miércoles, 30 de marzo de 2016

Carta a quienes cuidan de un enfermo de Alzheimer

Carta a quienes cuidan de un enfermo de alzhéimer

No estamos preparados para esto; de verdad, es imposible estar preparado para lo que se viene encima”.

Éstas son las palabras de un viejo amigo a cuyo padre le acaban de diagnosticar la enfermedad de Alzheimer. Desbordado por la realidad que afecta a su padre pese a estar metido como yo en el mundo de la salud natural y haber leído multitud de libros sobre la enfermedad.

Ocurre de golpe: hace dos meses, su padre le explicó por teléfono que acababa de volver de un viaje a Grecia con un amigo de la infancia, que sin embargo había fallecido hace mucho tiempo, y que tenía que ir a la fábrica, aunque ya está jubilado.

En ese momento, mi amigo no lo entendió. “Vaya”, se dijo a sí mismo, “ha debido tener un lapsus mental”.

Es usted quien ya no reconoce al enfermo

Cuando uno conoce al enfermo desde hace décadas, la transformación es imposible de creer al principio. Suele decirse que los enfermos de alzhéimer ya no reconocen a las personas de su entorno.

Pero también es cierto a la inversa: usted también deja de reconocer a la persona enferma de alzhéimer.

Se intenta actuar con la misma lógica que hasta entonces, pero esa lógica la persona enferma ya no puede entenderla, ya que ha entrado en otro mundo. Usted se imagina que basta con hablarle más despacio, repetirle las cosas, tener paciencia… ¡Pero no es así!

Por eso la enfermedad de Alzheimer es tan traumatizante para su entorno.

De repente se verá compartiendo techo con un desconocido y tendrá que aprender a vivir con ello, sabiendo que ya no podrán mantener conversaciones ni compartir ideas ni ilusiones. Esa persona, a pesar de estar físicamente presente, vive en un universo mental aparte.

La conmoción es tan fuerte que llegará a dudar incluso de usted mismo y en algunos momentos no sabrá ya si quien tiene el problema es la persona afectada o si lo es usted.

El trauma de una vida de la que ha desaparecido toda lógica

El enfermo puede decidir levantarse en plena noche para ir a hacer la compra o, por el contrario, buscar su pijama para acostarse a las once de la mañana. Meter los restos de comida en el frigorífico, esconder las llaves, decidir de golpe marcharse a vivir a otro lugar e irse sin haber preparado nada…

Poco importa lo que usted diga, lo que piense o lo que haga, ni siquiera quién sea usted: eso ya no va a influir en absoluto en los actos de la persona afectada. Puede que le tome por su cónyuge, su padre, su hermano… puede que le haga jugarretas, maldades o que incluso le pegue.

Si se trata de su padre o su madre, el único modo de afrontar con algo más de serenidad este drama es decirse a sí mismo que tiene que ocuparse de él o ella de la misma manera que se habían ocupado de usted cuando era niño, sin ofenderse porque montase en cólera, hiciese tonterías o reclamase atención constante.

La enorme diferencia, por supuesto, es que, en el caso de un niño, esos comportamientos son acordes a su edad y su conducta va evolucionando día tras día como parte de su crecimiento y proceso de maduración.

¿De qué valen los consejos difundidos por tantos medios?

Multitud de libros, sitios web, organismos y asociaciones ofrecen consejos para los cuidadores de enfermos de alzhéimer:

Tómese descansos con regularidad, deje al enfermo al cuidado de alguien para no desmoronarse y váyase de vacaciones cada cierto tiempo.No se aísle, pida ayuda, acérquese a algún grupo de apoyo.No se cree falsas expectativas cuando el enfermo de repente parezca acordarse de algo que había olvidado, pues forma parte del proceso de la enfermedad.No se sorprenda de los cambios profundos de carácter y personalidad, pues son normales. No se tome como algo personal las maldades que el enfermo diga o haga.Si el enfermo ha olvidado que una persona de su entorno había fallecido, no vale de nada recordárselo. Le causará tristeza y, de todos modos, volverá a olvidarlo.Plantéese la posibilidad de llevarlo a alguna institución, está en su derecho, y puede que sea más seguro para el enfermo.

Todos estos consejos (y hay muchos más) son útiles.

Es necesario conocerlos y seguirlos cuando uno se ocupa de una persona que sufre alzhéimer, pero son limitados en la medida en que no ofrecen ninguna respuesta al desconsuelo de las personas que cuidan de un familiar afectado de alzhéimer.

Respuesta a la angustia de los familiares de enfermos de alzhéimer

Estas terribles preguntas son las siguientes:

Si esta persona tan querida me olvida y olvida todo lo que hemos vivido juntos, ¿qué quedará de lo que hemos vivido? ¿Sigue teniendo sentido nuestra relación? ¿Nuestra amistad (o amor) ha muerto?Quienes me ven pensarán que vivo con esta persona, pero se ha convertido para mí en un extraño al que no reconozco y que ya no me reconoce a mí. Por lo tanto, me encuentro solo y padezco soledad; echo en falta el calor humano, el amor y la amistad. ¿Dónde puedo hallarlos sin dejar de ser fiel a la persona enferma, sin traicionarla?Si una enfermedad puede transformar hasta tal punto a una persona y reducir a la nada décadas de relación, ¿de qué sirve haber vivido todo eso juntos? ¿Para qué vivir, simplemente? ¿Tiene algún sentido la vida?

He formulado estas preguntas a mi manera, pero hay otras más. El hecho fundamental es que la enfermedad de Alzheimer cuestiona las relaciones que más valor tienen para nosotros (a menudo un padre o una pareja) y parece que nos priva del sentido de nuestra existencia.

Por eso tantas personas caen en la depresión mientras se ocupan de un enfermo de alzhéimer. Y no es sólo porque estén preocupadas y fatigadas por los cuidados continuos que deben prodigar (que son durísimos físicamente y también psicológicamente).

La causa de la depresión es también -y sobre todo- que ante sus ojos se desmorona y se desvanece lo más valioso de su vida, lo que les era más necesario: la relación de amor o de amistad con un ser querido, cuestionando toda su vida y todas sus razones para vivir.

¿Cómo afrontarlo entonces?

Construir una filosofía personal

La única manera de no caer en el abismo que se abre bajo los pies es tener una sólida filosofía personal sobre la vida, si es posible, antes de verse enfrentado al problema.

Dicha filosofía, para que sea completa, debe incluir la posibilidad de la enfermedad de Alzheimer. Esto quiere decir que, cuando piense en las personas que más quiere, debe quedar claro en su fuero interno que no va a perder sus razones de vivir o de amarlas si tuvieran esa enfermedad.

Cada uno tiene su propio enfoque y nadie, evidentemente, puede imponer nada en esta cuestión.

Todo lo que yo puedo hacer es compartir con usted mi manera de ver las cosas. Quizá le inspire o, por el contrario, quizá desee actuar de modo diferente.

Sea cual sea su elección, me parecerá bien, mi único objetivo es ofrecerle pistas, reflexionar en voz alta con usted.

Mi enfoque más personal

La filosofía personal que yo propongo es renunciar a la actitud de consumidor en relación con las personas a las que amamos (padres, pareja, hijos e incluso amigos).

Dicho con otras palabras, respecto a cada una de estas personas, interiorizar el hecho de que no la quiere únicamente porque sea tierna, bella, agradecida, agradable, servicial, dispuesta, generosa o le admire.

Por supuesto, estas razones pudieron contribuir inicialmente a favorecer su apego mutuo. Es normal. Pero cuando la amistad o el amor maduran se crea un vínculo más profundo, que va más allá de eso. Este vínculo es la confianza, el respeto mutuo y, más aún, el recuerdo que guarda en su interior de todo lo que han vivido juntos, que les ha moldeado, que constituye la historia de su vida y explica lo que han llegado a ser.

Ese recuerdo es nuestro tesoro, es lo único que nos va a quedar cuando lo hayamos perdido todo. Es nuestra mayor riqueza, lo que nada ni nadie nos podrá nunca arrebatar.

Pero ese tesoro no existiría, no sería más que una ilusión si mi supuesta fidelidad, mi supuesto cariño, desapareciesen al cambiar las circunstancias.

Para darnos cuenta de qué quiere decir esto en la práctica, podemos coger una hoja de papel y escribir lo siguiente: “Quiero a mi hijo/mis padres/mi amigo/mi pareja porque…” y completar la frase con razones que no tengan que ver con las cualidades de esa persona, razones que sigan vigentes aunque esa persona cambiase.

Por ejemplo:

“Porque es quien ha hecho que comprendiese tal o cual cosa importante”.

“Porque me perdonó aquel día, cuando nadie más me habría podido perdonar…”.

“Porque es la única persona que me tendió la mano en ese momento difícil y sin ella hoy yo no sería nada…”.

“Porque me hizo descubrir tal o cual pasión que ha dado sentido a mi vida…”.

“Porque hemos tenido y hemos criado juntos a ese hijo al que tanto quiero”.

“Porque sin ella, jamás habría podido… (completar)”.

Normalmente, si hace el ejercicio con honestidad, la terminación evidente de la frase será: “Y, por consiguiente, tenga la enfermedad de Alzheimer o cualquier otra, jamás en la vida la abandonaré; si lo hiciera sería infeliz y no estaría en paz conmigo mismo”.

Muchas personas que se ocupan con paciencia admirable de un allegado enfermo de alzhéimer lo hacen de manera espontánea, sin pensarlo. Y de ahí sacan el coraje para no desesperar. Al contrario, esta fidelidad ligada a su compromiso refuerza su convicción interior de haber vivido una vida bella junto a esa persona, hasta el final (lo cual no quita, por supuesto, los momentos de angustia que pueden hacerse eternos, el miedo ni el sufrimiento de la soledad y, menos aún, las añoranzas del pasado).

Pero eso les permite evitar que una grieta irreparable se abra paso en su corazón, tirando por tierra sus recuerdos y llevándoles a pensar que toda su vida, pasada, presente e incluso futura carece de sentido.

Tal como he dicho al principio, lo ideal es construirse esta filosofía de vida antes de verse frente al problema del alzhéimer de un allegado, cuando aún se dispone de tiempo y se tiene la cabeza fría.

sábado, 26 de marzo de 2016

#Alzheimer saber más para cuidar mejor...

La educación es el medio para disminuir el costo de la ignorancia, no solo en beneficio de los enfermos, sino de la sociedad en general 

Muchos consideran, equivocadamente, que la educación en general es muy costosa. 

Lo que en realidad deberían entender es que la ignorancia tiene un costo mucho más alto.

sábado, 12 de marzo de 2016

El asesinato del padre Rutilio Grande

El asesinato del padre Rutilio Grande

Por: Iván C Montecinos*

En El Salvador, antes de 1977, asesinar un sacerdote católico era un hecho difícil de creer que  podía suceder, a lo mejor no había en ese tiempo  quien se atreviera a cometer semejante acto de sacrilegio, por el temor  al horrendo castigo divino de ir a parar al mismísimo infierno.

Esto a pesar de que ya se conocía de persecuciones a religiosos y en más de una ocasión el Gobierno militar había expulsado del país, a algún clérigo extranjero, por el delito de trabajar con las comunidades de bases y cristianas.

Por esta razón es que el pueblo católico se estremeció hasta la medula aquel 12 de marzo de 1977, cuando por la noche se conoció que el buen Padre Rutilio Grande había sido asesinado junto a sus  acompañantes, Manuel Solórzano, 72 años, y Nelson Rutilio Lemus, de 16. Este sacrílego hecho sucedió en horas de la tarde cuando el Padre Grande se dirigía  a oficiar una misa a la población de El Paisnal.

El Padre Grande fue víctima de una cruenta emboscada  por hombres al servicio de los nefastos cuerpos de seguridad de aquella época, así lo delataron el calibre de las mortíferas  balas que se alojaron en su cuerpo, fue asesinado por aquellos que imponían el terror con la fuerza de las armas, a pesar de que sobrevivieron unos testigos de aquel sangriento hecho,  no hubo juicio  y castigo para los asesinos, todo quedó como siempre en la mayor impunidad.

El cobarde asesinato del Padre Grande y sus acompañantes se da en momentos en que un gran sector de la iglesia católica se identificaba con el sufrimiento de los pobres, especialmente los campesinos que eran víctimas de una fuerte represión gubernamental por reclamar sus derechos fundamentales.

La identificación preferencial con los pobres llevó a que muchos sacerdotes nacionales y extranjeros  fueran perseguidos y secuestrados como el caso del  colombiano Mario Bernal Londoño, párroco de Apopa, secuestrado el 28 de enero de 1977;  y los clérigos  Rafael Barahona y David Rodríguez, párrocos de Tecoluca y San Marcos Lempa, respectivamente, quienes también fueron privados de libertad el 19 de febrero.

El Padre Grande asumió la conducción de la iglesia de Aguilares y se dedicó a trabajar con jóvenes laicos  quienes llevaban el mensaje evangélico a las comunidades de bases conformada por campesinos que estudiaban la palabra de Dios a la luz de la realidad nacional que vivían.

El padre Grande, en sus sermones hacía fuertes críticas al sistema de explotación que mantenía la oligarquía terrateniente salvadoreña, por eso adquirió la reputación de ser un sacerdote “radical”.

En los momentos en que el sacerdote jesuita Rutilio Grande fue vilmente asesinado, el país se encontraba muy convulsionado a raíz de las elecciones presidenciales realizadas el 20 de febrero y que ganó fraudulentamente el general Humberto Romero del Partido de Conciliación Nacional (PCN)  a la coalición de partidos aglutinados en la Unión Nacional Opositora (UNO), con sus candidatos el Coronel Ernesto Claramount y el Dr. Antonio Morales Erlich.

El 28 de febrero centenares de correligionarios de la UNO, acompañados por sus dirigentes, se concentraron para protestar el fraude electoral del gobierno, en la céntrica plaza Libertad, donde en horas de la noche llegaron las hordas militares a disolver la concentración a fuerza  de fusil G3 y de gases lacrimógenos que no respetaron, ni tan siquiera el interior de la iglesia del Rosario, donde se refugiaron centenares de manifestantes.

Como resultado de la bestial represión militar murieron más de 40 personas y hubo gran cantidad de heridos y desaparecidos.

Esa misma noche, como era costumbre de los cuerpos represivos, mandaban a los bomberos a lavar la sangre de los asesinados y heridos, para dar la imagen al siguiente día de que ahí  no había pasado nada.

El sacerdote jesuita Rutilio Grande fue el primero de 23  religiosos y religiosas asesinados antes y durante la pasada guerra civil que duró más de doce años, entre los que debemos recordar a Monseñor Oscar Arnulfo Romero, 10 sacerdotes diocesanos, entre los años de 1977 a 1993; siete padres jesuitas, un franciscano,  tres monjas y una laica norteamericanas de la orden Mariknoll, asesinadas por guardias nacionales en Diciembre de 1980.

También es importante recordar que el asesinato del Padre Rutilio Grande, estremeció hasta lo más profundo el espíritu de Monseñor Oscar Arnulfo Romero, quien el tres de febrero había sido nombrado Arzobispo de San Salvador  y en un acto de desagravio a este lamentable suceso convocó a una misa única para mostrar la unidad del clero. Esta liturgia se realizó el 20 de marzo de 1977 en la Plaza Barrios de San Salvador.

A raíz de este lamentable hecho, Monseñor Oscar Arnulfo Romero, tomó una postura de mayor  crítica al orden establecido y la fuerte represión que imponían los cuerpos de seguridad, el ejército, los para militares de ORDEN  y los tenebrosos escuadrones de la muerte, por lo que años más tarde fue igualmente asesinado, un 24 de marzo de 1980.

Hoy, a 31 años del asesinato del Padre Rutilio Grande y sus acompañantes, su martirio fue recordado  con varios actos solemnes, comenzando con un Foro sobre la Impunidad, realizado en el parque central de Aguilares, enseguida los feligreses hicieron una peregrinación hasta el monumento conocido como Las Tres Cruces, que es lugar en la carretera al Paisanal donde fueron asesinados el Padre Grande y sus dos acompañantes.

Al mediodía se ofició una misa solemne en la parroquia de El Paisnal y por la tarde finalizó la conmemoración con actos culturales en esta misma localidad.

*“Y ahora escribe” Iván C Montecinos. Periodista colaborador de Raíces y Diario Co Latino.  

|| Artículo tomado de Internet para mantener viva la memoria histórica ||

miércoles, 2 de marzo de 2016

A mi abuela...

Las personas que dejaron un legado en nuestra vida, nunca estarán ausentes, porque su recuerdo las mantiene presente. No hay que intentar olvidar, para evitar sentir dolor, el dolor solo nos recuerda que nosotros aun estamos vivos, y que por lo tanto debemos sacar fuerzas para seguir adelante, a pesar de no tener a nuestros seres queridos con nosotros. Miro esta fotografía de su rostro, en donde veo una delicada belleza en sus arrugas, y me parece increíble que al verla, en mis labios aun pueda ser perceptible la sensación de darle un beso en su mejilla, y decirle, ¨la amo mucho, abuela¨. De decirle que la que es guapa es guapa. Hoy desaría tanto poder darle muchos besos, sobar su pelo y abrazarla fuertemente y no soltarla nunca. Pero vivo con la confianza que algun día podré hacerlo por la eternidad. ¨La amo mucho, abuela¨ Gracias por todo....

domingo, 28 de febrero de 2016

Consejos para los cuidadores de enfermos con Alzheimer 1a. Parte


CONSEJOS PARA LOS CUIDADORES

Definición: se entiende por cuidador a la persona que está a cargo del cuidado de una persona con Alzheimer. El cuidador puede ser un familiar, amigo/a o una persona contratada para ofrecer los servicios de cuidado. Sin embargo, lo más frecuente es que la responsabilidad de los cuidados de un enfermo de Alzheimer recaiga sobre un hijo que, por lo demás, tiene a su vez otras responsabilidades que atender (hijos, marido, trabajo, ocupaciones domésticas, etc)

En estos casos, ofrecer cuidado puede resultar muy difícil por momentos. Sin embargo, hay maneras de manejar la situación.

Seguidamente se indican algunos consejos que los grupos de trabajo sobre la enfermedad han encontrado útiles en los cuidados diarios del paciente con Alzheimer

CONSEJOS DE TIPO GENERAL

Establecer rutinas pero mantener las cosas normales

Una rutina puede disminuir la toma constante de decisiones y traer orden y estructura a la vida diaria, que de otra forma resultaría un tanto confusa. Una rutina puede, además, representar seguridad para la persona con la EA. En la medida que lo permita la situación cambiante, trate a la persona de la misma manera que lo hacía antes de la enfermedad.

Mantener la independencia de la persona

La persona debe mantener su independencia el mayor tiempo posible. Esto le permitirá mantener su autoestima y disminuirá la carga que deberá soportar el cuidador

Ayudar a mantener la dignidad de la persona

Se debe tener siempre en cuenta que la persona con Alzheimer es todavía un individuo con sentimientos, que puede sentirse herido por lo que de ella digan o con lo que ella hagan. Se debe evitar discutir la condición de la persona delante de ella. Cualquier tipo de conflicto causa estrés innecesario en la persona con la enfermedad y en el cuidador. De debe evitar lllamarle la atención por algun fracaso y siempre hay que mantener la calma. El enojo empeora la situación. Se debe siempre tener en la mente que cualquier conflicto o problema que aparezca es debido a la enfermedad y no es culpa del enfermo.

Simplificar las tareas

Simplificar las cosas para un enfermo con EA es importante. Por ejemplo, no es conveniente crearle dilemas ofreciendole demasiadas posibilidades para elegir. Lo más indicado es convencerle de que lo que se le ha ofrecido es lo mejor para él.

Intentar mantener la calma y el buen humor

El humor puede aliviar el estrés. Siempre que sea posible, hay que intentar bromear con el paciente y reirse con él. La risa, han dicho muchos, es una terapeútica eficaz para muchas condiciones.

La seguridad es importante

La pérdida de la coordinación física y de la memoria aumentan las posibilidades de lesionarse. por eso debe mantener su casa lo más segura posible.

Mantener la salud física

En muchos casos esto ayudará a mantener las habilidades físicas y mentales de la persona por un tiempo. El ejercicio apropiado dependerá de las condiciones de la persona. Consulte con su médico que tipo de ejercicio (paseos, bicicleta, natación.etc) son los más adecuados para el paciente

Ayudar a aprovechar las habilidades de la persona

Algunas actividades pueden elevar el sentido de la dignidad y autoestima de la persona dándole un propósito y un significado a la vida. Una persona que ha sido ama de casa, jardinero, comerciante o ejecutivo puede sentirse mejor si practica las habilidades relacionadas con estas tareas. Las manualidades o el bricolaje pueden ayudar a mantener ocupado al paciente, Sin embargo, como la EA es una enfermedad progresiva, las habilidades y lo que le gusta y no le gusta pueden cambiar con el tiempo. El cuidador deberá observar y ser flexible en la planificación de actividades.

COMUNICACIÓN FAMILIAR

Mantenga la comunicación

A medida que la enfermedad progresa, la comunicación entre la familia y el cuidador y la persona puede resultar más difícil.

Por ello, se debe:

Comprobar periódicamente que la persona vea y oiga bien (las gafas pueden no ser las adecuadas o el audífono puede no funcionar bien), Hay que hablar claro, despacio, cara a cara y mirando a los ojos. Demostrarle cariño a través de abrazos, si esto le es cómodo a la persona es una manera de mantener un lazo de afecto entre ella y la familia. Algunos pacientes con dificultades del habla, pueden intentar comunicarse con gestos o con una combinación de palabras, señales y gestos incentivantes. Es importante que tanto el cuidador como la familia sepan interpretar estas señales.

Creación del libro de Historia de vida o libro de la memoria

En las primeras etapas de la EA, las 'ayuda-memoria' pueden servir a la persona para recordar y ayudarlo a prevenir la confusión. En este sentido la creación de un libro con la historia de vida (fotografías grandes, claras y con los nombres de familiares para que la persona los reconozca, lugares que ha visito en su infancia, casas en las que ha vivido,etc) ayudará a la persona a mantener sus recuerdos. Repasar a menudo el libro con el paciente, preguntándole detalles acerca de las fotografías

LA VIDA DIARIA

Higiene personal

La persona con la EA puede olvidarse de las tareas relacionadas con la higiene o considerarlo no necesario o haberse olvidado de cómo hacerlo. En esta situación es importante respetar la dignidad de la persona al ofrecerle ayuda.

Consejos:

Mantener la rutina anterior de la persona en todo lo que sea posible (baño o ducha, hora de hacerlo, tipo de jabón o gel, etc)Tratar de que el baño sea un momento de placer y relajamientoLa ducha puede ser más sencilla que un baño de inmersión, pero si la persona no estaba acostumbrada a la ducha puede resultarle molestoSi se resiste al baño, pruebar más tarde cuando esté de buen humorPermitir que la persona se maneje sola lo más posibleSi la persona se siente incómoda, puede ser útil no desnudarla totalmente. Hágalo por partesTenga muy en cuenta la seguridad para prevenir accidentes. Utilizar barras asidero, alfombras antideslizantes, una silla extraSi el baño es motivo de conflicto, lavarla de pie puede dar buen resultadoSi el cuidador habitual tiene problemas con el baño de la persona, intentar sustituirlo por otro

El vestido

La persona con la EA a menudo se olvida de cómo vestirse y puede no reconocer la necesidad de cambiarse de ropa. A veces aparece en público con ropas no adecuadas.

Consejos

La ropa debe entregarsela al paciente en el orden en que debe ponerselaEvitar ropas con cierres complicadosProcurar que la persona se valga por sí misma para vestirse en la medida de los posibleDarle las indicaciones que sean necesariasUtilizar zapatos con suela de goma anti-deslizante. Tenga en cuenta que una caída puede ocasionar consecuencias imprevisibles

Uso del inodoro e incontinencia

La persona enferma de Alzheimer puede perder la noción de cuándo ir al baño, dónde se encuentra el inodoro o cómo usarlo.

Consejos

Utilizar una rutina para ir al baño, siempre a las mismas horasPoner un cartel en la puerta del baño con letras grandes y brillantesNo permitir que el paciente cierre la puerta con pestillo. Es posible que pueda necesitar ayudaAsegurarse que las prendas interiores son fáciles de quitarDisminuir la ingesta de líquidos por la nocheTener un orinal o una cuña cerca de la cama puede ser útilSi aún así el paciente muestra incontinencia utilizar pañales especiales, pero teniendo en cuenta que el paciente con Alzheimer puede escocerse o ulcerarse

Las comidas

Las personas con demencia a menudo se olvidan si ya comieron o cómo usar los cubiertos. En las últimas etapas de la enfermedad, la persona con la EA tendrá que ser alimentada. Aparecerán algunos problemas físicos tales como el no poder masticar bien o tragar

Consejos

Será necesario recordar a la persona cómo comerServir comida que pueda comerse con la manoCortar la comida en pequeños trozos. En las últimas etapas de la enfermedad, es preferible el uso de papillas o purés para evitar que el paciente se atraganteObligarle a comer despacioTener en cuenta que la paciente puede no distinguir entre frío o calor y puede quemarse la boca si se le sirven los alimentos demasiado calientes

Las actividades domésticas

Una persona con la EA en las últimas etapas puede perder la habilidad para cocinar, hacer la cama, pasar la aspiradora o otras tareas domésticas. La falta de coordinación física puede ocasionar cortes y quemaduras o otros accidentes. Tampoco es conveniente que una persona con Alzheimer, aunque sea en sus primeras fases conduzca un vehículo

Consejos:

Evaluar en qué medida la persona puede utilizar la cocina. Si todavía tiene facultades es preferible disfrutar de la cocina como una actividad compartida. Tener instalaciones de seguridad (por ejemplo no utilizar el gas para cocinar por el peligro de dejarse un quemador abierto). Retirar utensilios afilados o punzantes. Retirar productos de limpieza caústicos o tóxicos. Comprobar que el enfermo coma suficiente alimento nutritivo. Convencerla de la utilidad de tomar el transporte público. Si el paciente insiste en conducir será necesario consultar con el médico o con las autoridades pertinentes

Dificultades al dormir

La persona con la EA puede estar inquieta durante la noche y molestar a la familia; este puede ser uno de los problemas más agotadores que tenga un cuidador.

Consejos

Procurar que el enfermo no duerma durante el día. Persuadirle para que haga largas caminatas y aumente la actividad física durante el dia. Asegurarse de que se encuentre lo más cómodo posible en la cama, en una habitación a una temperatura adecuada y una ropa para dormir cómoda y fácil de quitar.

Consejos para los cuidadores de enfermos con Alzheimer 2a. Parte

Comportamiento repetitivo y acoso

La persona con la enfermedad de Alzheimer suele olvidar de lo que dijo de un momento para otro, repitiendo la pregunta y las acciones una y otra vez. La persona con demencia puede ser muy dependiente y seguirle a todos lados, lo que suele ser frustante para el cuidador. Este comportamiento se debe a que el paciente se siente inseguro y teme que el cuidador se marche

Consejos

Distraer a la persona enferma con algo distinto para ver, oír o hacerEscribir la respuesta a las preguntas más frecuentesProcurar que se entretenga con algo cuando el cuidador no está. Eventualmente, puede necesitar un segundo cuidador para relevar al primero

Mal humor y comportamiento destemplado

La persona con la enfermedad de Alzheimer suele olvidar dónde ha puesto los objetos, acusando al cuidador o a otros miembros de la familia de sustraer los objetos perdidos. Estos comportamientos son debidos a la inseguridad del paciente combinada con Ia pérdida de control y de la memoria. Es común que la persona Alzheimer experimente falsas ilusiones y alucinaciones ocasionándole comportamientos angustiosos. A menudo, la persona podrá estar enojada, agresiva o violenta. Puede deberse a muchas razones como la pérdida de control social y discernimiento, pérdida de la habilidad para expresar sin violencia sus sentimientos negativos y pérdida de la habilidad para entender las acciones y las habilidades de otros. Para un cuidador ésta es una de las cosas más difíciles de manejar.

Consejos

Investigar si la persona tiene un(os) escondite(s) favorito(s)Tener copias de los objetos más importantes (como por e.j. las llaves )Revisar los cubos de la basura antes de vaciarlosNo discutir con el paciente sobre la veracidad de lo que ha visto u oídoCuando la persona está asustada tratar de calmarla hablándola con suavidad y cogiéndola de la manoDistraer a la persona con alucinaciones mostrándole algo real en la habitaciónConsultar al médico sobre la medicación que está tomando, eso puede contribuir al problemaSi la persona se muestra agresiva, mantener la calma, tratando de no mostrar miedo o alarmaDesviar la atención de la persona de lo que le originó el comportamiento agresivoA veces, es interesante concederle al paciente una habitación mayorAveriguar el motivo de la reacción agresiva y tratar de evitarlo en el futuroSi la violencia ocurre a menudo, consultar al médico solicitando ayuda para manejar la situacion

Comportamiento sexual

La enfermedad de Alzheimer no afecta a las relaciones sexuales, pero la actitud de la persona puede alterarse. Abrazarla cariñosamente puede ser mutuamente satisfactorio y le dará la pauta de si la persona quiere o es capaz de intimar más. Para algunas parejas, la intimidad sexual sigue siendo una parte satisfactoria de su relación, pero en ocasiones puede ocurrir lo contrario. La persona puede demandar sexo excesivamente o comportarse con su pareja de forma inadecuada. Cuando esto ocurre, puede afectar sicológicamente a la pareja que puede desear o necesitar dormir de forma separada

En sus fases más avanzadas, los pacientes con la EA pueden presentar un comportamiento sexual inadecuado, pero no es común. Puede desnudarse en público, acariciar sus genitales o tocar a otra persona de forma inadecuada.

Consejos

Quitarle importancia al hechoTratar de distraer a la persona con otra actividadSi la persona se desnuda, amablemente recrimiar este comportamiento y tratar de distraerla

Depresión y la ansiedad

Es frecuente que la persona con la EA pueda experimentar depresión, tristeza y hable y piense lentamente. La depresión puede quitarle interés hacia la comida y otras actividades

Consejos

Consultar con el médico. Es posible que le prescriba algún antidepresivo o remita el paciente al psiquiatra.Darle más apoyo y cariñoTener en cuenta que la depresión puede ser duradera y no esperar a que salga en seguida de la misma

Desorientación

La desorientación y la posibilidad de perderse pueden ser un problema preocupante para el cuidador. La persona enferma puede deambular por la casa o salir y vagar por el barrio. Si esto ocurre, puede que no sepa volver a casa.

Consejos:

Asegurarse de que el paciente lleva consigo alguna identificación en forma de un brazalete o chapa identificativa.Procurar que lleve siempre en el bolso o en el bolsillo tarjetas con los nombres de las calles más próximas al domicilio y un pequeño planoCerciorarse de que la casa es segura y de que la persona no puede salir sin el conocimiento del cuidadorSi el paciente se pierde, cuando aparezcar, evitar demostrar enfado y hablarle pausadamente con mucho cariño 

PROBLEMAS DEL CUIDADOR

La enfermedad de Alzheimer no afecta solo al enfermo sino a toda la familia. Sin embargo, la peor carga la lleva el cuidador. El estrés personal y emocional de cuidar a una persona con EA es enorme, por lo que el cuidador debe plantearse como manejar la enfermedad a largo plazo

Es frecuente y normal que el cuidador experimente pena, culpa, enojo, vergüenza, soledad y posiblemente otros.

Pena: es una respuesta natural para alguien que haya experimentado una pérdida. Además, la degradación progresiva tanto emocional como del comportamiento del paciente hace que este sentimiento no se mitigue con el paso del tiempos. Muchos cuidadores encuentran que la integración en grupos de autoayuda de Alzheimer es la mejor manera de poder continuar.

Culpa: es muy común sentirse culpable por sentirse incómodo por el comportamiento de la persona, por enojarse con ella, o por sentir que ya no puede continuar y está pensando en un internamiento. Puede ser útil hablar con otros cuidadores y amigos sobre estos sentimientos.

Enojo: puede estar dirigido contra la persona, el médico o la situación, dependiendo de las circunstancias. Es importante distinguir la irritación por el comportamiento de la persona, producto de su enfermedad, y su enfado con la persona misma. A veces, el cuidador puede sentir momentáneamente agresividad hacia la persona que está cuidando. En estos casos, conveniente buscar ayuda profesional.

Estrés: usualmente, el cuidador debe compaginar sus cuidados hacia el paciente con otras tareas domésticas o profesionales como cocinar, arreglar la casa o incluso trabajar profesionalmente en casa como diseñador, maquetista, consultor, etc. Esta suma de responsabilidades puede ser muy estresante. El compartir estas con los demás miembros de la familia o con un profesional puede aliviar la situación

Vergüenza: a veces, si el paciente se comporta inadecuadamente en público, el cuidador puede sentirse incómodo. Esta incomodidad puede desaparecer cuando se comparten experiencias con las de otros cuidadores que están pasando por las mismas situaciones. También ayuda el dar explicaciones sobre la enfermedad a amigos y vecinos para que puedan comprender mejor los comportamientos de la persona.

Soledad: es muy frecuente que los cuidadores terminen por apartarse de la sociedad, limitándose a estar con la persona enferma en sus casas. Ser cuidador puede resultar un trabajo doblemente solitario, por haber perdido la relación con la persona y haber perdido otros contactos sociales. La soledad agrava la situación del cuidador. Es importante mantener las amistades y contactos sociales y cuando sea posibla participar en alguna de las muchas asociaciones de familiares de pacientes con Alzheimer que existen a lo ancho de todo el país.


CONSEJOS PARA EL CUIDADOR

Para sobrellevar la situación, que puede prolongarse durante varios años, el cuidador deberá recibir todos los apoyos posibles

Familia: en algunos casos la familia es la mayor fuente de ayuda, pero en otros es la mayor fuente de angustia. Dentro de lo posible, es importante aceptar ayuda de otros miembros de la familia, y no llevar la carga uno solo. .

Compartir los problemas: es necesario que el cuidador comparta sus sentimientos y experiencias con otras personas, ya sean de la familia, ya sean de una asociación. Deberá aceptar cualquier ayuda que se le ofrezca, aún cuando tenga la sensación de que puede molestar. Tratar de anticiparse a cualquier emergencia teniendo pensado a quien recurrir

Vacaciones y tiempo libre: Es esencial que el cuidador tenga tiempo libre y que se tome de vez en cuando unas pequeñas vacaciones. Esto le permitirá estar más tiempo con otras personas, disfrutar de sus pasatiempos favoritos y divertirse. El cuidador deberá tratar de encontrar a alguien que se haga cargo del cuidado del enfermo cuando el necesite un descanso. Es importante que el cuidador se percate de cuales son sus límites y no vaya más allá de los mismos. En todo momento, deberá recordar lo importante que es para la persona con la EA y lo que sería de ella si el cuidador le fallara.

viernes, 12 de febrero de 2016

Todo sobre Fases y Estadios del Alzheimer

Todo sobre Fases y Estadios del Alzheimer

Primera fase, estadio inicial:

• Pérdida real de memoria.
• Dificultad reiterada para recordar hechos de cierta importancia.
• Ligera desorientación temporo-espacial.
• Dificultad para nuevos aprendizajes, así como para adaptarse a nuevos entornos.
• Ligeras alteraciones en el uso del lenguaje , tanto de expresión como de compresión . Dichas alteraciones constituyen un inconveniente para mantener una conversación fluida, lo que les puede llevar a aislamiento.
• Dificultad para el cálculo.
• Ligeras dificultades para la praxia y las destrezas manuales.
• Cambios de personalidad y de carácter que dificultan su trato y manejo.
• Alteraciones en el estado de ánimo y comportamiento.

Segunda fase, estadio moderado:

• Desorientación temporal espacial grave.
• Deterioro importante de memoria y gran dificultad para el aprendizaje de nuevas tareas perceptivo-motoras.
• Alteraciones gnósicas significativas.
• No asimilación de acontecimientos personales y/o familiares notables.
• Dificultades serias para la praxia y para la ejecución de movimientos complejos o acciones secuenciadas.
• Pérdida de control sobre gestos y/o movimientos significativos y aprendidos con anterioridad, vagabundeo…
• Empobrecimiento significativo del lenguaje.
• Dificultades graves para la escritura, el dibujo y la construcción de dibujos o figuras bi o tridimensionales.
• Disfuncionalidad y reacciones conductuales diversas.
• Modificación de la sexualidad pudiendo aparecer hiperactividad y/o deshinibición.
• Posibilidad de ilusiones o alucianaciones.
• Aparición de incontinencia.
• Alteración frecuente del patrón del sueño.

Tercera fase, estadio final:

• Grave afectación del lenguaje o ausencia de éste.
• Grave alteración de la praxia o apraxia total.
• Desorientación temporal-espacial general con incapacidad para el reconocimiento del propio cuerpo.
• Pérdida completa de memoria, excepto de la afectiva.
• Graves trastornos del movimiento con alteraciones graves en el equilibrio y en la marcha o inmovilidad total.
• Riesgo de aparición de problemas derivados del inmovilismo: estreñimiento, úlceras por presión..
• Pérdida de reflejos excepto de los más primarios.
• Pasividad emocional y desconexión total del mundo que le rodea.
• Doble incontinencia total vesical y fecal.
• Frecuente alteración del patrón de descanso y sueño.