martes, 20 de febrero de 2024
Las etiquetas de la vida
martes, 6 de abril de 2021
¡Saca provecho de tus cualidades!
domingo, 1 de noviembre de 2020
"Querida Madre"
viernes, 23 de octubre de 2020
EL CUADERNO ROJO.
lunes, 19 de octubre de 2020
LAS SIETE PALABRAS MÁGICAS
martes, 13 de octubre de 2020
Abrázame hijo mío
lunes, 21 de septiembre de 2020
EN SILENCIO Y SIN SONIDO
jueves, 27 de febrero de 2020
Esto también pasará
domingo, 23 de febrero de 2020
Adultos mayores
miércoles, 25 de diciembre de 2019
¿Cuánto cuesta?
¿Cuánto cuesta una visita?
¿Cuánto cuesta que vayas a comerte la comida preparada por mamá?
¿Cuánto cuesta que le escuches sus repetidas historias?
¿Cuánto cuesta que le lleves un pequeño detalle?
¿Cuánto cuesta que le lleves a tu casa?
¿Cuánto cuesta que le hagas partícipe de tus planes?
¿Cuánto cuesta que le pidas un consejo?
¿Cuánto cuesta tenerles un poco de paciencia?
¿Cuánto cuesta pensar que llegarás a estar como ellos?
¿Cuánto cuesta que le acompañes en lo que ya no puede hacer por sí solo como lo hacían contigo cuando eras pequeño?
¿Cuánto cuesta que le digas lo importante que es para ti, que los quieres, que los amas?
¿Cuánto cuesta que te sientes a tomar un café con ellos?
sábado, 14 de diciembre de 2019
Un día me volví invisible

Un día me volví invisible.
No sé qué día es hoy, en esta casa no hay calendarios y en mi memoria los hechos, están todos confusos. Me acuerdo de aquellos grandes almanaques, ilustrados con las imágenes de los santos que colgaban al lado del tocador. Ya no hay nada de eso, todas las cosas han ido desapareciendo, y yo también me voy borrando sin que nadie se dé cuenta.
Primero, como la familia aumentó de número, me cambiaron de cuarto; después me pasaron a otra habitación más pequeña que compartía con uno de mis bisnietos y ahora ocupo el cuarto de los trastos, el que está en el patio de atrás, ese cuarto al que van a parar todas aquellas cosas que ya no se usan. Dijeron que cambiarían el vidrio roto de la ventana, pero se les olvidó y todas las noches por allí se cuela un airecito helado que no le va nada bien a mis dolores reumáticos.
Desde hace tiempo tengo intenciones de escribir, pero me ha sido imposible; me he pasado semanas buscando un lápiz y cuando al fin lo encontré, lo dejé en algún lugar seguro para poder encontrarlo fácilmente, pero me he olvidado dónde lo puse y es que a mis años las cosas se pierden con demasiada facilidad.
La otra tarde me di cuenta que mi voz también había desaparecido. Lo supe porque cuando le hablo a mis nietos o a mis hijos no me contestan, todos hablan sin mirarme, como si yo no estuviera con ellos escuchando lo que dicen. A veces he intervenido en la conversación, seguro de que lo que voy a decir no se le ha ocurrido a ninguno y les va a servir de mucho mi consejo. Pero no me oyen, no me miran, ni me responden…
¿Qué puedo hacer en estas situaciones? No lo sé, yo con una gran tristeza, me retiro a mi cuarto y allí termino de tomar mi taza de café, o lo que estaba haciendo.
Lo hago así para que comprendan que estoy enojado, para que se den cuenta que me han ofendido, y vengan a buscarme y me pidan perdón… pero de momento no ha venido nadie.
El otro día les dije que cuando me muera entonces sí me iban a extrañar, y el nieto más pequeño me preguntó: ¿Abuelo, tú todavía estás vivo? Les causó tanta gracia que no paraban de reír.
Pero yo estuve tres días llorando en mi cuarto, hasta que una mañana entró uno de los muchachos a sacar unas llantas viejas para la bicicleta y ni los buenos días me dió. Fué entonces cuando me convencí de que soy una persona invisible. Me sitúo en medio de la sala para ver si molestando me ven o me dicen algo, pero mi hija me mira y sigue barriendo sin tocarme, y mis nietos pasan corriendo de un lado a otro sin tropezar conmigo.
Cuando mi yerno se enfermó, tuve la oportunidad de serle útil, le llevé un té especial, que yo mismo preparé, se lo puse en la mesita y me senté a esperar que se lo tomara. Él estaba mirando la televisión y ni con un simple parpadeo me dejó entender que se daba cuenta de mi presencia. El té se fue enfriando poco a poco… mi corazón también.
Un viernes se alborotaron los niños y me vinieron a decir que al día siguiente nos iríamos todos al campo, me puse muy contento, hacía tanto tiempo que no salía, y menos al campo.
El sábado fui el primero en levantarme, quise arreglar las cosas con calma, los viejos tardamos mucho en hacer cualquier cosa, así que me tomé mi tiempo para estar listo a la hora de la salida. Ellos entraban y salían de la casa corriendo, colocando bolsas y juguetes en el auto.
Yo ya estaba listo hacía rato y muy feliz me puse a un lado esperando que terminaran los preparativos del viaje. Cuando arrancaron y el auto desapareció envuelto en risas y cantos, comprendí que yo no estaba invitado; tal vez porque no cabía en el auto o porque mis pasos tan lentos impedirían que todos los demás corretearan a su gusto por el bosque.
Sentí cómo mi corazón se encogía, la barbilla me temblaba como cuando uno ya no aguanta más las ganas de llorar. Vivo con mi familia y cada día me hago más viejo, pero curiosamente, parece que ya no cumplo años, porque nadie me felicita, ni lo celebramos, todos están tan ocupados… Yo los entiendo, ellos sí hacen cosas importantes: ríen, gritan, sueñan, lloran, se abrazan y se besan.
Ya no sé a qué saben los besos. Antes besuqueaba a los chiquitos, era un gusto enorme el que me daba tenerlos entre mis brazos como si fueran míos, sentía su suave y tierna piel y su cálida respiración muy cerca de mí, sus vidas tan nuevecitas se me metían en el corazón como un soplo de brisa fresca y hasta me daba por cantar canciones de cuna que nunca creí recordar… Pero un día mi nieta Laura que acababa de tener un bebé, me dijo que no era bueno que los ancianos besaran a los niños por cuestión de salud; entonces ya no me acerqué más a los niños, por temor a que les pasara algo a causa de mis imprudencias. Tengo miedo de contagiarles algo terrible.
A pesar de todo yo los bendigo y los perdono, porque ¿Qué culpa tienen ellos de que yo me haya vuelto tan poco útil?
Este relato es crudo, pero real. Muchos de nosotros no toleramos la actitud de los ancianos, aunque ellos tuvieron toda la paciencia del mundo, para criarnos, educarnos y ayudarnos a ser lo que somos. Ellos pusieron toda la atención a nuestras primeras palabras, eran incomprensibles, ni sabíamos lo que decíamos… y hoy no los escuchamos porque dicen tonterías.
Recordemos que la vida es como un eco que te devolverá lo que tú le ofreces.
Amar, cuidar, respetar a los ancianos y no hacerlos sentir invisibles, no solo es un acto de amor, es un acto de justicia.
«Si permites que tus hijos traten a sus abuelos como en esta historia, ya sabes cómo te tratarán cuando tu seas mayor»
sábado, 7 de diciembre de 2019
jueves, 5 de diciembre de 2019
Mi mamá quiere que le compre una memoria.
lunes, 2 de diciembre de 2019
LAMENTO DEL ENFERMO DE ALZHEIMER
miércoles, 27 de noviembre de 2019
El reloj viejo
martes, 17 de abril de 2018
Tener fé
Tener fé
Tener fé es “ACEPTAR” lo que Dios permite en nuestra vida aunque no lo entendamos, aunque no nos guste.
Si tuviéramos la capacidad de ver el fin desde el principio tal como Él lo ve, entonces podríamos saber por qué a veces conduce nuestra vida por sendas extrañas y contrarias a nuestra razón y a nuestros deseos.
Tener fé es “DAR” cuando no tenemos, cuando nosotros mismos necesitamos.
La fe siempre saca algo valioso de lo aparentemente inexistente; puede hacer que brille el tesoro de la generosidad en medio de la pobreza y el desamparo, llenando de gratitud tanto al que recibe, como al que da.
Tener fé es “CREER” en lugar de recurrir a la duda, que es lo más fácil.
Si la llama de la confianza se extingue, entonces ya no queda más remedio que entregarse al desánimo.
Para muchos creer en nuestras bondades, posibilidades y talentos, tanto como en los de nuestros semejantes, es la energía que mueve la vida hacia grandes derroteros.
Pero todavía hay una forma mas elevada de creer. Saber que nuestra vida está en las manos de Dios y que Él es quien cuida de nosotros.
Tener fé es “GUIAR, DIRIGIR” nuestra vida, pero no con la vista, sino con el corazón.
La razón necesita muchas evidencias para arriesgarse, el corazón necesita sólo un rayo de esperanza.
Las cosas más bellas y grandes que la vida nos regala no se pueden ver, ni siquiera palpar, sólo se pueden acariciar con el espíritu.
Tener fé es “LEVANTARSE” cuando se ha caído.
Los reveses y fracasos en cualquier área de la vida nos entristecen, pero es más triste quedarse lamentándose en el frío suelo de la autocompasión, atrapado por la frustración y la amargura.
Tener fé es “ARRIESGAR” todo a cambio de un sueño, de un amor, de un ideal.
Nada de lo que merece la pena en esta vida puede lograrse sin esa dosis de sacrificio que implica desprenderse de algo o de alguien, a fin de adquirir eso que mejore nuestro propio mundo y el de los demás.
Tener fé es “VER” positivamente hacia adelante, no importa cuán incierto parezca el futuro o cuán doloroso el pasado.
Quien tiene fé hace del hoy un fundamento del mañana y trata de vivirlo de tal manera que cuando sea parte de su pasado, pueda verlo como un grato recuerdo.
Tener fé es “CONFIAR” pero confiar no sólo en las cosas y en las personas, sino en el Dios que obra, actúa y habla a través de las personas.
Muchos confían en lo material, pero viven relaciones huecas con sus semejantes.
Cierto que siempre habrá gente que lastime y traicione tu confianza, así que lo que tienes que hacer es seguir confiando y sólo ser más cuidadoso con aquel en quien confías dos veces.
Tener fé es “BUSCAR” lo imposible: sonreír cuando tus días se encuentran nublados y tus ojos se han secado de tanto llorar.
Tener fé es no dejar nunca de desnudar tus labios con una sonrisa, ni siquiera cuando estés triste, porque nunca sabes cuándo tu sonrisa puede dar luz y esperanza a la vida de alguien que se encuentre en peor situación que la tuya.
Tener fé es “ANDAR” por los caminos de la vida de la misma forma en que lo hace un niño.
Tomados de la mano de nuestro padre.
Tener fé es dejar nuestros problemas en manos de DIOS y arrojarnos a sus brazos antes que al abismo de la desesperación.
Fé es descansar en Él para que nos cargue, en vez de cargar nosotros nuestra propia colección de problemas.
“Que en tu vida haya suficiente fé para afrontar y esperar que las situaciones difíciles cambien, y la necesaria humildad para aceptar que muchas veces el que tiene que cambiar, eres tú”
martes, 10 de abril de 2018
¡Saca provecho de tus cualidades!
¡Saca provecho de tus cualidades!
Todos los fines de semana el leñador exploraba la montaña, caminaba entre los senderos angostos hasta llegar a una pequeña cascada donde se bañaba y meditaba tratando de poner su espíritu en armonía con la naturaleza.
Una tarde, de regreso a su casa, se topó con un nido de águila caído, conmovido se acercó y lo levantó dándose cuenta que había un huevo aún intacto. Entonces decidió tomarlo con cuidado y llevarlo a su gallinero. No estaba muy seguro de lo que hacía, pero intentar hacer algo le producía tranquilidad.
Una gallina se encargó de empollar el huevo y al cabo de un tiempo el polluelo de águila nació junto a toda una generación de vivaces pollitos. Con quienes se compenetró y aprendió todos los hábitos normales de los pollos.
Paseando por el gallinero en busca de alguna lombriz, la joven águila se sorprendió al ver por primera vez el intrépido vuelo de un águila que exploraba la zona. Su impresión fue tan grande que de inmediato preguntó a las gallinas qué era ese animal que había pasado, "eso es un águila", le dijeron, "cuidate de ellas porque a veces atacan a los pollos".
Nunca olvidó esta advertencia, fue precavido de las águilas hasta cuando murió pensando que era un pollo.
De la manera como tú te veas, de la manera como tú quieras asumir tu naturaleza, de la manera como tú quieras relacionarte con los demás depende tu felicidad.
Puedes sentirte un pollo toda la vida, o puedes reconocer el águila que eres gracias a las muchas cualidades que tienes.
Enfocarte en los errores es un error aún más grande. Enfocarte en los aciertos te impulsará a seguir avanzando. Si quieres ser un ganador, piensa como un ganador, potencia tus cualidades y conviértete en un ganador.
Sácale provecho a tus cualidades. Si lo quieres, puedes alcanzar tu felicidad.
domingo, 25 de marzo de 2018
Gracias Dios por lo que tengo
Gracias Dios por lo que tengo
Aunque me tapo los oídos con la almohada y grito de rabia cuando suena el despertador...
Gracias a Dios que puedo oir.
Hay muchos que son sordos.
Aunque cierro los ojos cuando, al despertar,el sol se mete en mi habitación...
gracias a Dios que puedo ver.
Hay muchos ciegos.
Aunque me pesa levantarme y salir de la cama...
gracias a Dios que tengo fuerzas para hacerlo.
Hay muchos postrados que no pueden.
Aunque me enojo cuando no encuentro mis cosas en su lugar porque los niños hicieron un desorden...
gracias a Dios que tengo familia.
Hay muchos solitarios.
Aunque la comida no estuvo buena y el desayuno fue peor...
gracias a Dios que tengo alimentos.
Hay muchos con hambre.
Aunque mi trabajo en ocasiones sea monotono rutinario...
gracias a Dios que tengo ocupación.
Hay muchos desempleados.
Aunque no estoy conforme con la vida, peleo conmigo mismo y tengo muchos motivos para quejarme...
gracias a Dios por la vida.
Aunque el dinero no me Alcance para Zapatos Nuevos...
Gracias Padre Celestial, Pues tengo Pies...
Hay Quienes que no Tienen.
Cuando Veo Mis Manos Maltratadas, por el Trabajo, Y Mi Bajo Salario...
Gracias Señor, Pues tengo Manos...
Algunos No Tienen Manos.
Cuando me Quejo del pago de Servicios...
Y Veo que no me Alcanza...
Gracias Padre de los Cielos....
Hay muchos Hermanos que carecen de Todo...
Gracias Padre celestial por el Aire que Respiro...
Porque sigo respirando...
Muchos Han Dejado de Hacerlo Hoy...
Son tantas las Cosas que tengo que Agradecerte...
Por cada Dia Que me permites Despertar a la Vida...
Gracias Dios mio.....
©autor: Desconocido
sábado, 17 de marzo de 2018
Actitud Mental Positiva
Actitud Mental Positiva
Sólo quién programa su vida con optimismo, logrará alcanzar sus metas.
El desarrollo de una actitud mental positiva es fundamental para alcanzar el éxito.
La diferencia entre el éxito y el fracaso no es más que la postura que asumimos frente a las situaciones que la vida nos presenta, a la capacidad de autoestima que tengamos y a la forma como nos relacionemos positivamente con los demás.
Descubre los diez mandamientos de la actitud mental positiva y aprende a reprogramar tu mente subconsciente, con principios y actitudes que harán de ti una persona de éxito. Éste no depende de la suerte; depende de nuestra actitud ante la vida y es en nuestras manos donde podemos encontrar la solución.
Actitud Mental Positiva es lo que define al ser humano avanzado, ya que la mente es tan poderosa que puede lograr todo lo que uno se propone; el optimismo es excelente y de gran ayuda para las personas que son altamente negativas.
Los Diez Mandamientos de la Actitud Mental Positiva.
a) No juzgar nunca el día por el clima.
b) Cambiar la manera como empezamos el día.
c) No permitir que lo que está fuera de nuestro alcance, influya en nuestras decisiones.
d) Protegernos de los mensajes negativos.
e) Cuidar la manera como nos expresamos de los demás y de nosotros mismos.
f) Cambiar la manera de saludar a los demás.
g) Desarrollar una visión clara de nuestras metas.
h) No perder nunca nuestra admiración por la belleza del universo.
i) Apreciar y dar gracias por aquello que poseemos, por nuestras experiencias y habilidades.
j) Tener grandes expectativas de nuestro día, nuestras actividades y de las demás personas.
Una actitud mental positiva no te convertirá en el más rápido, el más inteligente, o el más fuerte.
Tampoco eliminará todos los problemas, pero sí te permitirá aprovechar al máximo tu potencial y obtener los mejores resultados.
Ella no sólo te permitirá utilizar más eficazmente tus habilidades sino que también te ayudará a evitar aquellas cosas sobre las que no tienes ningún control y que te afectan negativamente.
