajo Salario...
Gracias Señor, Pues tengo Manos...
Algunos No Tienen Manos.

Cuando me Quejo del pago de Servicios...
Y Veo que no me Alcanza...
Gracias Padre de los Cielos....
Hay muchos Hermanos que carecen de Todo...

Gracias Padre celestial por el Aire que Respiro...
Porque sigo respirando...
Muchos Han Dejado de Hacerlo Hoy...

Son tantas las Cosas que tengo que Agradecerte...

Por cada Dia Que me permites Despertar a la Vida...

Gracias Dios mio.....

©autor: Desconocido

sábado, 17 de marzo de 2018

Actitud Mental Positiva

Actitud Mental Positiva

Sólo quién programa su vida con optimismo, logrará alcanzar sus metas.
El desarrollo de una actitud mental positiva es fundamental para alcanzar el éxito.

La diferencia entre el éxito y el fracaso no es más que la postura que asumimos frente a las situaciones que la vida nos presenta, a la capacidad de autoestima que tengamos y a la forma como nos relacionemos positivamente con los demás.

Descubre los diez mandamientos de la actitud mental positiva y aprende a reprogramar tu mente subconsciente, con principios y actitudes que harán de ti una persona de éxito. Éste no depende de la suerte; depende de nuestra actitud ante la vida y es en nuestras manos donde podemos encontrar la solución.

Actitud Mental Positiva es lo que define al ser humano avanzado, ya que la mente es tan poderosa que puede lograr todo lo que uno se propone; el optimismo es excelente y de gran ayuda para las personas que son altamente negativas.

Los Diez Mandamientos de la Actitud Mental Positiva.

a) No juzgar nunca el día por el clima.
b) Cambiar la manera como empezamos el día.
c) No permitir que lo que está fuera de nuestro alcance, influya en nuestras decisiones.
d) Protegernos de los mensajes negativos.
e) Cuidar la manera como nos expresamos de los demás y de nosotros mismos.
f) Cambiar la manera de saludar a los demás.
g) Desarrollar una visión clara de nuestras metas.
h) No perder nunca nuestra admiración por la belleza del universo.
i) Apreciar y dar gracias por aquello que poseemos, por nuestras experiencias y habilidades.
j) Tener grandes expectativas de nuestro día, nuestras actividades y de las demás personas.

Una actitud mental positiva no te convertirá en el más rápido, el más inteligente, o el más fuerte.
Tampoco eliminará todos los problemas, pero sí te permitirá aprovechar al máximo tu potencial y obtener los mejores resultados.

Ella no sólo te permitirá utilizar más eficazmente tus habilidades sino que también te ayudará a evitar aquellas cosas sobre las que no tienes ningún control y que te afectan negativamente.