miércoles, 18 de diciembre de 2019

Cómo convivir con el Alzheimer: 15 claves de una batalla cotidiana



Cómo convivir con el alzheimer: 15 claves de una batalla cotidiana.

El alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que daña y destruye poco a poco las células del cerebro, provocando pérdidas de memoria y pérdida de la capacidad para llevar a cabo las tareas más comunes, entre otras funciones cerebrales.

La Dra. Marta Ochoa, jefa del servicio de Neurología de HM Hospitales, ha elaborado una lista de consejos titulada 'Los cuidados del paciente con demencia o alzheimer', como parte del trabajo realizado para la Escuela de salud, actividad promovida por este grupo hospitalario para fomentar hábitos de vida saludables y promover la educación sanitaria.

Cada vez más personas de edad avanzada padecen alzheimer. Los primeros síntomas suelen comenzar después de los 60 años. Antes de que aparezcan estos síntomas el alzheimer no se puede prevenir ni diagnosticar de forma precoz, y tan sólo algunos fármacos producen pequeñas mejorías en trastornos comportamentales y cognitivos de ciertos pacientes, comentó la doctora. Además destacó que "las personas con alzheimer tienen derecho a saber que tienen esa enfermedad y no se les puede ocultar".

La importancia de la rehabilitación neuropsicológica y la terapia ocupacional es clave en pacientes con alzheimer "ya que mejoran su funcionalidad, prolongan la fase de independencia y además, ayudan al cuidador principal del enfermo".

Por ello, la experta señala 15 puntos clave, recogidos por Knowi, para hacer más llevadera esta enfermedad:

1. Seguir una rutina diaria. Asegurarse de que haya muchos objetos familiares a su alrededor.

2. Mantenerse al tanto de dónde está el paciente y de su seguridad. Un método que algunas familias usan para prevenir que el paciente se extravíe, es ponerle campanas a todas las puertas que den al exterior.

3. Asegurarse de que el paciente coma bien y beba líquidos en abundancia.

4. Ayudar al paciente a que se mantenga lo más independiente posible por el mayor tiempo posible.

5. Proporcionar oportunidades para que el paciente haga ejercicios regularmente y no se olvide de la recreación.

6. Seguir relacionándose con los amigos y la familia.

7. Emplear ayudas escritas para la memoria como calendarios y grandes relojes, listas de las tareas diarias, recordatorios acerca de las rutinas o medidas de seguridad, e identificar con etiquetas los objetos que pueden olvidarse.

8. Asegurarse de que el paciente se haga chequeos regulares.

9. Planificar necesidades futuras como la atención en Centros de Día y el ingreso en una Residencia.

10. Dar mucho apoyo emocional al paciente y a todos los prestadores de asistencia.

11. Asegurarse de que el paciente tome los medicamentos regularmente, si se prescriben.

12. Asociarse a un grupo de apoyo para los miembros de la familia.

13. Pedir ayuda con las finanzas, arreglos legales, asesoramiento diario, temas emocionales, atención de reposo o arreglos del hogar para convalecientes cuando se necesite.

14. Revisar el hogar en cuestiones de medidas de seguridad, como barras en la pared del baño, luces nocturnas en los pasillos y en las escaleras, alfombras no resbaladizas, etc.

15. Asegurarse de que todos los profesionales sanitarios tengan una lista completa de todas las recetas y todos los medicamentos sin receta del paciente.

La rutina, clave en los pacientes

Para una persona con esta enfermedad, es importante crear unas rutinas para todo, siempre que sea posible. Uno de los aspectos que más descuidan estos pacientes es la higiene personal, para asegurarse de que lo hagan es bueno que lo hagan siempre a la misma hora y en el mismo lugar, dando además órdenes breves, ordenadas y tranquilas, y sin meterles ninguna prisa.

Otro tema complicado es la vestimenta, vestirse es una de las tareas que más se complica en un paciente con alzheimer para ayudarles la Dra. recomendó organizarles el armario sólo con la ropa de temporada y ordenarles las prendas según tengan que ponérselas.

En cuanto a la alimentación tenemos que hacer que la comida sea para ellos un rato agradable, sentados en familia y en un ambiente tranquilo. Sin olvidar que se debe respetar la hora de la comida y no comer cada día a una hora, además es recomendable que coman solos para maximizar su independencia el mayor tiempo posible.

Otros aspectos del día a día

Si el paciente tiene habilidades o aficiones hay que dejarle que las desarrolle, hacerle partícipe en nuestras actividades y recordarle lo válida que es su ayuda, por otra parte es importante que realice ejercicio físico, por ejemplo saliendo a dar paseos, algo muy beneficioso para ellos.

Por último la Dra. Ochoa resumió el cuidado del paciente con alzheimer en "paciencia, cariño, respeto y elogios" de insistió en lo importante que es solicitar la ayuda de profesionales para poder atenderles.

Tomado de: ecodiario.es

lunes, 16 de diciembre de 2019

Pirotecnia y ancianos

Con la llegada de fechas como  la Navidad y año nuevo, muchos celebran dichas fiestas con fuegos artificiales y lanzamiento de cohetes. Esta costumbre popular y de uso tan generalizado puede provocar malestar a determinadas personas.

Para un grupo de personas muy vulnerables se requiere una extrema atención y son los ancianos que podrían no entender que está sucediendo y esto alteraría su sistema nervioso. Y los sacaría de su rutina asustandolos.

Por favor antes de encender pirotécnicos acuérdate de tantas personas con Alzheimer, las confunde, las asusta y corren el riesgo de que suceda cualquier desgracia.

Siente su dolor.

domingo, 15 de diciembre de 2019

“No puedo más. No sé que hacer”

“No puedo más. No sé que hacer”

La tensión en las personas encargadas del cuidado de los enfermos de Alzheimer
¿Cómo reconocerla? ¿Qué hacer?.

Si usted cuida a una persona con Alzheimer, quizás su madre, su padre, abuelo o hermano, le dedicará gran parte de su tiempo y energías. Es posible que tenga momentos de tensión y aún de enorme frustración. Pero una persona a cargo de un enfermo de Alzheimer, abrumada por la situación o destruida por los nervios, no puede dar apoyo eficaz ni el afecto necesario a su ser querido.

Con frecuencia, las personas a cargo del enfermo se descuidan a sí mismas o incluso no saben a quién recurrir para buscar ayuda. Investigaciones muestran que las personas sólo buscan ayuda cuando se sienten completamente abrumados. Por estas razones, quienes cuidan a personas con Alzheimer son a veces afectados en forma secundaria por la enfermedad.

Aprenda a reconocer los signos de tensión física, mental y emocional para tratar de superarlos o para controlarlos. Si usted se cuida, estará en mejores condiciones de ofrecer cuidado eficaz y afecto a su ser querido.

#CuidarseParaCuidar #LeerParaAprender #SaberMásParaCuidarMejor #CuidandoAlCuidador

sábado, 14 de diciembre de 2019

Un día me volví invisible

Un día me volví invisible.

No sé qué día es hoy, en esta casa no hay calendarios y en mi memoria los hechos, están todos confusos. Me acuerdo de aquellos grandes almanaques, ilustrados con las imágenes de los santos que colgaban al lado del tocador. Ya no hay nada de eso, todas las cosas han ido desapareciendo, y yo también me voy borrando sin que nadie se dé cuenta.

Primero, como la familia aumentó de número, me cambiaron de cuarto; después me pasaron a otra habitación más pequeña que compartía con uno de mis bisnietos y ahora ocupo el cuarto de los trastos, el que está en el patio de atrás, ese cuarto al que van a parar todas aquellas cosas que ya no se usan. Dijeron que cambiarían el vidrio roto de la ventana, pero se les olvidó y todas las noches por allí se cuela un airecito helado que no le va nada bien a mis dolores reumáticos.

Desde hace tiempo tengo intenciones de escribir, pero me ha sido imposible; me he pasado semanas buscando un lápiz y cuando al fin lo encontré, lo dejé en algún lugar seguro para poder encontrarlo fácilmente, pero me he olvidado dónde lo puse y es que a mis años las cosas se pierden con demasiada facilidad.

La otra tarde me di cuenta que mi voz también había desaparecido. Lo supe porque cuando le hablo a mis nietos o a mis hijos no me contestan, todos hablan sin mirarme, como si yo no estuviera con ellos escuchando lo que dicen. A veces he intervenido en la conversación, seguro de que lo que voy a decir no se le ha ocurrido a ninguno y les va a servir de mucho mi consejo. Pero no me oyen, no me miran, ni me responden…

¿Qué puedo hacer en estas situaciones? No lo sé, yo con una gran tristeza, me retiro a mi cuarto y allí termino de tomar mi taza de café, o lo que estaba haciendo.

Lo hago así para que comprendan que estoy enojado, para que se den cuenta que me han ofendido, y vengan a buscarme y me pidan perdón… pero de momento no ha venido nadie.

El otro día les dije que cuando me muera entonces sí me iban a extrañar, y el nieto más pequeño me preguntó: ¿Abuelo, tú todavía estás vivo? Les causó tanta gracia que no paraban de reír.

Pero yo estuve tres días llorando en mi cuarto, hasta que una mañana entró uno de los muchachos a sacar unas llantas viejas para la bicicleta y ni los buenos días me dió. Fué entonces cuando me convencí de que soy una persona invisible. Me sitúo en medio de la sala para ver si molestando me ven o me dicen algo, pero mi hija me mira y sigue barriendo sin tocarme, y mis nietos pasan corriendo de un lado a otro sin tropezar conmigo.

Cuando mi yerno se enfermó, tuve la oportunidad de serle útil, le llevé un té especial, que yo mismo preparé, se lo puse en la mesita y me senté a esperar que se lo tomara. Él estaba mirando la televisión y ni con un simple parpadeo me dejó entender que se daba cuenta de mi presencia. El té se fue enfriando poco a poco… mi corazón también.

Un viernes se alborotaron los niños y me vinieron a decir que al día siguiente nos iríamos todos al campo, me puse muy contento, hacía tanto tiempo que no salía, y menos al campo.

El sábado fui el primero en levantarme, quise arreglar las cosas con calma, los viejos tardamos mucho en hacer cualquier cosa, así que me tomé mi tiempo para estar listo a la hora de la salida. Ellos entraban y salían de la casa corriendo, colocando bolsas y juguetes en el auto.

Yo ya estaba listo hacía rato y muy feliz me puse a un lado esperando que terminaran los preparativos del viaje. Cuando arrancaron y el auto desapareció envuelto en risas y cantos, comprendí que yo no estaba invitado; tal vez porque no cabía en el auto o porque mis pasos tan lentos impedirían que todos los demás corretearan a su gusto por el bosque.

Sentí cómo mi corazón se encogía, la barbilla me temblaba como cuando uno ya no aguanta más las ganas de llorar. Vivo con mi familia y cada día me hago más viejo, pero curiosamente, parece que ya no cumplo años, porque nadie me felicita, ni lo celebramos, todos están tan ocupados… Yo los entiendo, ellos sí hacen cosas importantes: ríen, gritan, sueñan, lloran, se abrazan y se besan.

Ya no sé a qué saben los besos. Antes besuqueaba a los chiquitos, era un gusto enorme el que me daba tenerlos entre mis brazos como si fueran míos, sentía su suave y tierna piel y su cálida respiración muy cerca de mí, sus vidas tan nuevecitas se me metían en el corazón como un soplo de brisa fresca y hasta me daba por cantar canciones de cuna que nunca creí recordar… Pero un día mi nieta Laura que acababa de tener un bebé, me dijo que no era bueno que los ancianos besaran a los niños por cuestión de salud; entonces ya no me acerqué más a los niños, por temor a que les pasara algo a causa de mis imprudencias. Tengo miedo de contagiarles algo terrible.

A pesar de todo yo los bendigo y los perdono, porque ¿Qué culpa tienen ellos de que yo me haya vuelto tan poco útil?

Este relato es crudo, pero real. Muchos de nosotros no toleramos la actitud de los ancianos, aunque ellos tuvieron toda la paciencia del mundo, para criarnos, educarnos y ayudarnos a ser lo que somos. Ellos pusieron toda la atención a nuestras primeras palabras, eran incomprensibles, ni sabíamos lo que decíamos… y hoy no los escuchamos porque dicen tonterías.

Recordemos que la vida es como un eco que te devolverá lo que tú le ofreces.

Amar, cuidar, respetar a los ancianos y no hacerlos sentir invisibles, no solo es un acto de amor, es un acto de justicia.

«Si permites que tus hijos traten a sus abuelos como en esta historia, ya sabes cómo te tratarán cuando tu seas mayor»

10 CONSEJOS PARA VIVIR LAS NAVIDADES CON UN ENFERMO DE ALZHEIMER

10 CONSEJOS PARA VIVIR LAS NAVIDADES CON UN ENFERMO DE ALZHEIMER.

A continuación, te damos una serie de instrucciones para que las navidades en un hogar donde esta demencia está presente sean más llevaderas. Toma nota:

1. Informa a los familiares y amigos del estado actual de la enfermedad, de manera que tengan claro cómo han de tratar a quien está aquejado de ella.

2. La relación con los niños es muy buena para revitalizar a un enfermo de Alzheimer, por lo que debes propiciarla durante estas fechas.

3. Prepara un lugar donde el anciano pueda sentirse cómodo y tranquilo. Contar con este «refugio» ayudará a que descanse correctamente cuando se pueda sentir estresado, debido al mayor dinamismo que implican estas fechas.

4. Es el momento de que la persona que cuida al enfermo, ya sea un familiar cercano o una persona externa, también disfrute de estas entrañables jornadas, lo que le servirá para cargar pilas de cara a sus faenas.

6. Mantén las tradiciones que transportan a los ancianos a momentos felices. Por ejemplo, cantar villancicos resulta muy beneficioso. Ya sabes que la música tiene efectos terapéuticos para todas las personas en general.

7. Si el enfermo se comporta de manera inadecuada durante las comidas, procura que se distraiga para que abandone esa conducta.

8. Poner los adornos navideños en casa servirá para que la persona mayor disfrute de esos días tan especiales.

9. Asimismo, es importante que retires la decoración navideña cuando hayan pasado las fiestas. Y es que mantenerla más tiempo del que toca podría hacer que el enfermo se confunda.

10. Por último, el anciano tiene derecho a disfrutar de las comidas y rememorar las sensaciones que le suscitaban cuando aún no estaba enfermo. Los turrones o el cava (con moderación) deben formar parte también de sus experiencias en estos días.

Sigue estas recomendaciones y ¡disfruta de unas Navidades felices rodeado de los tuyos!

Beneficios de las frutas y verduras en base al color

Beneficios de las frutas y verduras en base al color.

Las frutas y las verduras tienen cualidades nutricionales únicas, son ricas en fibra, vitaminas y minerales, son bajas en calorías y aportan agua a nuestro organismo. Además, a través de sus distintos colores podemos encontrar una serie de propiedades que son beneficiosas para nuestra salud, razones por la que es fundamental incorporarlas en nuestra dieta diaria.

Grupo rojo

Ayudan a la salud del corazón, memoria, tracto urinario y ayudan a prevenir saludablemente algunos tipos de cáncer, como el de próstata.

Ejemplo: frutilla, manzana roja, tomate y pimentón.
Grupo anaranjado y amarillo

Protegen contra algunos tipos de cáncer como el de estómago y colon. Reducen las probabilidades de tener problemas de visión. Refuerzan el sistema inmunológico, ayudando a prevenir enfermedades respiratorias. Aportadores de Vitamina A.

Ejemplo: naranja, limón, pimentón, zanahoria.
Grupo verde

Su consumo ayuda en la prevención de algunos tipos de cáncer. También permiten mantener huesos y dientes fuertes. Favorecen la salud visual y contienen fibra soluble que posibilita la reducción de los niveles de colesterol en la sangre.

Ejemplo: pera, espinaca, acelga, brócoli, uva verde, manzana verde.
Grupo blanco

Ayudan a mantener los niveles sanos de colesterol (cuando están en rango normal) y favorecen a la salud del corazón.

Ejemplo: ajo, coliflor, cebolla, coco.
Grupo morado

Favorecen un mejor funcionamiento de las vías urinarias. Previenen efectos del envejecimiento y enfermedades al corazón, por sus características cardioprotectoras. Ayudan a disminuir colesterol y mejorar la circulación sanguínea.

Ejemplo: berenjena, betarraga, repollo morado, arándano.

viernes, 13 de diciembre de 2019

Síndrome del cuidador quemado; síntomas y factores de riesgo



Síndrome del cuidador quemado; síntomas y factores de riesgo.

El hecho de decidirse por cuidar en el propio domicilio a un familiar cercano con Alzheimer es encomiable, pero que puede a medio o largo plazo resentir seriamente la dinámica familiar y el equilibrio psicofísico de la persona (generalmente una mujer) que termina por asumir la mayor carga de cuidar al enfermo 24 horas al día.

Estos familiares, aunque realicen su tarea voluntariamente con amor y entrega, pueden llegar a sobrecargarse y desarrollar fácilmente:
1. Síntomas emocionales (ansiedad, depresión, irritación contra otros, manías obsesivas y rumiacionismo, culpabilización, hipocondría, ideación paranoide).
2. Síntomas psicosomáticos (insomnio, anorexia, taquicardia, dolores varios, acidez, mareos, fatiga crónica, alopecia).
3. Mayor facilidad para contraer enfermedades orgánicas.
4. Problemas defectuológicos de conducta (pérdida de autocuidados, aislamiento, pérdida de amistades e incluso de trabajo, abandono del cuidado a otros miembros de la familia…).
5. Se puede llegar al llamado «Síndrome Burn-Out» o del «cuidador quemado», en el que el familiar ha agotado sus reservas psicofísicas y se encuentra ya desmotivado y abúlico, desbordado por la situación, sin capacidad para enfrentarse a los problemas, con comportamientos deshumanizantes y con síntomas de despersonalización.
Pero no todo familiar cuidador primario de un enfermo de Alzheimer presenta con igual rapidez e intensidad estos signos de sobrecarga.

¿Cúales son los factores personales y sociales que definen a la población de riesgo para desarrollar con facilidad estos signos?.

Presentamos a continuación un resumen cualitativo de un trabajo cuantitativo realizado con unas 60 familias en cuatro provincias españolas.

FACTORES DE RIESGO DE SOBRECARGA DEL FAMILIAR

Vivir sólo con el enfermo, sin otra actividad La soledad y la exclusividad son uno de los principales factores que resaltan en el estudio. Si las tareas del cuidar las asume una persona que no convive con nadie más que con el afectado (por ejemplo, típicamente el otro cónyuge o una hija soltera-separada cuidando a un parental viudo) y si además no trabaja fuera o dentro de casa, sino que no hace otra cosa todo el día más que estar pendiente del enfermo, el riesgo de desarrollar trastornos emocionales y psicosomáticos es el cuádruple que si convive el cuidador principal con alguien más en el domicilio o si tiene, además, algún otro tipo de actividad o responsabilidad.

A. TENER UNA EDAD PROVECTA EL CUIDADOR
Dado que el Alzheimer es una patología ligada a la edad, es frecuente que la persona que cuide al enfermo sea un cónyuge también de edad avanzada. Se detecta una relación lineal positiva entre la edad del cuidador y la invasividad de la sobrecarga personal.

B. NIVEL DE SALUD DEL CUIDADOR Correlacionado con el anterior punto (las personas mayores presentan mayor número de dolencias), los cuidadores que a su vez muestran previos problemas de salud física o psíquica (en especial depresión o trastornos de personalidad) tienden a descompensarse antes frente al estrés producido por las responsabilidades del cuidar.

C. NO DISPONER DE FAMILIARES EN EL ENTORNO CERCANO
Si el cuidador sabe que puede contar y «echar mano» de unos familiares que vivan suficientemente cerca de su domicilio (hermanos, hijos, primos), por ejemplo, en situaciones de crisis o en momentos de dobles tareas (cuidar y realizar otra actividad), psicológicamente, la presión no resulta tan agobiante, independientemente del número de veces (generalmente escasas) que el cuidador pida y se beneficie de estas ayudas.

D. NO DISPONER DE UNA PERSONA ÍNTIMA
Tener el cuidador por lo menos un amigo o familiar o vecino con quien poder hablar y «descargarse» emocionalmente y sentirse comprendido (aunque sea por teléfono) y más aún si recibe por lo menos una visita a la semana, es un factor contrario al rápido desencadenamiento del burn-out.

E. INTENSIDAD DE LA DEMENCIA
En nuestro estudio, más que el número de años dedicado a cuidar al enfermo de Alzhiemer, sobrecarga el hecho de asistir a un afectado que se demencia rápidamente (porque al familiar no le da tiempo a adaptarse psicológicamente y a tomar medidas instrumentales). Sin embargo, las demencias de evolución muy rápidas sobrecargan algo menos, probablemente porque, por la gravedad del caso, tales pacientes son institucionalizados en breve y fallecen en pocos años.

F. SÍNTOMAS DE AGRESIVIDAD, AGITACIÓN INTENSA Y PSICOSIS
Un afectado que sólo muestra síntomas amnésicos, de lenguaje, de desorientación y déficits de comprensión, resulta que agobia (y asusta) menos al familiar que si presenta síntomas de agresividad verbal, física, o sexual; y asimismo si muestra agitación psicomotora intensa o bizarrías psicóticas asociadas a la desorientación.

G. EMPEORAMIENTO NOCTURNO INTENSO
El cuidador necesita descansar y dormir suficientemente. Si este reposo nocturno se ve interferido por un frecuente (más de 3 noches a la semana) y notable empeoramiento nocturno del estado del enfermo (deambulación y vagabundeo, voceos y quejas, obnubilación), este factor representa uno de los cuatro más significativos a la hora de predecir un mayor deterioro subjetivo de la calidad general de vida del cuidador primario.

I. NO DISPONER DE CENTRO DE DIA PARA EL ENFERMO
Por oneroso económicamente y culpabilizante psicológicamente que resulte, el hecho de que el enfermo de Alzheimer acuda diaria o, por lo menos, frecuentemente a un Centro de Día, resulta ser un factor en nuestro estudio de lo más relevante para aliviar la presión a la que se ve sometido el cuidador principal, tenga tiempo libre para «airearse» y ocuparse de propios asuntos y retome hábitos diarios saludables casi abandonados.

J. AUSENCIA DE FORMACIÓN E INFORMACIÓN SOBRE LA ENFERMEDAD
Los cuidadores que han recibido cursillos sobre el Alzheimer sufren menos sensación subjetiva de impotencia y desamparo y se encuentran mejor preparados para reconocer, anticipar y resolver problemas propios de la enfermedad. Son las más valoradas, por orden: trato y manejo al enfermo, técnicas de enfermería práctica, nutrición y hogar, y autocuidados, neurología y farmacología básica.

K. NO PERTENECER A UNA ASOCIACIÓN
El estado subjetivo de aislamiento y desamparo del cuidador se constata en el estudio que se ve aliviado si el familiar logra imbricarse en una red de auto-ayuda, tal como las Asociaciones de Familiares de Enfermos de Alzheimer, Grupos de Ayuda Mutua. El apoyo emocional y ser un punto de referencia de orientación, son funciones clave que pueden cumplir estas organizaciones.

Fuente: neuropsicologos alzheimer asturias