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jueves, 20 de mayo de 2021

La inmovilidad: Prevenir males mayores.



El Alzheimer ataca en tres frentes: el cognitivo (amnesia, apraxia, afasia, agnosia), el conductual (agresividad, falsos reconocimientos, delirios, alucinaciones) y el funcional (pérdida de la capacidad de andar). Frente a éste último, deberemos reconocer cuándo ha llegado el momento en que debemos comenzar otra nueva pelea: la prevención de diversas complicaciones indeseadas que trae consigo la inmovilidad:

Cuando  la  persona  con  alzhéimer  comienza  a  dudar  en  la  marcha, balanceándose  sin  decidirse  a  echar  el  pie  para  el  siguiente  paso, es  que  está  olvidando  cómo  se  camina.  A  partir  de  ese  momento, el  cuidador  deberá  marcar  un  plan  de  paseos  para  mantener  la movilidad del enfermo el máximo tiempo posible. 

Hay  productos  de  apoyo  que  pueden  ayudar  a  mantener  al  enfermo erguido  durante  un  tiempo,  como  el  andador,  aunque  hay  que asesorarse  sobre  si  es  adecuado  para  una  persona  en  concreto  y cuál  es  el  modelo  idóneo  para  cada  caso.  La  silla  de  ruedas  puede ayudarnos  en  un  desplazamiento  largo  y,  luego,  levantar  al  enfermo para que camine. 

Si  es  posible,  acuda  a  un  fisioterapeuta  para  que  intervenga  y marque  pautas,  con  la  intención  de  retrasar  todo  lo  que  se  pueda el ingreso permanente en silla de ruedas. 

Si  el  enfermo  pasa  ya  mucho  tiempo  en  el  sillón  y  ponerle  a  andar entre  dos  personas  es  una  proeza,  hay  que  aceptar  que  le  falta muy  poco  para  perder  completamente  la  movilidad  por  sí  mismo. Elabore  un  plan  de  prevención  de  los  males  que  esto  conlleva. Pregunte  a  su  enfermero  del  centro  de  salud  y  manténgase  en contacto con él. 

Ahora  que  ya  no  puede  andar,  será  preciso  encontrar  una  nueva forma  de  bañar  al  enfermo.  Se  puede  comprar  una  silla  giratoria para  la  bañera  o  bien  encargar  la  sustitución  de  ésta  por  una  ducha  gerontológica  de  las  que  existen  en  el  mercado.  La  higiene escrupulosa es ahora imprescindible.   

Mantenga  bien  hidratada  la  piel  del  enfermo  con  una  crema  que contenga  urea,  con  la  clásica  tipo  Nivea  o  con  un  aceite  especial que  podrá  comprar  en  la  farmacia.  Habrá  que  cambiar  su  absorbente  siempre  que  sea  preciso,  para  evitar  ulceraciones  en  la  piel, muy difíciles de curar. 

Es  muy  importante  que  el  enfermo  no  permanezca  estático  en  el sillón  o  en  la  cama  más  de  dos  horas  seguidas.  Debe  incorporarle y  cambiarle  de  postura  regularmente  para  prevenir  las  escaras  en los  puntos  del  cuerpo  sobre  los  que  se  apoya. 

Podemos  utilizar  productos  de  apoyo,  como  cojines  y  colchones antiescaras  con  bomba  de  aire,  que  nos  ayudarán  en  la  prevención de las úlceras por presión. 

No  es  una  buena  costumbre  mantener al  enfermo  siempre  en  su  silla  de  ruedas;  ésta  debe  usarse  sólo  para  desplazamientos.  Para  el  resto  del  día,  existen sillones  gerontológicos  diseñados  para conseguir  una  buena  postura  y  un adecuado confort. 

Si  el  enfermo  está  encamado,  las  recomendaciones  anteriores  deben  practicarse  con  la  máxima  dedicación.  De aparecer  flemas,  o  cualquier  otra  complicación,  debe  avisarse  al  enfermero para  que  las  extraiga  y  decida  qué hacer en cada caso.

sábado, 20 de marzo de 2021

¿Qué hacer si tengo una persona de riesgo en casa?


Crear un plan para el hogar puede ayudar a proteger tu salud y la de tus seres queridos, especialmente la de los adultos mayores.

Es muy importante planificar maneras de cuidar a las personas que podrían tener mayor riesgo de presentar complicaciones graves, entre ellos: personas de tercera edad o con afecciones crónicas subyacentes.

Entre las precauciones que debes tomar están las siguientes: 

* Cancela todas sus citas médicas no esenciales, ya sea que se trate de un chequeo o cita de seguimiento. 
* Si tienen una cita importante, considera que la hagan por videollamada. 
* Procura medirles la temperatura y si presentan + de 38° C de fiebre y dificultad para respirar, llama al teléfono asignado 132 (este número es en El Salvador, en tu localidad verifica el que han habilitado para dicho fin) 
* Procura que tengan suficientes alimentos que duren un tiempo prolongado y artículos de primera necesidad. 
* Haz que eviten los lugares públicos con poca ventilación donde las multitudes pueden reunirse. Evita que rompan la cuarentena al salir, si no es un reinicio del contador. 
* Mantente en contacto constante con ellos para actualizarlos y evitar la ansiedad. 
* Procura que los adultos mayores utilicen baños diferentes y desinféctalos con lejía. La preparación de ésta es de 20ml por un litro de agua. 
* No compartas toallas, cubiertos o vasos con ellos. 
* Procura que la habitación en la que se encuentran esté bien ventilada, ya sea con aire acondicionado, ventiladores o ventanas. 
* Desinfecta con frecuencia las superficies de alto contacto, tales como: sillas, mesas, interrumpirse, perillas, controles, etc. Para limpiarlas puedes valerte del vinagre blanco.
  

jueves, 10 de septiembre de 2020

La pérdida de apetito en una persona con Alzheimer


Una persona con Alzheimer puede perder el apetito o beber menos por diferentes razones y puede llegar a generar gran preocupación en sus seres queridos. Es importante observar cómo aparecen los cambios para detectar la causa y actuar adecuadamente para facilitar un adecuado estado nutricional. 

Además de estar en la base de la salud general, los déficits nutricionales pueden conllevar un empeoramiento añadido del deterioro cognitivo.

Posibles causas ante la pérdida de apetito en una persona con Alzheimer

Es frecuente que las personas con Alzheimer experimenten una pérdida de peso desde fases iniciales de la enfermedad. Aunque existe evidencia de que la propia enfermedad puede causar en parte esta pérdida de peso debido a alteraciones en zonas del cerebro que regulan el metabolismo del cuerpo, en parte también puede estar relacionada con cambios en el apetito y la conducta alimentaria. 

Algunas de las causas subyacentes al hecho de que la persona con Alzheimer se muestre desganada o no ingiera una suficiente cantidad de líquido pueden estar relacionadas con síntomas del deterioro cognitivo que padece, mientras que otras pueden deberse a otro tipo de problemas que no puede expresar adecuadamente, como alteraciones relacionadas con su estado de salud general. 

Estas son algunas posibles causas que habría que tratar de analizar: 

- Aparición de una nueva enfermedad o condición de salud: los síntomas de un resfriado o de una gripe, o los relacionados con una infección de orina o con un problema de estreñimiento, o  experimentar dolor por cualquier condición (dolores musculares, articulares…) pueden generar un estado de inapetencia. 

- Efectos secundarios de los medicamentos: algunos fármacos pueden provocar molestias digestivas o disminución del apetito. 

- Estado de ánimo ansioso o depresivo: una acusada sensación de tristeza o de inquietud puede ser causa de menos ganas de comer.

- Problemas bucales: los problemas bucales (desde pérdida de alguna pieza dental, inflamación de las encías o presencia de llagas u otras lesiones) pueden dificultar a la persona la ingesta de alimentos. 

- Cambios relevantes en las costumbres relacionadas con la alimentación: los cambios de lugar de residencia (sea a casa de algún familiar o el ingreso en un centro residencial) fácilmente pueden representar un cambio en el tipo de alimentos o la forma cómo estos son cocinados y presentados y, tal vez, no resulten apetentes para la persona con Alzheimer. 

- Disminución de los sentidos del olfato y del gusto: estos sentidos son clave en la sensación de apetencia por los alimentos y el propio envejecimiento conlleva cambios en estos sentidos. Las personas con demencia, aún suelen acusarlos más. 

- No reconocer los alimentos o los utensilios relacionados: debido a los problemas cognitivos que presenta (como la agnosia), la persona con Alzheimer tal vez no identifique los alimentos como cosas que se comen. Del mismo modo, tal vez no identifique adecuadamente los elementos acompañantes (cubiertos, servilleta, etc.) y la forma de usarlos, lo que le puede generar bloqueo por confusión. 

- Bajo nivel de actividad física: si la persona con Alzheimer está físicamente poco activa a lo largo del día es fácil que disminuya su sensación de hambre y, en caso de padecer estreñimiento, esta situación puede empeorar.

- Dificultades de comunicación: las personas con demencia suelen tener problemas para comunicar sus sensaciones y emociones y, en el caso de la comida, también puede suceder que no sean capaces de transmitir por medios convencionales su sensación de hambre o de falta de ella, o de que cierta comida no es de su agrado. Recordemos que la conducta suele ser una forma de comunicación. Tal vez rechacen comer o echen fuera de su boca los alimentos. 

- Problemas de deglución: en fases avanzadas de la enfermedad de Alzheimer suelen aparecer problemas para tragar adecuadamente los alimentos (disfagia), y ello conlleva la necesidad de realizar cambios en la forma de presentación de los alimentos (cambios en la textura, triturados, líquidos con espesante y, eventualmente, precisar plantearse la necesidad de alimentación artificial). 

No siempre los problemas de alimentación que puede presentar una persona con Alzheimer son por pérdida de apetito sino que, a veces, también puede suceder lo contrario, una ingesta claramente por encima de lo esperable difícil de saciar. Este desmesurado afán por comer puede derivarse de problemas de ansiedad, pero también del hecho de no recordar que ya ha comido, de una disminución de interpretar las señales de plenitud al comer o por pérdida del control de impulsos. 

Algunos consejos para abordar la pérdida de apetito de una persona con Alzheimer

La inapetencia de una persona con Alzheimer puede derivar en problemas de salud, desde malnutrición o deshidratación a un aumento del riesgo de infecciones por disminución de la eficiencia del sistema inmune. Por eso ofrecemos aquí algunos consejos para favorecer una adecuada nutrición. 

Si el cambio de apetito es repentino o se produce un cambio rápido y/o acusado del peso, es probable que se deba a algún problema de salud general o que esté relacionado con algún medicamento (por ejemplo, algunos de los fármacos que se indican para tratar los síntomas de pérdida de memoria, como el donepezilo, la rivastigmina o la galantamina, pueden provocar este tipo de síntomas). Debemos consultar con el médico de referencia para que se pueda plantear la acción oportuna. Del mismo modo actuaremos si el problema parece estar relacionado con una alteración del estado de ánimo. No es recomendable optar por alimentos funcionales, vitaminas o suplementos nutricionales sin consejo médico. 

Procurar que la persona con Alzheimer mantenga una adecuada higiene y salud bucal y estar atento a la posible presencia de lesiones, estado de la dentadura, etc., así como asegurar las revisiones periódicas con el dentista. 

Ofrecer los alimentos más nutritivos y en mayor cantidad en las horas en que suela mostrar más apetito y reservar pequeños tentempiés para otros momentos del día, procurando una adecuada hidratación, bien ofreciendo pequeñas cantidades de agua u otros líquidos frecuentemente (leche, zumo, infusiones…) o alimentos ricos en agua como gelatina, frutas o verduras.

Tratar de que el momento de las comidas sea algo atractivo para la persona con Alzheimer, procurando minimizar la confusión: 
- Puede resultar útil acercarle los alimentos para que los huela o los pueda probar, mientras le explicamos qué es. 
- En la medida de lo posible, tratar de potenciar la presencia de las comidas y alimentos preferidos por la persona con Alzheimer, adaptando la textura y consistencia de los alimentos según las dificultades que presente la persona enferma.  
- Mantener unas rutinas relacionadas con las horas y las actividades circundantes a los momentos de las comidas puede favorecer su aceptación, así como evitar las prisas y las discusiones en torno a la alimentación. 
- Presentar la comida de forma atractiva y procurando minimizar la confusión. Por ejemplo, utilizar platos de un color bien distinto del alimento que contiene, puede facilitar su reconocimiento (por ejemplo, evitar poner merluza en un plato blanco o brócoli en un plato verde). 
- Es importante simplificar el entorno, evitando poner más cubiertos o elementos de los que tiene que utilizar en cada momento. En ortopedias y tiendas especializadas se pueden encontrar utensilios adaptados que faciliten la autonomía de la persona con demencia durante las comidas. - Hay que ser flexible y relajar las expectativas respecto a las normas protocolarias de comportamiento. Por ejemplo, permitir que coma con las manos, por ejemplo, presentando los alimentos troceados de forma que le resulte fácil cogerlos. 
- Hacer de la comida un momento agradable. En general, se recomienda evitar que coma la persona con Alzheimer coma sola, en un momento distinto al del resto de otras personas que convivan con ella. Esto favorecerá que el momento sea más agradable y, probablemente, la imitación de otras personas facilite su voluntad de comer. Ahora bien, si la persona se altera o agita ante la presencia de otros, en ese caso sí puede resultar conveniente que coma en un espacio tranquilo y sin distracciones. 
- Procurar cierto nivel de actividad física a lo largo del día, sea practicando ejercicio, bailando o paseando, para favorecer un aumento del apetito. 
- Si los problemas nutricionales ya no se pueden resolver mediante actuaciones sencillas o de modificación del entorno debido a la gravedad de la enfermedad, será necesario recurrir al especialista. Las dificultades de ingesta pueden representar, además, un elevado riesgo de atragantamiento o ahogo, y tal vez haya que plantearse la necesidad de alimentación artificial, algo que a menudo resulta una decisión compleja para el cuidador y su familia y que requiere de asesoramiento profesional. En estos casos puede resultar de ayuda conocer la voluntad y deseos que la persona pudiera haber expresado cuando tenía preservada su capacidad de decisión. 

https://bit.ly/3k8LP98


Estimulante del apetito para adultos mayores y otras medidas



La falta de apetito en las personas mayores es una cuestión grave que puede provocar cuadros de desnutrición y derivar en problemas de salud física y mental de relevancia. Si te ocupas del cuidado de personas mayores con esta problemática te contamos la importancia del uso de un estimulante del apetito para adultos mayores y otras medidas para abrir el apetito en ancianos.


Estimulante del apetito para adultos mayores y sus técnicas

Qué es un estimulante del apetito para adultos mayores
El estimulante del apetito u orexígeno es una sustancia que permite abrir el apetito a la persona. En ancianos inapetentes es clave para que estos admitan la alimentación.

No existe un solo orexígeno sino varios que se dividen en dos tipos. Por un lados, están aquellos que produce de forma natural el cerebro por el hipotálamo. Estos actúan para favorecer y controlar el apetito. Por otro lado, hay determinados medicamentos específicos que actúan sobre el centro regulador del apetito. Provocando una sensación de hambre y necesidad de alimentación que facilita que la persona tome la decisión de comer.

Entre los orexígenos para ancianos encontramos antagonistas de la dopamina como son la risperidona y la quetiapina. También corticosteroides como la dexametasona o esteroides anabólicos como la nandrolona o la oxandrolona, entre muchos otros. En realidad la lista es larga pero no todos son válidos para cualquier paciente.


Atención especializada a personas con Coronavirus
Fármacos orexígenos, estimulante de apetito para adultos mayores
Actualmente hay fármacos a base de una de estas sustancias estimulante del apetito para adultos mayores que se administra en casos como la hiporexia en ancianos. Esta medicación debe estar prescrita por un profesional. Si te ocupas de la atención a ancianos con este problema, consulta con su médico sobre sus problemas de falta de apetito.

Ten en cuenta que existen diferentes orexígenos y algunos pueden interferir con otros medicamentos que tome el anciano o tener efectos secundarios que afecten a su salud. Automedicarse nunca debe ser una opción. Es esencial que este sea prescrito por el médico después de evaluar el caso concreto como considere oportuno. Nunca recurras a orexígenos que han sido recetados para otras personas, sean también ancianas, adultos o niños.

Plantas para ayudar a abrir el apetito
Algunas plantas que se pueden consumir en infusión o como especias en la preparación de alimentos hacen las veces de estimulante del apetito para adultos mayores en casos leves de inapetencia. No son realmente orexígenos potentes pero tienen efectos que contribuyen a abrir apetito ancianos con problemas leves de inapetencia. Y facilitar que estos admitan mejor la ingesta de alimento.

Esta especia propia de la cocina asiática estimula la secreción de saliva y contribuye a abrir el apetito.
Estimula las secreciones gástricas y el apetito. Puede incorporarse a sopas y platos de legumbre, entre otras preparaciones.
Favorece la buena digestión. Facilita que el anciano no evite comer por arrastrar la sensación de pesadez de la comida anterior. Y por miedo a sufrir molestias.
Contribuye a reducir los dolores estomacales, por lo que ayuda a evitar que la persona deje de comer para no padecer estos.
Nuez moscada. Se utiliza en pequeñas cantidades incluido como especia en la elaboración de recetas. Así estimula el apetito.
Además, algunas plantas de sabor amargo actúan sobre el hipotálamo para estimular el apetito. Acedera, diente de león o endivia son algunas de ellas. Por este motivo si el anciano no tiene problemas para deglutir, los cuidadores a domicilio pueden ayudarles a comenzar por una ligera ensalada de estas plantas junto con alimentos nutricionalmente más interesantes. Puede ser una buena ayuda para estimular el apetito en las personas mayores.

Esto ocurre también con algunas bebidas amargas como determinadas infusiones.

En cualquier caso consulta siempre con el médico. Las plantas no son inocuas y debes asegurarte de que no interfieren con otros medicamentos o el estimulante del apetito para adultos mayores que le ha prescrito el doctor.


estimulante del apetito para adultos mayores
El estimulante del apetito para adultos mayores es una sustancia que permite abrir el apetito a la persona

 

Acciones para ayudar a estimular el apetito de las personas mayores
Cocinar alimentos sabrosos
Es muy importante preparar recetas para mayores saludables y que proporcionen el tipo de dieta sana y equilibrada que ellos precisan. Un consejo simple pero muy efectivo. Especialmente para personas que disfrutaban de la comida pero que por problemas de deglución, de digestión o de restricciones alimentarias ya no disfrutan comiendo y han caído en la inapetencia.


Asistencia a Domicilio
Con la senectud se va perdiendo la capacidad para detectar olores y sabores. Por ello, se hace más complicado cocinar de modo sabroso y saludable, sin caer en el abuso de sal. La preparación de comidas de los cuidados de enfermos a domicilio que contengan hierbas y especias pueden ayudar a lograr alimentos sabrosos y saludables.

Una buena presentación invita a aceptar el alimento
Seamos sinceros, en ocasiones es difícil lograr que un alimento tenga buen aspecto. Y especialmente si este debe presentarse triturado para facilitar la deglución. Pero su aspecto es clave para que sea bien aceptado. Ante la duda, la tendencia natural es rechazarlo. Al fin y al cabo, es un aspecto más que las personas valoramos al alimentarnos, consciente o inconscientemente.

En estos casos, servir cantidades moderadas, procurar un color de la preparación agradable y utilizar recipientes alegres y coloridos puede ayudar a que este sea mejor admitido. Los asistentes a domicilio o las personas encargadas del cuidado de estas personas mayores han de presentar los alimentos de una manera apetecible.

 

El uso de un estimulante del apetito en adultos mayores es clave en muchos casos de problemas de desnutrición o déficit nutricional por pérdida de apetito. Si eres un cuidador profesional de mayores o un familiar de ancianos y detectas problemas de inapetencia de intensidad leve, moderada o grave, no te demores y solicita cita en su médico de atención primaria.


https://bit.ly/2ZrmwYb

viernes, 29 de noviembre de 2019

Púrpura senil

Púrpura senil: qué es y cómo identificar a una de las enfermedades de la piel más comunes.

Si bien no tiene consecuencias graves en el organismo, puede ser un signo de otras patologías y es importante controlarla.

La púrpura  senil, también conocida como púrpura de Bateman, es una condición de la piel que suele afectar a personas mayores, cuya piel ha sufrido cierto deterioro por el paso del tiempo. Su principal característica es la aparición de manchas de color púrpura o rosado en la piel que está expuesta. En general aparecen en las manos y brazos y suelen tener formas indefinidas, con bordes irregulares. No se relacionan con problemas en la circulación.

La principal causa de la púrpura senil es el envejecimiento de la piel. Con el tiempo, a medida que el cuerpo envejece, la piel se afina y se torna más delicada. La exposición a rayos ultravioletas debilita los tejidos conectivos que rodean a los vasos sanguíneos y los mantienen en su lugar.

La púrpura senil ocurre más frecuentemente en adultos mayores, pero el envejecimiento natural no es la única causa de este tipo de daño en la piel. El envejecimiento de la piel puede acelerarse si la persona se expone demasiado tiempo a los rayos ultravioletas.

Por otro lado, las personas que toman ciertas drogas con regularidad, como esteroides, son más propensas a padecer este tipo de púrpura. A su vez, existen algunas enfermedades que pueden causarla, como el lupus, la artritis reumatoidea o el síndrome de Sjogren. Del mismo modo, algunos tipos de cáncer -como la leucemia y algunos tipos de linfoma- puede ser causa directa de púrpura senil.

Si bien ese tipo de enfermedad de la piel no tiene consecuencias en el organismo, puede ser un indicio de otra patología subyacente. Puede ser señal de la pérdida de colágeno en la piel y en los huesos.

Los principales síntomas de la enfermedad suelen aparecer en los sectores más expuestos de la piel, como los brazos y manos. Los adultos mayores que tengan una tendencia a sufrir hemorragias más frecuentes suelen experimentar los síntomas de la púrpura más regularmente. Los hematomas que se producen por esta enfermedad suelen durar entre 1 y 3 semanas antes de que se reabsorban por completo, aunque la decoloración de la piel en esa zona puede durar algún tiempo más. Si bien la aparición de las manchas violáceas o rosadas son el síntoma más común de la púrpura, otros síntomas pueden ser la debilitación de la piel y la pérdida de su elasticidad.

El diagnóstico de esta enfermedad se puede hacer, en general, en base a una examinación visual por parte de un médico. De todos modos, en ciertos casos los profesionales médicos pueden requerir apoyo de algunos estudios, para asegurarse de que la púrpura senil no está causada por una enfermedad más seria.

Con respecto al tratamiento, los hematomas que produce la púrpura senil suelen desaparecer sin requerir ayuda adicional. En algunos pacientes, si la piel es muy fina, pueden producirse cortes o lesiones externas, pero pueden tratarse como cualquier otra lesión en la piel.

Además, es importante que los pacientes protejan su piel. El uso de remeras o camisas de manga larga es recomendable para proteger la piel de la exposición al sol, para lo cual también es útil usar protectores solares. Asimismo, las personas que padecen púrpura senil deben cuidarse de golpearse y, por ende, de que se produzcan hematomas o lesiones en su piel. Si bien ninguna de estas acciones podrá remediar el daño que ya ha sido causado por la exposición excesiva al sol, sí pueden prevenir que el daño siga avanzando.

sábado, 18 de noviembre de 2017

Caídas en personas mayores

Caídas en personas mayores

Las caídas son la forma más frecuente de accidentes en personas mayores. Se estima que, alrededor de un tercio de los ancianos que viven en sus casas y la mitad de los que viven en residencias tienen al menos una caída al año.

☞ Lesiones importantes
De los indiviuos que sufren una caída, entre el cinco y el veinticinco por ciento, es habitual que presenten lesiones relevantes,

De entre quienes requieren ingreso hospitalario por tal causa, tan sólo el cincuenta por ciento sobrevive un año después.

De aquí la importancia vital que tienen las caídas en los ancianos y la imperiosa necesidad de incidir en su prevención.

☞ Consecuencias físicas
Además de poder llegar a la muerte si la caída es fuerte, las consecuencias físicas de las caídas en personas mayores pueden ser fracturas, lesiones graves de cadera, del radio, húmero y pelvis.

– Contusiones y heridas que provocan dolor desencadenando una situación de inmovilidad indeseada que se alarga en el tiempo.

– Lesiones neurológicas. Por hematomas subdurales y contusiones cerebrales.

– Lesiones asociadas a largas permanencias en el suelo, como hipotermia, que a edades avanzadas ocasiona complicaciones graves.


☞ Consecuencias psicológicas
Se trata del síndrome postcaída, que incluye:

– miedo a volver a caer

– pérdida de la autonomía personal

– pérdida de la autoestima

– alteración de los hábitos de vida

– actitudes sobreprotectoras de cuidadores y familiares

– ansiedad y depresión


☞ Forma de levantarse tras una caída
– Desde el suelo, intentar darse la vuelta para colocarse boca abajo

– Adoptar una posición de gateo.

– Tratar de incorporarse apoyándose en un mueble de base estable y sólida, o con el apoyo de una de las piernas si no hay otro medio.

https://alztivista.wordpress.com/2017/11/18/caidas-en-personas-mayores/