martes, 20 de febrero de 2024

Las etiquetas de la vida

Durante una broma, un estudiante pegó un papel en la espalda de su compañero de clase que decía ′′ Soy estúpido " y pidió al resto de la clase que no se lo dijera al chico, así que los estudiantes comenzaron a reírse una y otra vez...

Comenzó la clase de matemáticas por la tarde y su profesor escribió una pregunta difícil en el pizarrón.
Nadie pudo contestar excepto el chico con la pegatina.
En medio de las risitas inexplicables, caminó hacia la pizarra y resolvió el problema.

El profesor pidió a la clase que lo aplaudiera y le quitasen el papel de la espalda.
Luego le dijo: ′′ Parece que no sabes sobre el papel que uno de tus compañeros de clase ha pegado en tu espalda."

Miró a la clase, diré dos cosas:
Primero, a lo largo de sus vidas, la gente les pondrá etiquetas con muchas palabras desagradables para detener tu progreso.
Si su compañero de clase hubiera sabido sobre el papel, no se habría levantado para responder a la pregunta.

Todo lo que tienen que hacer en la vida es ignorar las etiquetas que la gente pone y aprovechar cada oportunidad que tienen para aprender, crecer y mejorarse a sí mismo.
Segundo, está claro que no existe ningún amigo leal entre todos ustedes para hablarle de la pegatina.
No importa cuántos amigos tengan, es la lealtad que comparten con sus amigos lo que cuenta.
Si no tienen amigos que puedan defenderlos a sus espaldas, que puedan cuidarlos, protegerlos y que realmente se preocupan por ustedes, es mejor estar solo.

¡Elige a tus amigos sabiamente!

sábado, 29 de octubre de 2022

🐾 POEMA DE UN PERRO



Yo soy el que siempre  te espera.

Tu coche tiene un sonido especial que tengo impreso en mis sentidos, puedo reconocerlo entre mil.

Tus pasos tienen un timbre mágico.

Tu voz es música para mis oídos. 

Si veo tu alegría, ¡me hace feliz!

Tu aroma es el mejor.

Tu presencia es la que mueve mis sentidos.

Tu despertar me despierta. 

Te contemplo dormir y para mi eres mi Dios, soy feliz velando tu sueño.

Tu mirada es un rayo de luz.

Tus manos sobre mí, tienen la ligereza de la paz y la muestra sublime de un amor infinito.

Cuando sales, siento un enorme vacío en mi corazón.

Vuelvo a esperarte una y otra vez.

Yo soy el que te esperará toda la vida hoy, mañana y siempre: 


¡¡¡Soy tu perro!!!


miércoles, 9 de marzo de 2022

UN VERDADERO AMIGO



Una persona llamó a su amigo y le dijo


- Oye, necesito dinero, mi madre está muy enferma, no tengo para los medicamentos.


Su amigo respondió: 


- Está bien, no te preocupes, llámame por la noche


Al llegar la noche, él lo llamó, pero el teléfono estaba apagado. Volvió a llamarlo una y otra vez, hasta que se canso.


Fue a buscar otro amigo que pudiera ayudarlo, pero no pudo encontrar a ninguno. 


Triste y decepcionado con ese amigo, que lo abandonó y apagó el teléfono cuando el mas lo necesitaba, volvió a la casa y encontró una bolsa con medicamentos, junto a la almohada donde su madre estaba durmiendo.


Le preguntó a su hermano quien había llevado las medicinas y esté le dijo:


- Tu amigo vino, recogió las recetas y trajo esas medicinas, se fue hace un rato. 


Sonrió con lagrimas en los ojos, salio a buscar a su amigo y cuando encontró a su amigo le preguntó 


- ¿Donde has estado?. Te estuve llamando.


El amigo le dijo: 


- Es que vendí mi teléfono y compré los medicamentos para tu mamá. 


● Un amigo de verdad no cruza los brazos hasta que el otro amigo este bien... el verdadero amigo es un hermano, solo que de madre diferente.

LA VIDA Y LA MUERTE


La muerte se dirigía hacia su próximo destino, una señora de edad y madre de cuatro hijos, a la cual la vida había tratado muy mal, pues ya hace 15 años una de sus hijas había sido abusada y asesinada por un depravado que aún estaba con vida.


Al llegar a su destino entró y ahí se encontraba la señora recostada, al mirar a la muerte le dijo:


- Sé muy bien que ha llegado mi hora, pero antes respóndeme algo, ¿Dios existe?.


La muerte le respondió: 


- ¿Pero qué clase de pregunta es esa?, ¡claro que Dios existe!.


- Entonces, -dijo la mujer- ¿me puedes decir porque hace quince años Él permitió que mi hija fuera violada y asesinada por un desquiciado?, ¡Dime tú!, ¿acaso no pudiste llevarte a ese maldito en vez de tomar a mi pobre hija quien apenas tenía 9 añitos?.


La muerte respondió: 


- ¿Sabes?, nosotras somos dos hermanas, VIDA es mi hermana mayor y yo MUERTE la más chica, vida es una mujer que en ocasiones puede ser muy resentida, le gusta hacer sufrir a las personas, en cambio yo, me considero alguien un poco más amigable y hasta compasiva.


- ¿Cómo puedes decir eso? -dijo Janeth la moribunda-, si tú haces sufrir a todos a los que tocas.


La muerte furiosa respondió: 


- ¡En eso te equivocas!, yo me llevé a tu hija si, pero para apaciguar su dolor, no tienes idea de lo mucho que estaba sufriendo en ése momento.


- ¿Y por qué aún no te has llevado a ese maldito desgraciado que mató a mi hija?, -preguntó Janeth furiosa-, ¡han pasado 15 años ya!.


- Eso es muy fácil de responder -dijo la muerte-, mi hermana no me deja, ése día ella estaba furiosa por lo sucedido a tú hija, y quiso encargarse personalmente.

Ya que si yo me lo hubiera llevado, él no estuviera pagando por lo que hizo; poco tiempo después de llegar a la cárcel fue violado por todos los presos, y eso fue solo el principio de estos 15 largos años para él, y te aseguro, que en cientos de ocasiones me ha pedido que lo mate, pero mi hermana vida no me ha dejado, siempre me dice que aún no paga todo el daño que hizo.


- Ahora lo entiendo, -dijo Janeth con un poco de conformidad en su voz-, pero… si tú eres tan bondadosa y apaciguas el dolor, ¿porque decidiste dejarme sufriendo en vida?, con el dolor de ya no tener a mi hija en mis brazos y aun peor, sabiendo cómo fueron sus últimas horas de vida.


La muerte le dijo:


- Porque aún te quedaban tres hijos a los que tenías que proteger, y ahora te llevo porque ya tu labor como madre está cumplida. 


Janeth se sintió por primera vez en quince años en paz y murió tranquila, con una sonrisa en el rostro pues al final de sus días comprendió uno de los secretos de la vida, todas las cosas pasan por algo, aunque muchas veces en el momento no lo entendamos. 


En ocasiones la muerte puede ser maravillosa... y la vida un calvario.

La parábola del matrimonio


Cuenta una vieja leyenda de los indios Sioux que una vez llegaron hasta la tienda del viejo brujo de la tribu, tomados de la mano, Toro Bravo, el más valiente y honorable de los jóvenes guerreros, y Nube Alta la hija del cacique y una de las más hermosas mujeres de la tribu. 

- Nos amamos - empezó el joven.

- Y nos vamos a casar - dijo ella.

- Y nos queremos tanto que tenemos miedo. Queremos un hechizo, un conjuro, un talismán. Algo que nos garantice que podremos estar siempre juntos. Que nos asegure que estaremos uno al lado del otro hasta encontrar a Manitú el día de la muerte.

- Por favor - repitieron - ¿hay algo que podamos hacer?


El viejo los miró y se emocionó de verlos tan jóvenes, tan enamorados, tan anhelantes esperando su palabra.

- Hay algo...- dijo el viejo después de una larga pausa -. Pero no sé...es una tarea muy difícil y sacrificada.

- No importa - dijeron los dos-. Lo que sea - ratificó Toro Bravo.

- Bien -dijo el brujo-. Nube Alta, ¿ves el monte al norte de nuestra aldea? Deberás escalarlo sola y sin más armas que una red y tus manos, y deberás cazar el halcón más hermoso y vigoroso del monte. Si lo atrapas, deberás traerlo aquí con vida el tercer día después de la luna llena. ¿Comprendiste?

La joven asintió en silencio.

- Y tú, Toro Bravo - siguió el brujo - deberás escalar la Montaña del Trueno; cuando llegues a la cima, encontrarás la más brava de todas las águilas y, solamente con tus manos y una red, deberás atraparla sin heridas y traerla ante mi, viva, el mismo día en que vendrá Nube Alta...¡salgan ahora!.


Los jóvenes se miraron con ternura y después de una fugaz sonrisa salieron a cumplir la misión encomendada, ella hacia el norte, él hacia el sur.... El día establecido, frente a la tienda del brujo, los dos jóvenes esperaban con sendas bolsas de tela que contenían las aves solicitadas. 

El viejo les pidió que con mucho cuidado las sacaran de las bolsas. Los jóvenes lo hicieron y expusieron ante la aprobación del viejo las aves cazadas. Eran verdaderamente hermosos ejemplares, sin duda lo mejor de su estirpe.


- ¿Volaban alto?- preguntó el brujo. 

- Sí, sin duda. Como lo pediste... ¿y ahora? - preguntó el joven- ¿los mataremos y beberemos el honor de su sangre?

- No - dijo el viejo-.

- Los cocinaremos y comeremos el valor en su carne - propuso la joven-.

- No - repitió el viejo-. Harán lo que les digo: Tomen las aves y átenlas entre sí por las patas con estas tiras de cuero... Cuando las hayan anudado, suéltenlas y que vuelen libres.


El guerrero y la joven hicieron lo que se les pedía y soltaron los pájaros. El águila y el halcón intentaron levantar vuelo pero solo consiguieron revolcarse en el piso. Unos minutos después, irritadas por la incapacidad, las aves arremetieron a picotazos entre si hasta lastimarse. 

Este es el conjuro...

-Jamás olviden lo que han visto. Son ustedes como un águila y un halcón; si se atan el uno al otro, aunque lo hagan por amor, no sólo vivirán arrastrándose, sino que además, tarde o temprano, empezarán a lastimarse uno al otro. Si quieren que el amor entre ustedes perdure, vuelen juntos pero jamás atados.

martes, 14 de diciembre de 2021

El río

 


Había una vez dos monjes Zen que caminaban por el bosque de regreso al monasterio.


Cuando llegaron al río, una mujer lloraba en cuclillas cerca de la orilla. Era joven y atractiva.


–¿Qué te sucede? – le preguntó el más anciano.


Mi madre se muere.


–Ella está sola en su casa, del otro lado del río y yo no puedo cruzar. Lo intenté – siguió la joven–, pero la corriente me arrastra y no podré llegar nunca al otro lado sin ayuda… Pensé que no la volvería a ver con vida. Pero ahora… ahora que aparecisteis vosotros, alguno de los dos podrá ayudarme a cruzar…


–Ojalá pudiéramos –se lamentó el más joven–. Pero la única manera de ayudarte sería cargarte a través del río y nuestros votos de castidad nos impiden todo contacto con el sexo opuesto. Está prohibido… lo siento.


–Yo también lo siento –dijo la mujer y siguió llorando.


El monje más viejo se arrodilló, bajó la cabeza y dijo:


–Sube.


La mujer no podía creerlo, pero con rapidez tomó su atadito con ropa y montó a horcadas sobre el monje.


Con bastante dificultad el monje cruzó el río, seguido por el otro más joven.


Al llegar al otro lado, la mujer descendió y se acercó en actitud de besar las manos del anciano monje.


–Está bien, está bien –dijo el viejo retirando las manos–, sigue tu camino.


La mujer se inclinó en gratitud y humildad, tomó sus ropas y corrió por el camino al pueblo. Los monjes, sin decir palabra, retomaron la marcha al monasterio….. Faltaban aún diez horas de caminata.


Poco antes de llegar, el joven le dijo al anciano:


–Maestro, vos sabéis mejor que yo de nuestro voto de abstinencia. No obstante, cargaste sobre tus hombros a aquella mujer todo el ancho del río.


–Yo la llevé a través del río, es cierto, ¿pero qué pasa contigo que la cargas todavía sobre tu cabeza?

domingo, 12 de diciembre de 2021

Las personas no se olvidan

 “Yo pienso que las personas no se olvidan.


No puedes olvidar quien un día te hizo sonreír, quien te hizo latir el corazón, quien te hizo llorar por horas enteras.


Las personas no se olvidan.

Cambia el modo en el cual las vemos, cambia el lugar que ocupan en nuestro corazón, el lugar que ocupan en nuestra vida.


Hay personas que han sacado lo mejor de mí, sin embargo ahora entre nosotros, hay un simple 'Hola' solamente.


Hay personas que han tomado mi corazón y lo han reducido en miles de pedazos, sin siquiera pensarlo dos veces.


Hay personas que han entrado en mi vida de puntillas… y han salido de ella exactamente del mismo modo.


Hay personas que han creado un desastre, que han trastornado mis planes, que han confundido mis ideas.


Hay personas que pese a todo, aún son parte de mi vida.


Hay personas que han llegado a ella y no se han alejado nunca más.


Hay personas que, pese a que yo jamás las he escuchado, siempre han estado.


Y luego... hay personas que aún no hacen parte de mi vida, pero que algún día tal vez, serán las personas más importantes para mí.


Hay personas que, aunque me hayan hecho derramar lágrimas, me hayan trastornado la vida... me han enseñado a vivir. Me han enseñado a ser aquello que soy. Y, aunque si hoy entre nosotros queda solamente una sonrisa o un simple saludo, formarán parte de mi vida por siempre.


Yo no olvido a quien, al menos una vez, ha tocado mi vida. Porque si lo han hecho, significa que el destino ha querido que me encontrara con ellos antes de continuar mi camino".