jueves, 13 de julio de 2017

Consejos para cuidadores

CONSEJOS PARA LOS CUIDADORES DE UN SER QUERIDO Y/O PACIENTE DE ALZHEIMER

*  Cuide muy bien su condición física y médica.

*  Evite cosas que no pueda realizar (para usted y para los otros).

*  Si es posible, duerma por lo menos 6 horas cada noche.

*  Aprenda a aceptar ayuda y respetar la forma en que otras personas la dan.

*  Desarrolle y mantenga un plan de diversión para usted como: ir al cine, visitar amistades, paseos, etc., ya sea con familiares o amigos.

*  Nunca se sienta culpable cuando disfrute de algo, aún cuando su ser querido no lo pueda disfrutar también.

*  Busque y cultive el trato con un profesional, por ejemplo una trabajadora social, que sepa exactamente su situación y como está tratando de cuidar a su ser querido.  Póngase en contacto con esta persona y hágale saber sus éxitos, problemas, obstáculos y fracasos.

*  Averigüe qué programas o grupos de apoyo existen en su área y trate de asistir a las reuniones y participar activamente.

*  Aprenda todo lo que pueda acerca de la enfermedad de su familiar y/o paciente.

* Procure estar siempre de buen humor, en sus conversaciones con su sercuidadopersonasmayores querido enfermo.

*  Evite el uso de alcohol como medio para recuperarse de la fatiga.

*  Si hay otros miembros de la familia que pueden ayudarle, hágales saber en términos directos y concretos cuáles son sus necesidades.

*  Si las personas que pueden ayudarle no lo hacen ni comprenden como usted se siente,  no se desgaste enojándose, reprochándoles y culpándolos.  Deje las puertas abiertas siempre por si acaso hay cambios más tarde.

*   Reconozca usted mismo lo que está haciendo. SE LO MERECE!.

Alzheimer App

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Via: Alzheimer Universal

miércoles, 15 de marzo de 2017

Alzheimer, 10 signos de alarma

¿Cuáles son los signos de alarma ante los que se debe tomar la decisión de acudir al médico?
Según Alzheimer ́s Association (www.alz.org), existen 10 signos de alarma ante los que se debe acudir al médico, aunque no es necesario que se den todos.
Algunos ejemplos referidos a cada uno de los signos de alarma son los siguientes:
1- Es una de las señales más comunes y conocidas de la edad temprana de esta enfermedad. Por lo general, los “olvidos” corresponden a la información recién aprendida. También es frecuente no recordar las fechas o los eventos importantes.

2- Algunas personas ya no pueden planificar como antes o seguir un plan. Tampoco, por ejemplo, pueden seguir los pasos de una receta o manejar las cuentas mensuales. Tienen problemas para concentrarse y se vuelven un poco más lentos para emprender las tareas.

3- Pueden encontrarse con que empieza a costarles completar las tareas cotidianas. Incluso, pueden tener problemas para llegar a un lugar donde solían ir siempre, administrar presupuestos en el trabajo o recordar las reglas de un juego al que han jugado desde siempre.

4- Las personas con enfermedad de Alzheimer (EA) olvidan con frecuencia las fechas, las estaciones del año y el paso del tiempo. Pueden no recordar dónde se encuentran o cómo llegaron hasta allí. La diferencia con los cambios asociados a la edad es que la confusión dura un rato y luego lo recuerdan.

5- Las dificultades para leer, analizar las distancias y establecer un color o el contraste son algunos de los síntomas. También pueden tener problemas de percepción y pasar por delante de un espejo y no darse cuenta que lo que ven es su propio reflejo.

6- Las personas con EA pueden tener dificultades para seguir o participar en una conversación. Es frecuente que en medio de la charla se detengan y se olviden de lo que iban a decir, o repitan muchas veces lo mismo. A veces no encuentran la palabra correcta o utilizan términos incorrectos.

7- Es común que las personas con EA dejen cosas como el mando de la televisión, el reloj, etc. fuera de su lugar y que no puedan recordar sus pasos anteriores para encontrarlas. A veces acusan a otros de robarles. Con el avance de la enfermedad esto puede pasar más a menudo.

8- Es posible que regalen cantidades exageradas de dinero a alguien que quiera venderles algo. También puede suceder que empiecen a prestar cada vez menos atención a su aseo y cuidado personal.

9- Poco a poco, las personas con EA van perdiendo las ganas de entretenerse con algún pasatiempo, de encontrarse con amigos, de involucrarse en proyectos o practicar deporte

10- Las personas con EA sufren cambios de personalidad y pueden convertirse en personas confundidas, recelosas, deprimidas, temerosas o ansiosas. También pueden tender a enfadarse más fácilmente.

Fuente:http://knowalzheimer.com/10-signos-de-alarma-alzheimer/

miércoles, 15 de febrero de 2017

No me digas.....

​No me digas cómo hacerlo .Yo soy la que lo hago.
No me digas cómo se maneja .Yo soy quién maneja la situación.
No me digas cómo se cambia un pañal .Yo soy quien lo cambio.
No me digas cómo bañarle.Yo soy quien lo hace
No me digas cómo alimentarle Yo soy quién le alimenta .
No me digas cómo aplicar el medicamento .Yo soy quién lo aplica .
No me digas a que hora debo acostarle ,o levantarle .Yo tengo mi horario
No me digas que tengo la culpa de sus cambios de conducta .Yo se que es su enfermedad .
No me digas que comprar y que no . Yo se cuánto dispongo.

Cuando todo haya pasado .

NO ME DIGAS CÓMO ARRANCARSE EL REMORDIMIENTO ,PORQUE ESE NO LO CONOZCO YO

autor Merry Chepin Oc.

domingo, 15 de enero de 2017

Alzheimer: el maldito olvido que todo lo arrasa

Perder los recuerdos, olvidar quién fuiste, acabar con los escasos destellos de reconocimiento que nos quedan  ante la presencia de nuestros seres queridos y de nuestra propia imagen delante del espejo; en definitiva, dejar de estar poco a poco  con los nuestros, mucho antes de abandonarlos físicamente.

El maldito olvido que todo lo arrasa llamando a mi cabeza una y mil veces a lo largo del día…y al que siempre acudes tú para abrir la puerta  y mostrarme un haz de luz entre las tinieblas por las que deambulo, y de las que no lograré salir sin una mano que me guíe, sin una voz que me oriente, anunciando que estoy en el camino correcto y que ya pasó la terrible oscuridad.

Qué necesaria es esa mano que me ofrece seguridad y a la cual me aferro en muchos momentos del día, en los que no logro descifrar tantos devenires en mi cabeza de nombres, rostros, calles, imágenes y lugares.

Vivir situaciones que me resultan familiares, querer reconocer a las personas que me llaman por mi nombre y no poderles corresponder de la misma forma, por mucho que logro esforzarme.

A veces, no sé si son buenos días, buenas tardes o buenas noches, ni en qué día de la semana nos encontramos. Miro el reloj y no se descifrar lo que las agujas me muestran. Siento que el tiempo se me ha ido de las manos, quedándose paralizado dentro de esta maquinaria oxidada a la que el olvido le arrancó de cuajo las agujas que marcaban el rumbo de mi memoria.
Olvidar que tengo que asearme, no atinar con el zapato derecho e izquierdo en el pie correspondiente, abotonarme la chaqueta indebidamente cada vez que intento vestirme, no saber cuando tengo que utilizar los cubiertos  o si es la hora de la cena o del almuerzo.

He perdido totalmente la noción del tiempo...

He abandonado  mis costumbres, mis preferencias, mis gustos, mis hábitos, y he adquirido otros que me son completamente ajenos, pero que ahora ocupan mi cabeza constantemente, habiéndose convertido en mi modo de vida...y lo más curioso de todo ésto, es que no se como han ido adueñándose de mi sin darme apenas cuenta.
Mi vida ha pegado un cambio radical, se me ha puesto patas arriba; es como un cajón desordenado donde nunca encuentro lo que busco; mi memoria, mis recuerdos y mis raíces.

Hay objetos que no sé para qué sirven, fotografías colgadas en las paredes con personas dentro que no logro ubicar en mi vida ni en mi mente.
Rebusco en todos los rincones de la casa, para ver si apareces en alguno de ellos, si hay alguna pista, algún atisbo en mi memoria que me haga recordar, que haga deshacer esta bola de nieve en la que se ha convertido mi cerebro, frío y duro, que se ha negado a obsequiarme con responder a tantas dudas y preguntas que vuelan en mi mente.

No tengo pasado, ni presente, ni futuro, y vivo en un permanente letargo, nadando en una laguna profunda y negra, esperando que alguien me lance un salvavidas; y ese salvavidas eres tú.

Te veo sentada a mi lado, observándome.
Llevas días, meses, años haciéndolo,  y siempre lo haces de la misma forma; con todo el amor del mundo. A pesar de tu juventud, has envejecido tú, más que yo, y también de la misma manera que yo, has dejado a un lado tus costumbres, tus hábitos y tus gustos; porque desde hace todo ese tiempo interminable, te dedicas exclusivamente a mí. Eres mi ángel de la guarda, mi sombra.

A veces, te veo mirar por la ventana con la vista perdida en el horizonte, y  pienso que  todo lo que estamos viviendo entre estas paredes, sólo quedará entre nosotras. Entre madre e hija.
Qué sería de mí sin tí, que me cuidas como si de un niño pequeño se tratara. Me aseas con una paciencia ilimitada y vas colocándome una a una las prendas de vestir explicándome todo lo que vas haciendo.

Mira madre, ahora viene la camisa, después la chaqueta, ahora te pongo tu falda preferida. ¿A qué estás muy guapa?
¡Y si es verdad que me pones guapa!

Yo siempre te pido mi bolso, y que me pongas ese collar de perlas que  nunca logro encontrar; pero tú hija mía, eres tan lista, tan dispuesta, y tan cariñosa...que siempres das con todo.

Hoy has preparado mi comida favorita, me dices, mientras pones la mesa. No recuerdo cual es mi comida favorita, pero lo que sí sé, es que todo lo cotidiano lo haces con una entrega y una generosidad, que te engrandece como persona. Soy muy afortunada.

En realidad, yo no sé lo que me está ocurriendo. Estoy completamente ajena a todo este mundo de desconocimiento.

Ya no sé ir al supermercado. No sé cocinar. Se me olvida tomarme la medicación, apagar las luces, no encuentro el baño, ni el dormitorio y tengo que abrir todas las puertas del pasillo para dar con ellos.

Me dices que eres mi hija, pero no logro recordar si una vez estuve embarazada y tuve un hijo en mis entrañas. No sé cómo has llegado a mi vida, pero lo que sí sé, es que estás continuamente a mi lado para que no me sienta perdida.
Yo, me he olvidado de mí, pero tú sí que te has olvidado de tí y del mundo exterior, hija mía. Hace poco tiempo te han ofrecido ayuda para que te des un respiro en algún momento del día, y has accedido con lágrimas en los ojos. ¿Porque lloras? te pregunté.

Y cogiéndome de  la mano y besándome en la mejilla, me dijiste que no me preocupara por nada, que tú nunca me abandonarías, ni me dejarías en manos extrañas.Yo no quiero que me faltes, pero debo de reconocer que necesitas descanso para tu cuerpo y para tu mente, dedicarle más tiempo a tu familia, a tu marido y a tus hijos. Salir a pasear con tranquilidad sabiendo que yo estoy bien atendida, no pegarte esos madrugones que te pegas para ir a por mis medicamentos, hacer la compra, ya casi no te arreglas como antes lo hacías; tu vida se ha convertido en una carrera de obstáculos, que cada vez te cuesta más trabajo sortear. No tienes tiempo para ir a la peluquería, ni a comprarte ropa, ni ir al cine, ni a tomarte un café con tus amigas.
Y todo, por atenderme. Me antepones a tus necesidades, y éso hija, no me gusta. Ésto no es justo, ya lo sé; ni para tí, ni para mí.
Quiero decirte que nunca voy a permitir que pierdas todo lo que la vida te pone en el camino y tú vas echando a un lado. 
Quiero que sigas trabajando como antes lo hacías, que tengas alegría en la mirada, fe en el futuro, que pierdas los miedos y los temores por lo que está por venir.

Todo lo que tenga que ocurrir ocurrirá, y tú no eres culpable ni responsable de esta situación. Eres una víctima más. Yo al menos, así lo siento.
Si te ofrecen ayuda, cógela sin ningún tipo de remordimiento.
Siempre, hay que aferrarse a las manos que dan; porque aunque creamos que el mundo se nos viene abajo en cientos de ocasiones, siempre hay manos solidarias que nos tienden su ayuda.

Ten siempre presente, que haces lo correcto, y que mucho peor que el olvido que atañe a la memoria, mucho peor y más triste es el otro olvido; el del abandono, el del  aislamiento y la desatención;  y esa clase de olvido nunca ha existido en ningún momento de mi vida.
Ésto sí que lo puedo reconocer y me siento afortunada por ello.

El alzheimer no ha podido  con nuestra familia;
porque el amor, todo lo puede.
Por este hermoso detalle me doy cuenta, de que eres alguien muy importante en mi vida.
Sigo estando aquí físicamente y siento no estar con todas mis capacidades y facultades al cien por cien.
Te aseguro que soy totalmente inconsciente de todos los problemas que te estoy causando.

Sólo espero que se siga investigando sobre esta enfermedad que cada día afecta a un mayor número de personas,
que se doten con los medios necesarios las residencias, hospitales, institutos de investigación. Que nuestros investigadores no se cansen de estudiar y crear medicamentos o vacunas que palien y frenen el avance de los síntomas,
que las administraciones no se olviden de los enfermos, familiares y cuidadores.

Que una vida digna y con los medios necesarios para que así sea, se convierta en una prioridad para todos aquellos que están al frente de estas instituciones, sin que las familias se vean abocadas al olvido y a la insolidaridad.

No hay nada peor que sentirse abandonado cuando los medios a tu alcance ya no son suficientes,

y lo peor de ésto y lo más importante, es que son nuestros seres queridos los que están en juego.

Hoy, hay aquí madres, padres, hijas e hijos, cuidadores y muchas otras familias que dedican su tiempo y su vida a cuidar a una persona o a varias,
porque hay familias que tienen a más de un afectado por el Alzheimer, y que no sienten el reconocimiento que merecen en muchos aspectos,
ni cuentan con los apoyos necesarios.

Pero de lo que si podéis sentiros orgullosos y debéis de tener el absoluto convencimiento, es de que sois una pieza clave, fundamental e insustituible en esta difícil, tortuosa y larga  calle del olvido, llamada Alzheimer, por la que no queremos pasar nadie en un futuro y por la que vagan muchas sombras, que se sienten perdidas.

Ojalá y algún día no muy lejano, descuelguen el rótulo que da nombre a esta calle y no vuelvan a colgarlo nunca más, y  toda esta historia de la vida real, forme parte del pasado.
Y comencemos una nueva historia, diciendo:

“Había una vez, en tiempos remotos, una enfermedad llamada Alzheimer”, de la cual, no quiero acordarme.

Teresa Martín

lunes, 9 de enero de 2017

Decálogo del Cuidador

*Se paciente conmigo:
Recuerda que yo soy la víctima indefensa de una enfermedad orgánica del cerebro que esta fuera de mi control.

*Háblame:
Aun cuando no siempre te pueda contestar.Puedo escuchar siempre tu voz y a veces entiendo tus palabras.

*Sé tierno conmigo:
Pues cada dia de mi vida es una larga y desesperada batalla. Tu ternura puede ser el evento mas especial de mi vida.

*Considera mis sentimientos:
Porque aun están vivos. dentro de mi .

*Trátame con dignidad y respeto:
Al igual que con gusto te hubiera tratado a ti, si hubieras sido el enfermo.

*Recuerda mi pasado:
Porque yo antes fui una persona sana,vibrante,llena de vida amor y risa con habilidades e inteligencia.

*Recuerda mi presente:
Soy una persona miedosa, un esposo, esposa, madre o amigo querido, cariñoso, que extraña mucho su hogar y su familia.

*Recuerdo mi futuro:
Aunque a ti te parezca oscuro, siempre estoy lleno de esperanzas del mañana.

*Ruega por mi:
Porque soy una persona que languidece en la penumbra que se mece entre el tiempo y la eternidad. Tu presencia puede hacer mas por mi que la compasión que puedas sentir por mi.

*Quiéreme:
Los regalos de amor que me prodigues serán una bendición con la cual llenaremos tu y yo nuestras vidas de luz eterna.

lunes, 26 de diciembre de 2016

¿Qué hacer tras un diagnostico de Alzheimer?

El especialista te ha dado un diagnóstico claro: tu familiar tiene alzhéimer. Sin duda este es un trago amargo para el que no estabas preparado, pero ahora solo te queda la opción de armarte de valor y enfrentarte a este reto. Es momento de acompañar a tu persona querida en este camino, en esta etapa que, aunque dura, también puede ser gratificante y dulce. Aquí te damos 8 consejos que pueden ayudarte tras el diagnóstico.

1. Acude a una asociación de familiares de personas con alzhéimer. Créenos: sabemos de sobra que la noticia que acabas de recibir es una de las peores que podrían darte. Ahora mismo sientes que el mundo se te viene encima, pero debes saber que en tus manos está tomártelo de otra forma. Lo primero que debes hacer es acudir a la asociación de familiares de personas con alzhéimer que haya en tu ciudad. Allí te ofrecerán información de todo tipo, te enseñarán a cuidar bien de tu persona querida, podrás participar en actividades y compartir experiencias.

2. Comparte con tu familia la noticia. Aunque ya hayáis tomado la decisión de que serás tú el que ejercerá el papel de cuidador principal, es importante que todos en tu familia compartáis el peso que la enfermedad supone. En importantísimo que encontréis un espacio para el diálogo a través del cual podáis tomar decisiones y repartir responsabilidades.

3. Infórmate sobre todo lo que tenga que ver con el tratamiento. Si bien es cierto que a día de hoy los fármacos para el alzhéimer no permiten la curación y solo se centran en los síntomas, la adherencia al tratamiento es clave para ralentizar el progreso de la enfermedad. Por eso, es importantísimo que te informes bien sobre todo lo que tiene que ver con los medicamentos, sus posibles efectos secundarios y la forma de paliarlos.

4. Aprende formas de estimular a la persona. La estimulación cognitiva es un conjunto de técnicas muy beneficiosas para estimular y mantener las capacidades mentales de las personas con alzhéimer. Existen sencillos –e incluso divertidos- ejercicios que podrán ayudarte a entrenar la memoria, la capacidad de percibir estímulos, las habilidades motoras y el lenguaje de la persona a la que cuidas. Apréndelos.

5. Aprovecha para revisar su vista y oído. Esto va a sonarte duro, pero debes aprovechar ahora para hacer revisar su vista y oído. Ahora es cuando él podrá colaborar con el especialista y será más sencillo averiguar si tiene algún problema. Quien dice vista y oído dice cualquier otro problema de salud que requiera su participación. Puede que en un futuro este tipo de exámenes sean más difíciles de llevar a cabo.

6. Hazte una lista con preguntas para el médico. A partir de ahora acostúmbrate a llevar preparada una lista de dudas. En la consulta del médico muchas veces nos ponemos nerviosos y nos quedamos en blanco. Por eso es importante que te preocupes de tener siempre papel a mano y que escribas en él las preguntas que se te vayan ocurriendo para hacerlas resolverlas en la próxima consulta. También debes seguir este proceso en tus citas con el trabajador social, con el abogado…

7. Establece una buena relación con tu médico. Está más que comprobado que la relación con nuestro médico influye mucho en cómo nos sentimos y en cómo nos comunicamos con él. A partir de ahora tu médico se convertirá en alguien de confianza y junto al cual recorrerás un camino difícil y probablemente largo. Por eso es importante que crees una buena alianza con él.

8. No te sobrecargues. Intenta vivir el día a día sin ansiedad. Para ello es necesario que busques tiempo para ti mismo, que pidas ayuda a tus familiares y que reserves siempre unas horas al día solo para ti, para relajarte. Es importante que aceptes que tú también necesitas apoyo, así que no te niegues en rotundo a acudir a un grupo de terapia si lo consideras necesario.