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domingo, 15 de noviembre de 2020

Decálogo para cuidar al cuidador


Para realizar una buena atención al enfermo crónico, el cuidador debe tener presente el siguiente decálogo:

# 1.- Ser consciente de sus limitaciones
El cuidador debe ser consciente de sus propias limitaciones de tiempo, psicológicas y/o económicas. En muchas ocasiones, y de forma equivocada, pensamos que cuanto más tiempo estemos con el familiar enfermo más demostraremos nuestro cariño. Craso error. Es frecuente contemplar a la madre o cualquier familiar (padre, hermano, etc.) que no se separa para nada del lecho del familiar en coma, pero son incapaces de dar una respuesta amable o preocuparse por el resto de los miembros familiares. Es como si al estar presente le fuera a devolver la salud por un ‘contagio mágico’ de vida. Pero lo que sí puede conseguir es entrar en un cuadro depresivo o ansioso, que a lo único que conduce es a la claudicación de los mismos cuidados.

# 2.- Saber compartir los sufrimientos
El cuidador debe saber compartir con otras personas los sufrimientos del enfermo crónico. Es la consecuencia del anterior apartado. No somos mejores porque nos carguemos con todo el peso de los cuidados. El saber compartir y hacer partícipe a toda la familia de la atención al enfermo crónico es una buena señal de nuestro alto nivel de salud mental y que no nos consideramos omnipotentes. Además, de esta forma, damos posibilidad al resto de la familia para que demuestre su “cuanto” de solidaridad.

# 3.- Pedir información y actuar en consecuencia
El cuidador debe pedir información sobre la enfermedad y actuar en consecuencia. Se debe conocer la posible evolución del proceso crónico para ir tomando las medidas oportunas y poder también dosificar las fuerzas. Una buena información es el mejor antídoto contra el cansancio y el desánimo. No olvidemos que el ponerse una “venda en los ojos” no favorece nunca la buena resolución del problema.

# 4.- Permitirse sentir y expresar emociones
El buen cuidador deberá crear un clima donde se pueda “sentir” y expresar las emociones. Hay que facilitar al propio enfermo la posibilidad de que pueda expresar sus miedos y temores ante el dolor y la muerte y al propio grupo de cuidadores que puedan intercambiar las preocupaciones, la sensación de hastío o el propio cansancio.

# 5.- Permitirse alejarse del enfermo
El buen cuidador deberá permitirse alejarse del enfermo de vez en cuando. Unos días de descanso, un paseo para ver escaparates o una salida a tomar un café es un buen procedimiento para lograr un distanciamiento sano con la enfermedad.

# 6.- Ponerse objetivos a corto plazo
El vivir día a día la enfermedad impide que se haga falsas esperanzas sobre un desenlace feliz. No debe atormentarse con un final irremediable, pero tampoco auto engañarse.

# 7.- Buscar su recompensa en la propia acción de cuidar
Las compensaciones complementarias (herencia, buscar el reconocimiento de los demás, etc.) solamente empañan la acción de cuidar.

# 8.- Pedir ayuda y colaboración
El cuidador principal deberá pedir ayuda y colaboración cuando se sienta desfallecer. Esto hay que hacerlo de forma explícita y directa, y no esperar que el resto de la familia se dé cuenta de su malestar. Un ejemplo: “Me gustaría que este fin de semana te quedases con padre, pues yo necesito descansar”. Si ante este mensaje no se produce una respuesta, podemos decir que la colaboración no existe.

# 9.- Aceptar que el objetivo no es la curación
El éxito de los cuidados no se puede poner en la curación, sino en conseguir que el enfermo sea capaz de integrar su dolencia. No podemos olvidar que el objetivo último de la atención al enfermo crónico es conseguir el más alto nivel en la calidad de vida; es decir, posibilitar que dentro de sus propias limitaciones sea capaz de integrar todo su dolor y sufrimiento, para conseguir una cierta armonía consigo mismo y con el entorno.

# 10.- Perdonarse para neutralizar la culpa
La reparación y el perdón son el único camino válido para neutralizar la culpa y la vergüenza en el cuidado del enfermo crónico. En muchas ocasiones el cuidado del enfermo crónico nos producirá cansancio, irritabilidad e incluso cierto grado de agresividad verbal, amasado por un intento de esconder o negar la misma enfermedad; todo ello lo que tapa es la culpa y el comprobar que no tenemos paciencia infinita, ni por supuesto somos omnipotentes. A través del reconocimiento de nuestras limitaciones y de “las sombras” de nuestras conductas es como podremos comenzar el difícil camino de la reparación y del perdón, hacia los demás y hacia nosotros mismos.

Estos diez ‘mandamientos’ para cuidar al cuidador se cierran en dos: 
1) amarás al familiar dependiente como a ti mismo, y 
2) tendrás en cuenta tus posibilidades y limitaciones reales.

jueves, 5 de noviembre de 2020

CUIDARSE NO ES SER EGOÍSTA


Usted es un cuidador si brinda cuidados a alguien que necesita ayuda. Cuidar a alguien puede ser duro para usted, más allá de la gran satisfacción que pueda sentir.

Para seguir siendo un buen cuidador, necesita ocuparse de sí mismo. Una forma en que puede hacerlo es asegurándose de tener descansos habituales de sus responsabilidades como cuidador.

A esto se lo llama relevo o respiro. Los descansos breves pueden ser una parte clave del mantenimiento de su propia salud.


¿Qué son los cuidados de relevo?

Espanol

Usted es un cuidador si se ocupa de alguien que necesita ayuda. Tomarse descansos breves puede ser la clave del mantenimiento de su propia salud.


Los cuidados de relevo le permiten al cuidador liberarse por un tiempo de sus responsabilidades relacionadas con la prestación de cuidados. Puede consistir en diferentes tipos de servicios en el hogar, en un centro de cuidados diurnos para adultos, o aún en un hogar de ancianos por un corto plazo para que los cuidadores puedan tener un descanso o incluso irse de vacaciones.

Las investigaciones muestran que aun unas pocas horas de relevo o respiro por semana pueden mejorar el bienestar del cuidador. 

Los cuidados de relevo pueden ser provistos por familiares, amigos, un grupo sin fines de lucro o una agencia gubernamental. Algunos de estos servicios podrían ser gratuitos o de bajo costo.

Familiares y amigos

Haga saber sus necesidades

Aquí le ofrecemos algunas sugerencias para conseguir ayuda de personas que conozca.

  1. Identifique una tarea relacionada con la prestación de cuidados o un periodo de tiempo en que le gustaría que lo ayudaran. Quizás haya una reunión de un club de lectura a la que le gustaría asistir y que se haya estado perdiendo debido a sus responsabilidades como cuidador. Cuando alguien le diga “¿Qué puedo hacer para ayudar?”, esté listo para responder con una tarea o un horario específico, como “Me ayudaría mucho si te pudieras quedar con mamá el martes a la noche para que yo pueda ir a mi club de lectura por 2 horas”.
  2. Sea comprensivo si le dicen que no. Tal vez la persona no pueda ayudarlo con ese pedido específico, pero podría hacerlo en otro momento. No tema pedir de nuevo.
  3. Si le resulta difícil pedir ayuda cara a cara, pruebe escribirles un mensaje electrónico sobre sus necesidades a sus amigos y familiares. Establezca un calendario compartido en línea o una herramienta para programar horarios en donde las personas se puedan anotar para darle un descanso a usted con regularidad.

Su médico u otro proveedor de atención médica

¿Su médico sabe que usted es un cuidador?

  • Su médico debería estar al tanto de las necesidades especiales que usted tiene como cuidador. Asegúrese de decirle a su médico si sus responsabilidades como cuidador lo hacen sentir deprimido o ansioso. Los profesionales de atención médica también podrían saber sobre grupos de apoyo ofrecidos en la comunidad.
  • Avísele a su médico (o al médico de la persona que usted cuida) que necesita ayuda para encontrar cuidados de relevo.

¿Todavía no consigue un descanso?

Piense en la idea de unirse a un grupo de apoyo en línea. Es importante que usted tenga una oportunidad para compartir sus experiencias con otras personas en situaciones similares, y conseguir apoyo y nuevos recursos de ellas.


Recuerde: Para ser un cuidador eficaz, debe cuidarse a sí mismo. La persona a quien le brinda cuidados cuenta con usted.

Derechos de las personas cuidadoras


-El derecho a dedicar tiempo y actividades a sí misma sin sentimientos de culpa.

-El derecho a experimentar sentimientos negativos por ver enfermo o estar perdiendo a un ser querido.

-El derecho a resolver por nosotros mismos aquello que seamos capaces y el derecho a preguntar sobre aquello que no comprendamos.

-El derecho a buscar las soluciones que se ajusten razonablemente a nuestras necesidades y la de nuestros seres queridos.

-El derecho a ser tratados con respeto por aquellos a quienes solicitamos consejo y ayuda.

-El derecho a cometer errores y ser disculpados por ello.

-El derecho a ser reconocidos como miembros valiosos y fundamentales de nuestra familia incluso cuando nuestros puntos de vista sean distintos.

-El derecho a querernos nosotros mismos y a admitir que hacemos lo que es humanamente posible.

-El derecho a aprender y a disponer del tiempo necesario para aprenderlo.

-El derecho a admitir y expresar sentimientos, tanto positivos como negativos.

-El derecho a “decir no” ante demandas excesivas, inapropiadas y poco realistas.

-El derecho a seguir la propia vida.

MANIFIESTO «DÍA DEL CUIDADOR»


El Consejo General de la Psicología y el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid queremos hacer público un manifiesto para conmemorar el Día del Cuidador.

Cuídate para cuidar.

Se define al cuidador o cuidadora como “aquella persona que asiste o cuida a otra afectada de cualquier tipo de discapacidad, minusvalía o incapacidad que le dificulta o impide el desarrollo normal de sus actividades vitales cotidianas o de sus relaciones sociales” (Flórez y Andeva, 1997).

Esta labor de ayuda, que es desempeñada de manera frecuente por familiares o personas cercanas que tienen un vínculo afectivo con la persona dependiente, resulta en ocasiones penosa porque supone una carga difícil de sobrellevar, no solo física sino también psicológica. Una experiencia prolongada en el tiempo que exige una reorganización familiar y laboral en función de las tareas de cuidar.

Cuidar supone:

- Perder libertad.
- No tener horarios.
- No tener tiempo libre ni para la familia ni para los amigos.
- No disfrutar de vacaciones.
- Realizar un esfuerzo que no recibe ninguna recompensa, a veces ni agradecimiento.
- Sentirse solo, triste, preocupado
- Dificultades para conciliar el cuidado del familiar con el trabajo
- Que el rendimiento laboral se vea afectado por la sobrecarga de cuidar
- Sufrir, por saber que el final será duro, que no habrá solución y que tendrá que tomar decisiones difíciles.
- Problemas de salud física y mental.

Una cuidadora o cuidador se enfrenta a cada situación de Dependencia de manera diferente. Cada persona posee estrategias de afrontamiento distintas para abordar las situaciones negativas, pero cuando la persona no es capaz de adaptarse a las circunstancias de una manera positiva aparece el llamado “Síndrome del Cuidador”, que se manifiesta con síntomas como: nerviosismo, estrés, tristeza, disminución del apetito, dolores, sudoraciones, taquicardias, trastornos del sueño, falta de atención, problemas de memoria, afecciones de la piel, reducción del rendimiento laboral, automedicación, disminución del autocuidado, etc.

Para poder cuidar es necesario cuidarse a uno mismo, mantener un buen estado de salud, sentirse bien a nivel emocional y tener calidad de vida. Esto se traducirá en prestar una atención de calidad a la persona dependiente.

La persona que cuida necesita:

- Cuidar su salud, a nivel físico y psicológico.
- Orientación e información para entender la enfermedad y problemas de salud de la persona dependiente.
- Conocer en términos realistas las posibilidades de recuperación, rehabilitación y reinserción en la vida cotidiana.
- Conocer los recursos disponibles a los que puede recurrir para facilitar el cuidado.
- Recursos para tener a su familiar cuidado y poder continuar con su vida.
- Escucha, comprensión y apoyo.
- Orientación, información para entender sus sentimientos, emociones, preocupaciones y estrategias de afrontamiento.
- Tiempo libre.
- Aprender a pensar en su bienestar.
- Autocuidado y orientación para realizarlo.
- Mantener la vida social.
- Conocer sus límites y aceptar que no puede con todo.
- Aprender a pedir ayuda.
- Que su esfuerzo y dedicación sea valorado.

Desde la Psicología llevamos años proporcionando ayuda y apoyo a los cuidadores a través de:

- Planes de prevención e intervención psicológica para los cuidadores, con el objetivo de proporcionar calidad de vida integral.
- Información, asesoramiento y formación de calidad y actualizada.
- Apoyo y atención psicológica, estrategias de conducta, toma de decisiones y fomento de la autoestima a cuidadores, tanto a nivel individual como parte de un equipo interdisciplinar.
- Investigación y del conocimiento científico actual sobre sistemas de seguimiento y control de los índices de prevalencia e incidencia; patologías asociadas; índices de mortalidad, sexo, edad y perfil de cuidadores; problemas de salud mental asociadas a las tareas de cuidado; impacto emocional, social y familiar.

Hoy 5 de noviembre, con motivo del Día del Cuidador, desde el Grupo de Trabajo de Psicología del Envejecimiento queremos dar a conocer esta labor y representar, reivindicar y difundir la profesión y el rol del psicólogo en la atención al cuidador ante la sociedad, el sector de atención gerontológica y la administración.

http://bit.ly/32kXuZe

miércoles, 4 de noviembre de 2020

¿Por qué un día mundial del cuidador de Alzheimer?

 
Los cuidadores de pacientes con Alzheimer son personas que entrañan un gran riesgo en su salud por las consecuencias del intenso cuidado de éste tipo de pacientes. La carga que soportan es tal que, si no tienen las suficientes y apropiadas orientaciones y apoyos, puede hacer que su salud, fuerzas y ánimo flaqueen. La enfermedad es tan compleja y globalizada que requiere una atención plena y cierta cualificación para ser capaces de manejar la sintomatología y gestionar las emociones que pueden desestabilizarse en el propio cuidador.

Teniendo en cuanta las previsiones con respecto al envejecimiento de la población de aquí al año 2050, y a su vez, las relacionadas con la incidencia de la enfermedad de Alzheimer, estamos ante una problemática mundial que hoy por hoy no ha hecho más que comenzar. Estas predicciones deberían ir acompañadas de una serie de medidas y apoyos para que, en la medida de lo posible, se optimice la calidad de vida tanto de los propios pacientes como de sus cuidadores. Además de las múltiples investigaciones que en éste momento se encuentran trabajando para averiguar un poco más sobre esta enfermedad y sobre su posible cura, las medidas deberían ir orientadas al cuidado, atención y formación de los enfermos y cuidadores que se encargarán de ellos.

Un Día Mundial del cuidador de Alzheimer proporciona en primer lugar reconocimiento a la difícil labor de estas personas. Gracias a ese reconocimiento se dará voz a profesionales, cuidadores y enfermos proporcionando un espacio de expresión, formación y atención. Se extenderá la famosa “Cultura del envejecimiento activo” que tan importante es para prevenir los efectos de esta enfermedad. Se logrará una mayor concienciación de la enfermedad y de la labor del cuidador, y posiblemente se logren mayores recursos para continuar y potenciar su investigación.

Las 10 reglas del cuidador


Vivir las 24 horas del día y de la noche con un familiar afectado por la enfermedad de Alzheimer es una prueba para la que ninguna persona está preparada.


Estos diez consejos le servirán como reglas de oro para “capear" con éxito las situaciones que se le van a presentar.

Léalas detenidamente.

No intente aplicarlas todos a la vez. Elija el o los consejos que mejor le parecen adecuarse con la situación actual.

* Regla 1: mantener la calma

Es la primera de todas las reglas.

A menudo usted se sentirá irritado/a, desasosegado/a, nervioso/a, por la conducta de su familiar.

No se encolerice. Esto no sirve para nada pues su familiar no se comporta según las reglas habituales, familiares, sociales o de convivencia, las olvida.

Su conducta no responde ya a una lógica. No tiene la intención de ponerle a usted en una situación desagradable sino que reacciona respondiendo a un estado mental que no es como el suyo.

La dificultad viene porque en parte sigue siendo él mismo pero la enfermedad le vuelve diferente. Hay que aprender a distinguir la persona que conocía del enfermo en él que se ha convertido.

Por otra parte, si usted le presiona, reaccionará a su enfado, encolerizándose, gritando, agitándose...

Estas reacciones (que le pueden parecer verdaderos despropósitos) incrementarán su estrés y le harán la vida imposible. Trate, al máximo, de no desencadenarlas.

* Regla 2: dejarle el tiempo que necesita

Muy a menudo, se piensa que las pérdidas de memoria disminuyen si se somete al enfermo a una estimulación permanente.

De buena fe, el cuidador puede inducir una “hiperestimulación", es un error.

Si usted le pide a su familiar demasiado (si le hace muchas preguntas, si le encomienda actividades difíciles de realizar o muy continuadas) se encolerizará, gritará y romperá los objetos.

Es su forma de comunicarle que no puede controlar la situación.

Déjele respirar. Déjele tiempo para hacer tareas aunque tarde más de media hora. No encadene las actividades unas tras otras. Si le hace una pregunta, dele tiempo para comprenderla y para contestarla.

En general, es bueno estimularlo para realizar actividades de las que todavía es capaz, pero evite hacerle sentir en una situación de fracaso pidiéndole cosas que ya no puede hacer.

* Regla 3: dejarle vivir a su ritmo sin intervenir sistemáticamente en su manera de vivir

Hay que evitar dos actitudes muy frecuentes:

    1. La que consiste en impedirle realizar las actividades caseras porque las lleva a cabo mal o de una manera que a usted no le gusta, “No pone bien la mesa, equivocando los cubiertos y los platos; hace mal las camas, no coloca sus cosas donde debería". A menudo los enfermos permanecen inactivos y olvidan mucho más rápidamente los hábitos de la vida diaria porque la familia los aparta de la vida familiar. Esta exclusión genera un sentimiento de fracaso, lo que disminuye aún más su autoestima,
    2. La que consiste en dejarle hacer lo que quiere. Mientras su actividad no sea peligrosa para él o para los demás miembros de la familia, déjele libertad para continuarla, incluso si su actitud es extraña o no habitual. Si quiere acostarse con su sombrero, déjele. Si ella juega con una muñeca creyendo que se trata de su nieta, permítaselo. Por el contrario, manténgase firme impidiéndole actividades que pueden llegar a ser peligrosas. Niéguese a dejarle conducir el coche, a tocar la llave del gas, a jugar con objetos cortantes, a fumar en la cama… si considera que ya no está capacitado para ello.

* Regla 4: no discutir

Su familiar puede encontrar buenas razones para justificar sus olvidos.

Puede acusarle de haberle robado su monedero si ya no lo encuentra.

No discuta con él.

Su lógica ha dejado de ser la nuestra.

Asimismo, evite, en su presencia las discusiones con otros miembros de la familia y los comentarios negativos.

*Regla 5: no regañarle

Poco a poco se olvida de las convenciones que rigen las relaciones sociales.

Aparece una desinhibición que explica las conductas inapropiadas.

No sirve de nada regañarle o amenazarle, incluso con el dedo.

Mucho mejor felicitarle aún que no ha cumplido bien lo que estaba haciendo.

* Regla 6: no tomar a mal sus conductas ilógicas o incoherentes

Los trastornos del comportamiento que pueden manifestarse no son dirigidos contra usted, su familiar no lo hace a propósito para fastidiarle.

Es su manera de reaccionar ante una situación que ya no domina.

* Regla 7: organizar su vida de forma rutinaria

Usted sabe que su enfermo pierde poco a poco la memoria, lo que quiere decir que es incapaz de aprender nuevas formas de actuar.

Por ejemplo, cada uno de nosotros tenemos nuestras propias costumbres a la hora de lavarnos, vestirnos, comer. Es nuestra rutina.

Hay que utilizar al máximo la rutina que su familiar elaboró en el transcurso de su vida, manteniéndola y evitando innovar: hacer siempre las mismas cosas, en el mismo orden, en el mismo sitio y a la misma hora.

Le facilitará la vida de su enfermo y la suya propia.

* Regla 8: preparase a tomar decisiones en su lugar

Su familiar tenía una responsabilidad total, o parcial, sobre las decisiones relacionadas con la vida familiar y, siempre, sobre las decisiones relativas a su propia vida.

Usted sabe que llegará un momento en el que su estado ya no le permita tomar estas decisiones.

Sobre usted y los demás miembros de la familia, recae ahora el peso de las decisiones.

Ya se dará usted cuenta de que las decisiones son múltiples y diferentes: algunas concernientes a la gestión económica del hogar, otras son relativas a la vida en común y a los hijos.

También existen decisiones “médicas" que afectan a la propia vida de su familiar: ¿hay que autorizar un ingreso hospitalario o una intervención? ¿Debe participar en algún ensayo terapéutico?

En cualquier caso hacer frente, solo, a una decisión difícil es angustioso. Si tiene usted familia, implíqueles en el proceso de toma de decisiones. Así, la familia podrá discutir, sopesar y compartir la responsabilidad.

* Regla 9: simular situaciones que puedan producirse

Siempre es difícil reaccionar con eficacia ante una situación imprevista.

La improvisación, sobre todo en un contexto estresante, es mala cosa.

Pongamos un ejemplo. Su familiar sale de compras por su barrio. Pasan tres horas y no vuelve a casa: Se ha perdido.

Usted se asusta. ¿Hay que ir a buscarlo? ¿Es mejor esperarlo?

¿A quién hay que avisar? ¿Llamo a los hospitales? ¿A la policía?

Si usted ha pensado en esta posibilidad, estará mejor preparado para afrontar la situación. ¿Está provisto de una pulsera, de una medalla o de una tarjeta de identificación en la que figuran su nombre, apellidos, dirección y el número de teléfono? ¿Ha hablado usted de su enfermedad con los vecinos para que puedan ayudarle a reconstruir el camino que ha seguido?

¿Tiene usted a mano el número de teléfono de la comisaría más cercana para denunciar su desaparición?

¿Tiene usted una foto reciente para ayudar a identificarle?

¿Es usted capaz de describir cómo iba vestido?

Pensar en las situaciones que pueden ocurrir y saber cómo actuar, disminuirá su angustia y, si la situación se produce, aumentará la eficacia de sus decisiones.

* Regla 10: cuidarse de uno mismo

No se le repetirá nunca lo suficiente.

Ha aceptado enfrentarse a una situación difícil, de corazón y con todo el amor que usted siente hacia su familiar.

Pero la más bella de las abnegaciones no le dará la fuerza física para resistir a los cuidados y a la atención que es preciso dispensar durante las 24 horas del día.

La persona que cuida a un familiar con Alzheimer en casa le dedica una media de 8 horas al día, cada día de la semana.

¿Cuánto tiempo resistiría usted si no se concediera plazos para descansar, para dormir o, simplemente para tener un respiro? ¿Cómo se encontrará de humor? ¿Cuáles serán sus reacciones cuando el enfermo cometa algún error? ¿Cuál será la calidad de los cuidados que le dará?


Recuerde que en la mitad de los casos, el ingreso del enfermo en una residencia se debe al agotamiento de su cuidador.

#CuidarseParaCuidar

#CuidandoAlCuidador

QUIEN ES EL CUIDADOR...???


Por tradición, la familia ha asumido una parte importante en los cuidados de las personas mayores, de pacientes con enfermedades crónicas incapacitantes, que viven o no, en el mismo domicilio. 
Pero dentro del núcleo familiar estas tareas nunca han estado repartidas de forma ecuánime entre sus miembros. 
Según datos extraídos del informe del Imserso de 2004, el 82% de los cuidadores son mujeres. De este porcentaje, un 43% son las hijas, un 22% son esposas y aproximadamente el 8% son nueras del paciente. 
La edad media de las cuidadoras es de 52 años, aunque el 20% superan ampliamente la sesentena.

Además, el 60% de los cuidadores informales no comparte la tarea con otras personas, sean de la familia o no. La rotación familiar o sustitución del cuidador principal se da en muy pocos casos. 
La mayoría están casados, comparten domicilio con el paciente dependiente y tiene una percepción de prestar cuidados de forma permanente y continua. 
Por esta razón, la valoración sanitaria a domicilio de cualquier persona con algún tipo de discapacidad importante, física o psíquica, que requiera de ayuda de cuidadores, ha de incluir tanto la evaluación del propio paciente como de la persona encargada de su cuidado.

El aumento de la esperanza de vida y el consiguiente envejecimiento de la población, que va asociado a múltiples enfermedades crónicas e incapacitantes, y la reducción de la estancia hospitalaria son factores que determinan que uno de los servicios esenciales en cuanto a sanidad se refiere sea la atención sanitaria a domicilio. 
Y para que esta atención sea de calidad es necesario contar con la presencia del cuidador informal.

#CuidarseParaCuidar #CuidandoAlCuidador

sábado, 10 de octubre de 2020

No juzgues a los cuidadores

Muchas veces nos dicen:

¿Cómo te atreves a quejarte de tener que quedarte todo el dia en casa cuidando a tu familiar?

Sin embargo, no es tan simple....

Por supuesto, los cuidadores estamos agradecidos de quedarnos en casa y tener a nuestro familiar del que cuidar, amamos a nuestro familiar con todo nuestro ser, pero UN CUIDADOR ES LITERALMENTE EN TODO LO QUE TE CONVIERTES.

El consejo de los profesionales de la salud mental es hablar pero...

👉 Nadie habla de aislamiento.

👉 Nadie habla de la pérdida de identidad.

👉 Nadie habla de la soledad.

👉 Nadie habla de perder el sentido de sí mismo.

👉 Nadie habla de cómo tuviste que renunciar a tu vida y, a menudo, a tu trabajo para dedicarte de lleno a ser cuidador.

👉 Nadie habla de cómo lloras en la ducha fuera de la vista de los demás porque tu día fue abrumador.

🔥 ¡NADIE HABLA! 🔥

🛑 Nadie entiende por qué pones tu mano sobre la barriga de tu familiar cuando está dormido para asegurarse de que esté respirando.

🛑 Nadie comprende las presiones de asegurarse de tener todos sus medicamentos y de que se los administren en el momento y la dosis adecuados a pesar de los cambios frecuentes.

🛑 Nadie comprende los procedimientos médicos que debe aprender y utilizar a diario para mantener a su familiar sano y salvo.

🛑 Nadie entiende por qué solo duermes entre 4 y 5 horas cada noche, cuando mucho... incluso en el raro caso de que tu familiar duerma toda la noche.

🛑 Nadie entiende por qué siempre estás cansado.

🛑 Nadie entiende por qué estás irritable.

🛑 Nadie entiende por qué necesitas un descanso mental.

🛑 Nadie entiende por qué sientes que tus otros familiares molestan más de lo debido.

🛑 Nadie comprende por qué no puedes participar en otras actividades de familiares y amigos.

🛑 Nadie entiende por qué después de haber estado en casa todo el día, tu casa no está impecable.

🛑 Nadie entiende por que necesitas 5 minutos en silencio.

🛑 Después de todo, nadie entiende por qué estás completa y absolutamente exhausto,si  simplemente te quedas sentado en casa todo el día.

🛑 Nadie comprende el sentimiento que tiene cuando le dicen que no tiene un "trabajo real".

🔥 ¡NADIE ENTIENDE! 🔥

♥️ La mayoría de los cuidadores hemos tenido un empleo, pero lo abandonamos para asumir nuestra función de cuidar.

❤ Cuando dejamos nuestro trabajo, también abandonamos nuestra interacción social con otros adultos fuera del hogar familiar.

⚠️ No puedo decir cuántas personas te han dicho "Tienes demasiado tiempo libre.
Ojalá pudiera quedarme en casa todo el día" también...

⚠️  Puedo garantizar que después de caminar en tus zapatos durante un par de semanas, pronto cambiarían de opinión.

He robado esto, pero resume la vida de la mayoría de cuidadores  perfectamente.... 💜💜💜💜💜💜

Por favor...
Si no sabes como es..
No juzgues  a los cuidadores.

#CuidandoAlCuidador
#CuidarseParaCuidar
#PorEllosValeLaPenaLuchar

domingo, 4 de octubre de 2020

Dedicarte al cuidado de otro es un duro trabajo, ¿cómo debemos afrontarlo?


Saber delegar en otras personas y tomarse momentos de respiro son básicos para evitar el estrés del cuidador.

El 89% de los cuidadores en nuestro país son mujeres, la mayoría cónyuges e hijas.

¿Qué síntomas alertan de estar sufriendo el síndrome del cuidador?
Es habitual que, según avanza el tiempo, el cuidador vaya manifestando ciertos patrones de conducta que se repiten en la mayoría de los casos: al responsabilizarse por completo del enfermo o dependiente (visitas médicas, higiene, alimentación, medicación…) deja aparcada su propia vida personal (cuidar de otro ya no le deja tiempo ni para el ocio ni para sus aficiones y amigos y trastoca su mundo anterior) lo que acaba por afectarle física y psíquicamente.

Los principales síntomas que pueden alertar de estar sufriendo el síndrome del cuidador son:

- Agotamiento físico y mental.
- Cambios de humor repentinos.
- Ansiedad y depresión
- Trastorno del sueño
- Alteraciones del apetito y el peso
- Aislamiento social
- Problemas de memoria y atención
- Problemas en el trabajo
- Consumo abusivo de alcohol y tabaco

¿Cómo se puede prevenir su aparición?
Los especialistas recomiendan:

1. Involucrar a los demás
Hay que saber hacer partícipes de la enfermedad al resto de los miembros de la familia e, incluso, allegados tanto para comentarles la evolución del enfermo, como para comunicarles los sentimientos y temores propios como cuidador y, sobre todo, pedirles ayuda.

2. Tomarse momentos de respiro
Tanto por salud física como mental resulta necesario tomarse momentos de respiro: una tarde para irse de compras, unos días de vacaciones, unas horas a la semana para practicar un deporte o darse un capricho… Tan importante es la labor de cuidador como la de saber delegar en otros esa tarea.

3. No abandonar la vida social
Focalizar la vida y el contacto diario únicamente en el enfermo es contraproducente. Hay que buscar tiempo para quedar con amigos, conversar y socializar con otras personas.

4. Fomentar la autonomía del enfermo
En la medida de lo posible dejar que nuestro familiar haga todo lo que le sea posible. No hay que sobreprotegerle ni avivar su dependencia.

5. Llevar hábitos de vida saludables
No descuidar ni la alimentación, ni las horas de sueño, ni el ejercicio y evitar el consumo excesivo de sustancias contraproducentes como el tabaco o el alcohol.

6. Formación y consulta a profesionales
Hay que ser consciente de las propias limitaciones. El cuidador debe pedir asesoramiento sobre la enfermedad y consultar con los profesionales médicos siempre que lo necesite. Conocer de primera mano la evolución del proceso crónico ayudará a manejarse mejor con el enfermo.

7. Aceptar que el objetivo no es la curación
El éxito de los cuidados está en conseguir que el enfermo tenga la mejor calidad de vida. No hay que atormentarse con el desenlace pero tampoco autoengañarse.

8- Entender los momentos de bajón
El cuidado del enfermo crónico va a producir momentos de bajón, cansancio e, incluso, tensión y enfado. Nadie tiene paciencia infinita y puede permitirse ser humano. Hay que saber reconocer estos periodos, asumirlos como naturales e intentar sobreponerse.

#CuidarseParaCuidar
#CuidandoAlCuidador

domingo, 20 de septiembre de 2020

#CuidandoAlCuidador

Ningún CUIDADOR merece ser ignorado por la sociedad ni ser abandonado a su suerte para que se adapte en soledad a los cambios en la enfermedad de su familiar.

Unámonos todos los colectivos que podemos contribuir a que esto no ocurra. 

Ojalá algún día sea posible y todos los cuidadores de todos los rincones sientan que no están solos.

#CuidandoAlCuidador #CuidarseParaCuidar 
#CuidarseParaCuidarMejor 
#PorEllosValeLaPenaLuchar
#SíEllosOlvidanNoLoHagasTú