El estrés emocional de quien cuida de una persona con Alzheimer es extremadamente común, pero a menudo descuidado.
martes, 13 de octubre de 2020
Estrés del cuidador
El estrés emocional de quien cuida de una persona con Alzheimer es extremadamente común, pero a menudo descuidado.
martes, 3 de marzo de 2020
Deseos de un cuidador
por Silvia Mac
domingo, 1 de marzo de 2020
Síndrome del cuidador, ¿cómo prevenirlo?.

Muchas personas que cuidan a una persona dependiente se sienten solas. En la mayoría de las ocasiones lo están; además esta percepción se acrecienta porque la persona cuidadora suele ir reduciendo poco a poco el contacto con su tejido social. Enfadarse y sentir ira no convierte al cuidador en un monstruo; es una consecuencia lógica del cansancio físico y psicológico que viene asociada a la labor de cuidar a una persona dependiente. Esto es lo que los profesionales de la salud denominan el síndrome del cuidador quemado o de sobrecarga del cuidador, que se caracteriza por el agotamiento extremo al que se ve sometida la persona cuidadora principal de un enfermo crónico.
Compartir la vida junto a un ser querido dependiente genera en la persona cuidadora un entramado emocional complejo. Desde el inicio y de forma casi mantenida, un conjunto de emociones y de sentimientos se instalan en lo más profundo. Y esto es algo normal, ya que adoptar el papel de madre o padre con tu propio padre o madre supone un peaje emocional muy importante. O tal vez con tu esposo o con la tía soltera. O cuando tu hijo o tu hija necesitan que sigas siendo su mamá aunque tus amigas pasean a sus nietos por el parque. La mayoría de las personas cuidadoras son mujeres.
Muchas personas que están cuidando a una persona dependiente se sienten solas porque les cuesta pedir ayuda a los que tienen más cerca, y los que tienen más cerca permanecen en actitud de espera a que su ayuda sea solicitada. Las personas mayores ya dependientes tienen muchos miedos, y tu presencia física les genera seguridad. Ya llegaremos para entenderlo. Pero los cuidadores también creamos dependencias e inseguridades innecesarias y llegan a la conclusión de que no les compensa dedicarse tiempo para su propio bienestar. El precio emocional a pagar es demasiado alto. Y cada vez son menos frecuentes las llegadas a casa con bolsas y aire fresco en los pulmones. Sin embargo, el autocuidado, los ratos de amigos, el callejeo, el ejercicio físico y las aficiones, tienen mucho que ver con la salud emocional del cuidador y con la calidad del cuidado.
sindrome del cuidadorDesde el punto de vista del equilibrio emocional, es muy sano que te permitas expresar todos estos sentimientos. De lo contrario, puede que se enquisten dentro de ti, y que se conviertan en una sutil carcoma que seguro afectará de alguna manera tanto a tu parte psíquica como a la física. En demasiadas ocasiones, la ansiedad se instala en la persona por no dar salida a este tipo de emociones. Y la ansiedad y la depresión suelen ser buenas amigas. Repito, enfadarte y sentir ira no te convierte en un monstruo, siempre que aprendas a canalizar la rabia de manera adecuada. Generalmente, con dejar fluir estos momentos es suficiente, hasta que el pico de tensión disminuya. Pero en otras ocasiones, el que te sientas escuchada por alguna persona de confianza tiene efectos terapéuticos muy interesantes para prevenir el síndrome del cuidador.
sindrome del cuidadorEs una realidad que todas las personas tenemos experiencia del miedo. De pequeños tiene que ver con ciertos pensamientos mágicos y con una imaginación desbordante. De adultos los miedos se relacionan con la percepción de no llegar, de fallar, de falta de control. De pensar que todo esto o aquello me supera y de que no tengo recursos personales para hacer frente a esta o a aquella situación. La persona cuidadora puede sentir miedo a no estar a la altura de las circunstancias, miedo a que la persona dependiente empeore, miedo a la muerte, miedo ante el cansancio propio, etc. Aparece aquí un abanico muy variado de pensamientos e ideas irracionales sobre capacidades y competencias. Este no es el tema que nos ocupa, pero así, y para que nos entendamos, un pensamiento es irracional cuando le otorgamos una probabilidad de ocurrencia mucho mayor que la que realmente tiene. El miedo se debilita al compartirlo.
Si quieres cuidar, cuídate primero. Todas estas emociones son parte de ti y son buenas. Quizás nos bombardean con mensajes de que tenemos que estar siempre contentos. El cuidado de una persona dependiente tiene una gran desgaste emocional. Aunque pueda sonar un poco rudo, la carga compartida es menos carga. Así evitaremos enfermar por el síndrome del cuidador. Así la soledad, la culpa, la rabia y el miedo no se convertirán en sombras permanentes de la persona cuidadora.
Fuente: cuidatusaludemocional.com
sábado, 29 de febrero de 2020
¿QUIÉN CUIDA AL CUIDADOR?
"No podemos esperar una sonrisa del enfermo si antes no le regalamos la nuestra"
Te has preguntado quién te cuidará si tú eres el que cuida de tus padres, hermanos hijos y pareja, eres una persona con sentimientos y emociones, sensible a todo lo que sucede a tu alrededor, y por lo tanto, al igual que el resto de los humanos, tienes un mundo por descubrir.
Y debes de pensar que la persona que cuida emprende un viaje junto al enfermo, vive y sufre la enfermedad de la misma manera y es cuando debes de echar un vistazo en tu interior, debes de tener conocimiento de ti mismo, si no te encuentras bien tú como podrás transmitir amor a los demás a los que quieres cuidar, ¿solo darás sonrisas pintadas? ¿crees que funcione?.
Por lo tanto la persona que cuida del cuidador eres tú, porque sólo cuando tienes un propio conocimiento de ti mismo serás capaz de tener la humildad de pedir ayuda, sólo piénsalo, siempre te preocupas por la salud de tus hijos y de los demás, pero a ti, ¿qué tiempo te dedicas?, ¿eres capaz de dar salud y amor estando enfermo?.
El "autosacrificio total" y el aislamiento sólo puede conducir a la persona que cuida a caer también enferma.
Te invitamos a que tomes conciencia y te permitas recibir ayuda, cuida tu cuerpo y tus seres queridos te lo agradecerán.
#CuidarseParaCuidarMejor
martes, 21 de enero de 2020
Emociones del cuidador: Rabia.
jueves, 9 de enero de 2020
Soledad y cuidadores
Es un hecho que muchas personas que están
cuidando a una persona dependiente se sienten solas. Y es que en la mayoría de las ocasiones lo están.
Cuando se produce una situación familiar en la que una persona queda en situación de dependencia, parece como si determinadas
reglas no escritas fueran las que señalasen con el dedo a la persona que va a hacerse cargo del cuidado.
Unas veces será la hija que vive con ella.
Otras veces la que o el que no tiene “obligaciones familiares”. También existen otros consensos, como “tú que tienes la casa grande”.
El caso es que generalmente una persona es la que se encarga de esta tarea tan sumamente
importante, pero al mismo tiempo agotadora
física y mentalmente, mientras que los demás vienen de visita… cuando vienen.
Y la persona se siente sola. Porque además parece que todos los demás siguen con sus vidas, con sus trabajos, con sus amistades, con sus fines de semana y sus vacaciones.
#CuidandoAlCuidador
#PorEllosValeLaPenaLuchar
jueves, 19 de diciembre de 2019
10 formas de reconocer la tensión física, mental y emocional.

10 formas de reconocer la tensión física, mental y emocional.
1 – Negación sobre la enfermedad y sus efectos en la persona. Pensar que la persona “va a mejorar” o que actúa de esa manera “para llamar la atención o para no hacer las cosas”.
2 – Enojo contra la persona con Alzheimer u otras personas. Enojarse, por ejemplo, si la persona pregunta varias veces lo mismo o descargar en la persona la frustración con su situación.
3 – Aislamiento de amistades y actividades que antes le gustaban. La persona a cargo se siente abrumada y se aleja de sus obligaciones o de sus allegados, y no logra disfrutar de actividades debido a la preocupación.
4 – Ansiedad de enfrentarse al futuro. Angustiarse pensando en qué pasará cuando su ser querido necesite más cuidados.
5 – Depresión. La persona a cargo del cuidado comienza a desalentarse por su frustración de seguir adelante y parece no importarle nada.
6 – Agotamiento. Se hace imposible ejercer los deberes cotidianos. La persona a cargo del cuidado se siente cansada para desempeñar otra tarea.
7 – Insomnio, causado por una interminable lista de preocupaciones. Por ejemplo, no dormir tranquilo por pensar que la persona con Alzheimer puede salir de la casa, caerse o lastimarse.
8 – Irritabilidad. La persona quiere que “la dejen en paz” en todo momento.
9 – Falta de concentración, que hace más difícil efectuar tareas simples. La persona a cargo del cuidado olvida citas, compromisos y otras obligaciones.
10 – Problemas de salud, físicos o mentales, que empiezan a aparecer. La persona no puede recordar la última vez que se sintió bien.viernes, 13 de diciembre de 2019
Síndrome del cuidador quemado; síntomas y factores de riesgo
Síndrome del cuidador quemado; síntomas y factores de riesgo.
El hecho de decidirse por cuidar en el propio domicilio a un familiar cercano con Alzheimer es encomiable, pero que puede a medio o largo plazo resentir seriamente la dinámica familiar y el equilibrio psicofísico de la persona (generalmente una mujer) que termina por asumir la mayor carga de cuidar al enfermo 24 horas al día.
Estos familiares, aunque realicen su tarea voluntariamente con amor y entrega, pueden llegar a sobrecargarse y desarrollar fácilmente:
1. Síntomas emocionales (ansiedad, depresión, irritación contra otros, manías obsesivas y rumiacionismo, culpabilización, hipocondría, ideación paranoide).
2. Síntomas psicosomáticos (insomnio, anorexia, taquicardia, dolores varios, acidez, mareos, fatiga crónica, alopecia).
3. Mayor facilidad para contraer enfermedades orgánicas.
4. Problemas defectuológicos de conducta (pérdida de autocuidados, aislamiento, pérdida de amistades e incluso de trabajo, abandono del cuidado a otros miembros de la familia…).
5. Se puede llegar al llamado «Síndrome Burn-Out» o del «cuidador quemado», en el que el familiar ha agotado sus reservas psicofísicas y se encuentra ya desmotivado y abúlico, desbordado por la situación, sin capacidad para enfrentarse a los problemas, con comportamientos deshumanizantes y con síntomas de despersonalización.
Pero no todo familiar cuidador primario de un enfermo de Alzheimer presenta con igual rapidez e intensidad estos signos de sobrecarga.
¿Cúales son los factores personales y sociales que definen a la población de riesgo para desarrollar con facilidad estos signos?.
Presentamos a continuación un resumen cualitativo de un trabajo cuantitativo realizado con unas 60 familias en cuatro provincias españolas.
FACTORES DE RIESGO DE SOBRECARGA DEL FAMILIAR
Vivir sólo con el enfermo, sin otra actividad La soledad y la exclusividad son uno de los principales factores que resaltan en el estudio. Si las tareas del cuidar las asume una persona que no convive con nadie más que con el afectado (por ejemplo, típicamente el otro cónyuge o una hija soltera-separada cuidando a un parental viudo) y si además no trabaja fuera o dentro de casa, sino que no hace otra cosa todo el día más que estar pendiente del enfermo, el riesgo de desarrollar trastornos emocionales y psicosomáticos es el cuádruple que si convive el cuidador principal con alguien más en el domicilio o si tiene, además, algún otro tipo de actividad o responsabilidad.
A. TENER UNA EDAD PROVECTA EL CUIDADOR
Dado que el Alzheimer es una patología ligada a la edad, es frecuente que la persona que cuide al enfermo sea un cónyuge también de edad avanzada. Se detecta una relación lineal positiva entre la edad del cuidador y la invasividad de la sobrecarga personal.
B. NIVEL DE SALUD DEL CUIDADOR Correlacionado con el anterior punto (las personas mayores presentan mayor número de dolencias), los cuidadores que a su vez muestran previos problemas de salud física o psíquica (en especial depresión o trastornos de personalidad) tienden a descompensarse antes frente al estrés producido por las responsabilidades del cuidar.
C. NO DISPONER DE FAMILIARES EN EL ENTORNO CERCANO
Si el cuidador sabe que puede contar y «echar mano» de unos familiares que vivan suficientemente cerca de su domicilio (hermanos, hijos, primos), por ejemplo, en situaciones de crisis o en momentos de dobles tareas (cuidar y realizar otra actividad), psicológicamente, la presión no resulta tan agobiante, independientemente del número de veces (generalmente escasas) que el cuidador pida y se beneficie de estas ayudas.
D. NO DISPONER DE UNA PERSONA ÍNTIMA
Tener el cuidador por lo menos un amigo o familiar o vecino con quien poder hablar y «descargarse» emocionalmente y sentirse comprendido (aunque sea por teléfono) y más aún si recibe por lo menos una visita a la semana, es un factor contrario al rápido desencadenamiento del burn-out.
E. INTENSIDAD DE LA DEMENCIA
En nuestro estudio, más que el número de años dedicado a cuidar al enfermo de Alzhiemer, sobrecarga el hecho de asistir a un afectado que se demencia rápidamente (porque al familiar no le da tiempo a adaptarse psicológicamente y a tomar medidas instrumentales). Sin embargo, las demencias de evolución muy rápidas sobrecargan algo menos, probablemente porque, por la gravedad del caso, tales pacientes son institucionalizados en breve y fallecen en pocos años.
F. SÍNTOMAS DE AGRESIVIDAD, AGITACIÓN INTENSA Y PSICOSIS
Un afectado que sólo muestra síntomas amnésicos, de lenguaje, de desorientación y déficits de comprensión, resulta que agobia (y asusta) menos al familiar que si presenta síntomas de agresividad verbal, física, o sexual; y asimismo si muestra agitación psicomotora intensa o bizarrías psicóticas asociadas a la desorientación.
G. EMPEORAMIENTO NOCTURNO INTENSO
El cuidador necesita descansar y dormir suficientemente. Si este reposo nocturno se ve interferido por un frecuente (más de 3 noches a la semana) y notable empeoramiento nocturno del estado del enfermo (deambulación y vagabundeo, voceos y quejas, obnubilación), este factor representa uno de los cuatro más significativos a la hora de predecir un mayor deterioro subjetivo de la calidad general de vida del cuidador primario.
I. NO DISPONER DE CENTRO DE DIA PARA EL ENFERMO
Por oneroso económicamente y culpabilizante psicológicamente que resulte, el hecho de que el enfermo de Alzheimer acuda diaria o, por lo menos, frecuentemente a un Centro de Día, resulta ser un factor en nuestro estudio de lo más relevante para aliviar la presión a la que se ve sometido el cuidador principal, tenga tiempo libre para «airearse» y ocuparse de propios asuntos y retome hábitos diarios saludables casi abandonados.
J. AUSENCIA DE FORMACIÓN E INFORMACIÓN SOBRE LA ENFERMEDAD
Los cuidadores que han recibido cursillos sobre el Alzheimer sufren menos sensación subjetiva de impotencia y desamparo y se encuentran mejor preparados para reconocer, anticipar y resolver problemas propios de la enfermedad. Son las más valoradas, por orden: trato y manejo al enfermo, técnicas de enfermería práctica, nutrición y hogar, y autocuidados, neurología y farmacología básica.
K. NO PERTENECER A UNA ASOCIACIÓN
El estado subjetivo de aislamiento y desamparo del cuidador se constata en el estudio que se ve aliviado si el familiar logra imbricarse en una red de auto-ayuda, tal como las Asociaciones de Familiares de Enfermos de Alzheimer, Grupos de Ayuda Mutua. El apoyo emocional y ser un punto de referencia de orientación, son funciones clave que pueden cumplir estas organizaciones.
Fuente: neuropsicologos alzheimer asturias
sábado, 7 de diciembre de 2019
Algunas personas descansan en el puente.
ALGUNAS PERSONAS DESCANSAN EN EL PUENTE.
!!Si en casa tienes un enfermo dependiente, tú... tú no tienes puente!!
Salvo que algún familiar te mire a los ojos (no solo te vea) y traduzca tus ojeras en cansancio y aunque tú niegues el estrés que objetivamente se te nota, se ofrezca quedarse con el padre, la madre, o ambos y de su boca escuches: !Vete a descansar, lo necesitas, yo los cuido!. Entonces y solo entonces... !Podrás tener puente!
(Gloria Martin Diez)
