domingo, 15 de noviembre de 2020

Decálogo para cuidar al cuidador


Para realizar una buena atención al enfermo crónico, el cuidador debe tener presente el siguiente decálogo:

# 1.- Ser consciente de sus limitaciones
El cuidador debe ser consciente de sus propias limitaciones de tiempo, psicológicas y/o económicas. En muchas ocasiones, y de forma equivocada, pensamos que cuanto más tiempo estemos con el familiar enfermo más demostraremos nuestro cariño. Craso error. Es frecuente contemplar a la madre o cualquier familiar (padre, hermano, etc.) que no se separa para nada del lecho del familiar en coma, pero son incapaces de dar una respuesta amable o preocuparse por el resto de los miembros familiares. Es como si al estar presente le fuera a devolver la salud por un ‘contagio mágico’ de vida. Pero lo que sí puede conseguir es entrar en un cuadro depresivo o ansioso, que a lo único que conduce es a la claudicación de los mismos cuidados.

# 2.- Saber compartir los sufrimientos
El cuidador debe saber compartir con otras personas los sufrimientos del enfermo crónico. Es la consecuencia del anterior apartado. No somos mejores porque nos carguemos con todo el peso de los cuidados. El saber compartir y hacer partícipe a toda la familia de la atención al enfermo crónico es una buena señal de nuestro alto nivel de salud mental y que no nos consideramos omnipotentes. Además, de esta forma, damos posibilidad al resto de la familia para que demuestre su “cuanto” de solidaridad.

# 3.- Pedir información y actuar en consecuencia
El cuidador debe pedir información sobre la enfermedad y actuar en consecuencia. Se debe conocer la posible evolución del proceso crónico para ir tomando las medidas oportunas y poder también dosificar las fuerzas. Una buena información es el mejor antídoto contra el cansancio y el desánimo. No olvidemos que el ponerse una “venda en los ojos” no favorece nunca la buena resolución del problema.

# 4.- Permitirse sentir y expresar emociones
El buen cuidador deberá crear un clima donde se pueda “sentir” y expresar las emociones. Hay que facilitar al propio enfermo la posibilidad de que pueda expresar sus miedos y temores ante el dolor y la muerte y al propio grupo de cuidadores que puedan intercambiar las preocupaciones, la sensación de hastío o el propio cansancio.

# 5.- Permitirse alejarse del enfermo
El buen cuidador deberá permitirse alejarse del enfermo de vez en cuando. Unos días de descanso, un paseo para ver escaparates o una salida a tomar un café es un buen procedimiento para lograr un distanciamiento sano con la enfermedad.

# 6.- Ponerse objetivos a corto plazo
El vivir día a día la enfermedad impide que se haga falsas esperanzas sobre un desenlace feliz. No debe atormentarse con un final irremediable, pero tampoco auto engañarse.

# 7.- Buscar su recompensa en la propia acción de cuidar
Las compensaciones complementarias (herencia, buscar el reconocimiento de los demás, etc.) solamente empañan la acción de cuidar.

# 8.- Pedir ayuda y colaboración
El cuidador principal deberá pedir ayuda y colaboración cuando se sienta desfallecer. Esto hay que hacerlo de forma explícita y directa, y no esperar que el resto de la familia se dé cuenta de su malestar. Un ejemplo: “Me gustaría que este fin de semana te quedases con padre, pues yo necesito descansar”. Si ante este mensaje no se produce una respuesta, podemos decir que la colaboración no existe.

# 9.- Aceptar que el objetivo no es la curación
El éxito de los cuidados no se puede poner en la curación, sino en conseguir que el enfermo sea capaz de integrar su dolencia. No podemos olvidar que el objetivo último de la atención al enfermo crónico es conseguir el más alto nivel en la calidad de vida; es decir, posibilitar que dentro de sus propias limitaciones sea capaz de integrar todo su dolor y sufrimiento, para conseguir una cierta armonía consigo mismo y con el entorno.

# 10.- Perdonarse para neutralizar la culpa
La reparación y el perdón son el único camino válido para neutralizar la culpa y la vergüenza en el cuidado del enfermo crónico. En muchas ocasiones el cuidado del enfermo crónico nos producirá cansancio, irritabilidad e incluso cierto grado de agresividad verbal, amasado por un intento de esconder o negar la misma enfermedad; todo ello lo que tapa es la culpa y el comprobar que no tenemos paciencia infinita, ni por supuesto somos omnipotentes. A través del reconocimiento de nuestras limitaciones y de “las sombras” de nuestras conductas es como podremos comenzar el difícil camino de la reparación y del perdón, hacia los demás y hacia nosotros mismos.

Estos diez ‘mandamientos’ para cuidar al cuidador se cierran en dos: 
1) amarás al familiar dependiente como a ti mismo, y 
2) tendrás en cuenta tus posibilidades y limitaciones reales.

domingo, 8 de noviembre de 2020

¿Cómo diagnosticar a tiempo la enfermedad de Alzheimer?


¿Cuán pronto se puede diagnosticar la enfermedad de Alzheimer? ¿Cuáles son los primeros síntomas a los que hay que prestar atención? Los científicos nos dan las respuestas para detectar a tiempo una de las enfermedades neurodegenerativas más comunes en el mundo.

No existe un examen diseñado específicamente para diagnosticar la enfermedad de Alzheimer, pero generalmente se la puede detectar en las primeras etapas, según la valoración de los síntomas y junto a una variedad de análisis y exámenes. Buscar atención médica en cuanto empiezan a notarse los síntomas es fundamental.

El primer síntoma más común de la enfermedad es el olvido; no obstante, puede ser complicado distinguir entre la pérdida de memoria debido a la edad y la que es producto del alzhéimer.

A medida que la gente envejece, disminuye en el cerebro la cantidad de células o neuronas. Eso puede hacer difícil aprender nuevas cosas o recordar palabras conocidas. Los ancianos pueden, por ejemplo, tener dificultad para recordar los nombres de personas conocidas o problemas para encontrar los lentes de lectura o las llaves del auto. Sin embargo, en la mayoría de casos, esas lagunas mentales no son señales del comienzo de la enfermedad de Alzheimer.

El tipo de olvido que es preocupante implica olvidar información que antes siempre se hubiese recordado. Si eso ocurre de vez en cuando, posiblemente no sea motivo de preocupación; pero cuando alguien empieza con regularidad a tener problemas para hacer esas conexiones, entonces es hora de ir al médico.

Una evaluación médica asimismo viene al caso cuando las lagunas mentales conducen a problemas en la vida cotidiana o empieza a haber dificultades para realizar tareas mentales. Por ejemplo: sentirse abrumado o confundido por tener que tomar decisiones; tener dificultad para conducir; irritarse o enfadarse cuando es necesario concentrarse mentalmente para terminar un trabajo; perderse camino a lugares conocidos y tener problemas para seguir instrucciones paso a paso.

Otra señal temprana de advertencia sobre la enfermedad de Alzheimer puede ser un cambio en el comportamiento o en la personalidad; por ejemplo, cuando una persona normalmente extrovertida se aísla de sus amigos y familiares, rehusándose a tener contacto social. La depresión y otros cambios de humor también pueden ser síntomas tempranos del alzhéimer.

Cuando después de revisar los síntomas, el médico sospecha que una persona tiene alzhéimer, puede resultar útil hacer algunas pruebas para evaluar tanto la memoria como otras aptitudes del pensamiento y la capacidad funcional de juicio e identificar los cambios ocurridos en el comportamiento a fin de determinar si la enfermedad de Alzheimer es la culpable. 

Hablar con los familiares sobre las capacidades cognitivas y funcionales de una persona, así como de sus comportamientos diarios y cómo han cambiado a través del tiempo también suele resultar fructífero.

LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER. SÍNTOMAS y FASES.


     El Alzheimer es la demencia más frecuente. Es una enfermedad neurodegenerativa adquirida, que provoca la desintegración de los comportamientos de la persona y la pérdida de habilidades funcionales. Se produce una interrupción de la conexión entre neuronas que provoca una serie de lesiones, que hacen que la información no se transmita. Las demencias normalmente tienen un curso progresivo y crónico, y la  persona que la padece pasará por distintas fases que a continuación explicaremos, pero casa caso es distinto, y la forma y velocidad a la que avanza también.Actualmente, se desconoce la causa y la curación. 

      Las ACTIVIDADES DE ESTIMULACIÓN COGNITIVA, pueden ayudar a mantener las capacidades de la persona, mediante un conjunto de estrategias y métodos que pretenden optimizar el rendimiento funcional, social y cognitivo, mejorando la calidad de vida de las personas mayores, y su autoestima.  Desde MASIAC podemos ayudarte a conservar las habilidades de la persona con demencia el mayor tiempo posible.

➡SÍNTOMAS Y PAUTAS DE COMPORTAMIENTO

🔘Disminución de la Memoria a Corto Plazo. (¿Qué estaba diciendo?, ¿Qué he comido hoy?,etc.)

🔘Confusión mental, embotamiento. 

🔘Cambios y alteraciones en el comportamiento y la personalidad. ( Conductas que se salen de lo habitual)

🔘Desorientación espacio-temporal (¿Qué día es hoy?, ¿Cómo llego a casa?,etc)

🔘Activación de mecanismos de defensa, apatía, agresividad, huidos, etc. para no mostrar sus déficit si en público.

🔘Confusión al realizar tareas cotidianas. (¿Cómo se ponía la lavadora? ¿Cómo se dobla el pantalón?,etc.)

🔘Dificultad  para encontrar las palabras precisas (¿Cómo se llama esto del café?, ¿Cuál era tu nombre?,etc)

🔘Dificultad para concentrarse, atender, aprender, etc.

🔘Dificultad en la ejecución de gestos y movimientos voluntarios. 

🔘Alteraciones del sueño.

🔘Dificultad de expresión y compresión verbal.

🔘Desorientación en la realidad.

🔘Dificultad para recordar su historia personal. Desorden al recordar su memoria biográfica .

🔘Disminución de la autoestima. (Se empieza a dar cuenta de lo que pasa, y se siente mal por ello)

➡FASES DE LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER.

🔶FASE I O LEVE

Es difícil de detectar. La persona comienza a tener olvidos frecuentes de nombres, lugares, etc. que intenta disimular ante su entorno, ya que su nivel de consciencia es bueno, se da cuenta de lo que pasa, pero no quiere que el resto lo sepa. Comenzará a tener pequeños fallos a la hora de realizar actividades de la vida diaria, que se irán incrementando, que junto a lo anterior, puede provocar irritación, enfados desproporcionados, aislamiento, llanto, etc. A pesar de todo, en esta fase, sigue siendo independiente.

◻Síntomas comunes de esta fase:

Alteración de la Memoria a Corto Plazo
Dificultad para concentrarse
Desorientación temporal
Cambios en el comportamiento y la personalidad.

🔶FASE II O MODERADA

La persona pierde su independencia, ya no puede vivir sola, necesita supervisión para realizar actividades básicas de la vida diaria. Los síntomas anteriores irán en aumento y se pueden sumar otros nuevos como: 

Deambulación o escapismo, 
Descoordinación
Temblores
Lenguaje ofensivo.
Dificultad para el reconocimiento de objetos, lugares  y personas.
Desorientación espacio-temporal.
Pérdida total de la memoria a corto plazo.
Dificultad para la expresión y comprensión verbal.
Alteraciones del sueño.
Alteraciones de comportamiento desmesuradas.

🔶FASE III O SEVERA 

Esta fase incapacita para cualquier actividad independiente. La persona olvida los hechos inmediatos, recientes y pasados, pero conserva la memoria emocional. Los cambios de humor son imposibles de prever, tienen dificultad para articular palabras, no reconoce al entorno cercano, su comprensión también se ve disminuída, presentan trastornos del equilibrio al caminar, incontinencia, vuelven reflejos primitivos de estar tanto tiempo en la cama, etc.

Apatia en el Alzheimer

La enfermedad de Alzheimer lleva asociados ciertos síntomas bastante frecuentes y comunes en las personas que la padecen. Uno de ellos es la apatía, definida como desmotivación, inactividad, indiferencia o ensimismamiento.

En 2006, Levy y Dubois la definen como “un déficit persistente de la motivación y una ausencia o disminución de sentimientos, emociones o intereses que conducen a una reducción significativa de conductas dirigidas a una meta concreta”.

Junto a la depresión, la apatía es uno de los síntomas más comunes en el Alzheimer.

La aparición de la apatía suele darse de forma temprana. Es frecuente su aparición como consecuencia de las dificultades que se experimentan en las actividades de la vida diaria. También puede aparecer si predominan lesiones en los lóbulos frontales del cerebro. Así, es fundamental identificarla para poder realizar las intervenciones necesarias.

La apatía puede conexistir con otros trastornos como la deambulación o la excitación.

Recomendaciones para disminuir la apatía.

Los expertos recomiendan ciertas tareas para evitar su inicio o reducirla:

Estimular a la persona para realizar una actividad (evitar si su puesta en marcha produce excitación).
Aceptar pequeñas tareas realizadas (es el inicio de otras mayores).
Reforzar el mínimo esfuerzo, aunque no acabe la tarea.
Intentar mantener cierta actividad física (masa muscular y funcionamiento de articulaciones adecuadas).
Estimular con actividades mentales.
Mantener el interés por el entorno y sus actividades gratificantes que aumenten su sentimiento de utilidad.
Por ejemplo, se pueden dar paseos por lugares conocidos, visualizar fotografías o vídeos que formen parte de su historia de vida o escuchar música significativa. Este tipo de actividades motivarán a la persona para mantenerse activo.

Fuente:

J, Peña-Casanova. “Las alteraciones psicológicas y del comportamiento en la  enfermedad de Alzheimer”. 
Fundación La Caixa.

sábado, 7 de noviembre de 2020

Nueve consejos para quien convive con alguien que sufre Alzheimer u otro tipo de demencia

Convivir con alguien que sufre demencia (incluida la enfermedad de Alzheimer) consume tanto tiempo y dedicación, que incluso puede llegar a parecer una vivencia insuperable.

A veces da la sensación es que, por mucho que hagamos de nada sirve; nuestro familiar enfermo sigue pareciéndonos frustrado y confundido.

Sin embargo, hay cosas que podemos hacer para ayudar a que un ser querido con Alzheimer disfrute de sus actividades cotidianas.

 Aquí hay algunos consejos que pueden ser de utilidad, incluso cuando, en apariencia pueden parecernos frustradas o confundidas fácilmente, siga estos pasos para ayudarlos a sentirse tranquilos y seguros:



  1. Cuídese como cuidador para que su familiar se sienta mejor

Aunque parece un consejo baladí, resulta fundamental que quien dedica varias horas al día a cuidar a un ser querido que sufre Alzheimer encuentre “sus” momentos en los que hacer algo que le guste o sencillamente poder “desconectar” del cuidado.

Resulta importantísimo evitar “quemarse” como cuidador. Si no se hace puede suceder que el cuidador se convierta a su vez en enfermo. Para conseguir estos espacios de descanso es importante que los seres queridos del entorno del enfermo se impliquen y no dejen toda la carga del cuidado en una única persona. Además es algo que hay que hacer de forma planificada, no se trata de “echar una mano” cuando el cuidador no puede más sino de, como dice el siguiente consejo, crear una rutina.



  1. Crear y mantener una rutina

 Las personas que sufren Alzheimer suelen vivir mejor si su rutina sigue un horario bastante fijo en el que tanto los espacios como las personas y las “cosas que pasan” siguen un orden que se mantienen. Los cambios pueden ser difíciles para ellos.

Parte de la rutina puede estar formada por una serie de “rituales cotidianos” como utilizar palabras y gestos parecidos cuando se va a hacer una actividad. Por ejemplo una frase, la misma, siempre, cuando nos levantamos para ir a comer, cuando vamos a ir al lavabo o a hacer otra cosa. Algunas familias han descubierto el valor de la música y las canciones para mantener ese “día a día” en el que la persona con Alzheimer se encuentra más cómoda.

 En la medida de lo posible conviene que las personas que interactúan con el enfermo sean también las mismas. Por eso conviene que los familiares que se implican en el cuidado no dejen pasar mucho tiempo sin verle y hablar con él o ella.



  1. Limite la cantidad de sonido y movimiento

Casi todos los que conviven con enfermos de Alzheimer saben lo fácil que es que los ruidos o las multitudes confundan, abrumen e incluso inquieten a sus familiares. Sabiendo esto, podemos adecuar la vida de la persona de forma que, cuando salgamos a pasear (algo muy conveniente), además de seguir un recorrido homogéneo en el que paremos si puede ser en el mismo banco, intentemos acudir a parques en los que no haya mucha gente o gritos. Incluso podemos preferir tiendas pequeñas en las que no haya mucha gente.

 Aunque nos parezca que lo mejor es que nuestro familiar vea a toda la familia en ocasiones especiales como la Navidad o una boda, quizás acabemos frustrados cuando se agobie por la presencia de tanta gente que no reconoce o encuentre molesta la presencia de niños pequeños.

 La televisión puede tener un papel positivo en algunos momentos del día pero solo cuando estemos “efectivamente” viéndola. Para algunos enfermos puede resultar difícil distinguir entre lo que sucede en la sala y en la televisión, algo que puede resultar muy confuso, por lo que cuando no la estemos viendo es mejor tenerla apagada.



  1. Pensemos en que cosas “sí” pueden hacer

 Aunque solamos caer en pensar en todas las cosas que antes podía hacer y ahora ya no, es posible que deba adoptar un enfoque diferente y centrarnos en lo poco o mucho que todavía puede hacer e incluso disfruta haciendo. El día a día suele “comerse” al cuidador por lo que vale la pena encontrar espacios y momentos en los que cuidar de una forma diferente, sencillamente recordando las cosas que gustaban a quien ahora no nos lo puede decir. ¿En qué era buena o bueno? ¿Con qué lo pasaba bien?

 Hay muchas mujeres con Alzheimer para quienes la cocina y algunas labores domésticas han ocupado una parte importante de su vida. ¿Las recordamos cocinando o planchando como una mera obligación o como algo con lo que disfrutaba? Hay que hablarlo. Quizás no pueda preparar todo un plato pero se sienta bien haciendo alguna de las labores o preparativos. Quizás le cuesta hacer muchas cosas pero puede poner orden en un armario en el que guardamos toallas.

 Algunas labores repetitivas que durante la juventud ocuparon parte de su vida pueden resultar ahora algo significativo que les haga pasar un buen rato.

 Como la memoria a corto plazo se pierde con la enfermedad, es posible que pueda realizar varias veces seguidas una actividad que para el o ella resulta significativa: emparejar calcetines, separar piedrecitas de las lentejas o lijar un trozo de madera. En eso, alguien que sufre Alzheimer es igual que los demás, lo pasa bien ocupando el tiempo en algo con lo que disfruta.

  1. Hay que salir fuera y consumir energía

Es una continuación del consejo anterior, no olvidemos que algo que a muchos gusta es sencillamente caminar. Muchas familias limitan las salidas de la persona enferma por miedo a que se pierda o pase algo. Lo que hay que hacer es integrar el ejercicio y el salir al exterior en la rutina de la persona.

El sol es importantísimo en la salud de todos. No sólo porque ayuda a que podamos aprovechar algunas vitaminas sino también porque ayuda a situarnos en el momento del día en el que estamos y a poner en hora nuestro reloj interno.En algunas ciudades se están instalando jardines terapéuticos en los parques públicos para que personas con Alzheimer puedan pasar más tiempo en el exterior. Aprovechémoslo.

 El hecho de salir al exterior y hacer ejercicio tiene también enormes virtudes que pueden repercutir en el bienestar del mayor. Quien se cansa durante el día duerme y come mejor además de hacer mejores digestiones. Además, cuando camina quien sufre Alzheimer también lo hacemos nosotros.



  1. Sea comprensivo con quien vive con el Alzheimer

Cuando se sufre Alzheimer resulta muy difícil mejorar las habilidades que se mantienen y aún más recordar instrucciones. Por lo tanto necesita hacer ajustes empezando por las expectativas que tiene sobre lo que puede o no hacer su ser querido.

 Una actividad como poner la mesa, formada de varias pequeñas tareas puede ser un indicador de como avanza la enfermedad. Si dejamos que nuestro ser querido se encargue y lo haga cada día, conseguiremos que una actividad vinculada a un momento del día y a la alimentación, le ayude a tener puntos de referencia. A media que aparezcan los errores, es mejor no reprender ni llamar la atención sobre los mismos. Podemos reorganizar discretamente la mesa.



  1. Controle la toma de decisiones

Las personas con Alzheimer pueden ponerse nerviosas cuando tienen que decidir entre varias opciones. Por eso es bueno tomar el control de las elecciones cotidianas y presentarlas de una forma adecuada.

 ¿Qué blusa quieres ponerte hoy? Puede ser una pregunta generadora de angustia. Poner dos blusas encima de la cama y aprovechar el rato en que se viste para preguntar algo como “tenemos la blusa azul y la verde, a ver cuál te sienta mejor”, puede ser una opción mejor que, además nos permita, si vemos signos de confusión elegir nosotros una mientras le explicamos algo como “como se acera el verano y ha a hacer calor, mejor la verde que es más ligerita y te sienta mejor”.



  1. Esté listo para “Sundowning”

Esta palabra inglesa que significa “puesta de sol” se refiere a un empeoramiento de las alteraciones conductuales del enfermo al final de la tarde y principio de la noche. Es como si al llegar la noche los enfermos se volviesen más sensibles e irascibles.

Muchos han intentado dar una explicación a esta situación. Algunos lo han relacionado con alteraciones en los ciclos “noche-día” que sufren los enfermos de Alzheimer. Como si estuviesen en un continuo jet-lag; otros dicen que puede tener que ver con el cansancio acumulado durante el día tanto por parte del enfermo como del cuidador.

 No existe una única forma de afrontar esta situación, aunque los siete consejos anteriores pueden servir para prevenir. Algunos expertos recomiendan escuchar al enfermo. En fases no muy avanzadas es posible que pueda decirnos qué le produce malestar o inquietud. Pueden ser miedos relacionados con algo que le ha pasado durante su vida y relaciona con la llegada de la noche como que algo puede pasar o alguien puede entrar en casa. Vale la pena no enfrentarse o descartar de plano e incorporar en la rutina un repaso de las puertas y ventanas para ver que están bien cerradas.

 Aún haciendo eso vale la pena armarse de paciencia.



  1. Esté preparado para pedir ayuda

Cuidar a alguien que sufre Alzheimer requiere entender que estamos en un proceso en el que la persona enferma cada vez estará peor y requerirá más de nosotros. Además hay que asumir que la pérdida de la capacidad cognitiva comporta en muchas ocasiones que la afectividad se viva de forma diferente e incluso que nuestro ser querido se olvide de quiénes somos.

 Esto unido al esfuerzo físico que requiere la atención puede llevarnos a necesitar ayuda. Hay que aceptarlo y no considerar que recibir atención domiciliaria, usar un centro de día o incluso el ingreso en una residencia es un fracaso o una traición a nuestro ser querido.

 Un buen consejo es acudir a asociaciones de familiares de Alzheimer donde podemos recibir la primera ayuda que es el apoyo y consejo de alguien que ha vivido situaciones parecidas a la nuestra

Fuente:

www.inforesidencias.com

Diez peticiones de un enfermo de Alzheimer


SE PACIENTE CONMIGO, 
soy víctima de una enfermedad cerebral.
HÁBLAME, 
incluso aunque no siempre pueda contestarte.
SE AMABLE CONMIGO, 
cada día mi vida es una lucha desesperada.
TEN EN CUENTA MIS SENTIMIENTOS, 
están todavía muy vivos en mi interior.
TRÁTAME CON DIGNIDAD Y RESPETO, 
como yo te trataría a ti.
RECUÉRDAME MI PASADO, 
una vez fui una persona sana y activa.
RECUÉRDAME MI PRESENTE, 
ya que todavía estoy vivo.
RECUÉRDAME MI FUTURO, 
aunque pienses que es muy sombrío.
REZA POR MI, 
ya que permaneceré en tu pensamiento eternamente.
QUIÉREME, 
y los regalos de amor que me des serán una bendición para siempre.

#PorEllosValeLaPenaLuchar 
#SíEllosOlvidanNoLoHagasTú

jueves, 5 de noviembre de 2020

CUIDARSE NO ES SER EGOÍSTA


Usted es un cuidador si brinda cuidados a alguien que necesita ayuda. Cuidar a alguien puede ser duro para usted, más allá de la gran satisfacción que pueda sentir.

Para seguir siendo un buen cuidador, necesita ocuparse de sí mismo. Una forma en que puede hacerlo es asegurándose de tener descansos habituales de sus responsabilidades como cuidador.

A esto se lo llama relevo o respiro. Los descansos breves pueden ser una parte clave del mantenimiento de su propia salud.


¿Qué son los cuidados de relevo?

Espanol

Usted es un cuidador si se ocupa de alguien que necesita ayuda. Tomarse descansos breves puede ser la clave del mantenimiento de su propia salud.


Los cuidados de relevo le permiten al cuidador liberarse por un tiempo de sus responsabilidades relacionadas con la prestación de cuidados. Puede consistir en diferentes tipos de servicios en el hogar, en un centro de cuidados diurnos para adultos, o aún en un hogar de ancianos por un corto plazo para que los cuidadores puedan tener un descanso o incluso irse de vacaciones.

Las investigaciones muestran que aun unas pocas horas de relevo o respiro por semana pueden mejorar el bienestar del cuidador. 

Los cuidados de relevo pueden ser provistos por familiares, amigos, un grupo sin fines de lucro o una agencia gubernamental. Algunos de estos servicios podrían ser gratuitos o de bajo costo.

Familiares y amigos

Haga saber sus necesidades

Aquí le ofrecemos algunas sugerencias para conseguir ayuda de personas que conozca.

  1. Identifique una tarea relacionada con la prestación de cuidados o un periodo de tiempo en que le gustaría que lo ayudaran. Quizás haya una reunión de un club de lectura a la que le gustaría asistir y que se haya estado perdiendo debido a sus responsabilidades como cuidador. Cuando alguien le diga “¿Qué puedo hacer para ayudar?”, esté listo para responder con una tarea o un horario específico, como “Me ayudaría mucho si te pudieras quedar con mamá el martes a la noche para que yo pueda ir a mi club de lectura por 2 horas”.
  2. Sea comprensivo si le dicen que no. Tal vez la persona no pueda ayudarlo con ese pedido específico, pero podría hacerlo en otro momento. No tema pedir de nuevo.
  3. Si le resulta difícil pedir ayuda cara a cara, pruebe escribirles un mensaje electrónico sobre sus necesidades a sus amigos y familiares. Establezca un calendario compartido en línea o una herramienta para programar horarios en donde las personas se puedan anotar para darle un descanso a usted con regularidad.

Su médico u otro proveedor de atención médica

¿Su médico sabe que usted es un cuidador?

  • Su médico debería estar al tanto de las necesidades especiales que usted tiene como cuidador. Asegúrese de decirle a su médico si sus responsabilidades como cuidador lo hacen sentir deprimido o ansioso. Los profesionales de atención médica también podrían saber sobre grupos de apoyo ofrecidos en la comunidad.
  • Avísele a su médico (o al médico de la persona que usted cuida) que necesita ayuda para encontrar cuidados de relevo.

¿Todavía no consigue un descanso?

Piense en la idea de unirse a un grupo de apoyo en línea. Es importante que usted tenga una oportunidad para compartir sus experiencias con otras personas en situaciones similares, y conseguir apoyo y nuevos recursos de ellas.


Recuerde: Para ser un cuidador eficaz, debe cuidarse a sí mismo. La persona a quien le brinda cuidados cuenta con usted.