martes, 3 de diciembre de 2019

¿Dónde está la línea entre un cuidador estresado y un cuidador quemado?

¿Dónde está la línea entre un cuidador estresado y un cuidador quemado?

Cada persona que se convierte en un cuidador tiene sus características de personalidad únicas, sin embargo casi siempre comparten sentimientos y experiencias a medida que viaja un camino similar. Esa es una de las razones por las que a menudo un cuidador recurre a otro por apoyo. Es una versión del adagio de que tenemos que caminar en los zapatos del otro con el fin de entender lo que realmente sienten.

Una de esas experiencias compartidas es una cierta cantidad de estrés. Ciertos tipos de personalidades, hacen frente al siempre cambiante, duro reto de cuidar a un adulto con problemas de salud, mejor que otros. Una actitud positiva y un enfoque flexible pueden ayudarnos un buen trecho del largo camino que a veces le toca transitar al cuidador. Pero incluso la personas más relajada va a sentirse estresada por las responsabilidades del cuidado de vez en cuando. Eso es normal de esperarse. Con un poco de cuidado, las personas generalmente se recuperan. 

Lo que los cuidadores deben de tener en cuenta es el agotamiento. 

¿Dónde está esa línea entre un estrés manejable y agotamiento? Ser un cuidador puede afectar a nuestro matrimonio, nuestra crianza de los hijos, nuestro trabajo, así como otras áreas de nuestra vida. A menudo nos sentimos inclinados hacia el cuidado por el amor y la compasión por nuestros padres, o cónyuge, y nuestra necesidad de estar allí para apoyarlos. Nos sentimos estresados de vez en cuando pero le hacemos frente, generalmente para no mirar más lejos. Es rara la persona que, cuando comienza a prestar cuidados, realmente piense en que esto es una situación que podría durar años. Tal vez si supiéramos lo que nos espera en el futuro, nos congelaríamos emocionalmente, para hacer lo que hay que hacer, así que no es tan malo ser un poco miopes cuando empezamos nuestro viaje de “cuidar”.

Conforme pasa el tiempo, sin embargo, el esfuerzo qué hemos manejado bien, puede pasarnos factura, así que antes de que nos sepultemos demasiado debemos desarrollar un plan para cuidar de nosotros mismos. Si no lo hacemos, tanto el cuidador y el receptor de nuestros cuidados, pueden sufrir. 
Dicho esto, -¿cómo reconocemos cuando llegamos a cruzar esa línea de estrés a agotamiento?

• ¿Nos preguntamos acerca de nuestra actitud hacia la persona que cuidamos? ¿Cuidamos por amor o por culpa? ¿Estamos llenos de resentimiento porque ya no tenemos tiempo para nosotros mismos? ¿Estamos debilitándonos física y emocionalmente?
• ¿Es posible que estemos tan enfrascados, atrapados en el cuidar de manera que no reconocemos los signos de nuestra propia negligencia, que ni le hacemos caso a nuestros amigos u otras personas que se preocupan por nosotros? No tenemos que oír sus consejos o incluso pensar que tengan razón. Pero si se nos dice que los efectos del “cuidar” se empiezan a mostrar en nuestra propia negligencia, por lo menos deberíamos considerar el hecho de que pueden tener razón.
• ¿Nos preguntamos si de vez en cuando sentimos felicidad o alegría? La vida no se trata de estar siempre feliz, pero si estamos tan abrumados con el cuidado de otro, que casi nunca podemos sentirnos alegres, debemos pensar seriamente en el agotamiento.

No es extraño que estés al borde y molesta por tener que cambiar un pañal más. 
¡Lo que necesitas es ayuda! Busca ayuda en tu hogar, cuidadores que te asistan, centros de día, o un hogar permanente de cuidados, donde los profesionales traten al adulto con dignidad.
Así puedes descansar, enfocarte en tu propia salud, y pasar el tiempo con ese adulto enfermo de una forma más relajada, con una actitud correcta.

Somos humanos y sólo podemos hacer lo que podemos hacer.

Ser un cuidador para alguien que amamos puede ser un honor pero dejar que el cuidado domine toda nuestra vida no es saludable a largo plazo.

El equilibrio es la clave para sobrevivir e incluso prosperar en cómo cuidamos de nuestros seres queridos.

Articulo de Joyce Selga
Presidenta Alzheimer Venezuela Capitulo Nueva Esparta

Causas del síndrome del cuidador quemado

CAUSAS DEL SÍNDROME DEL CUIDADOR QUEMADO: ¿QUÉ DICE LA CIENCIA?

síndrome del cuidador quemado

La mayor parte de la comunidad científica está de acuerdo en que la causa principal es el estrés continuado, de tipo crónico, que aparece debido al constante batallar del cuidador, diariamente, contra la enfermedad de la persona que tiene a su cuidado. Esto trae consigo que se agoten las reservas psicológicas y físicas que tiene el cuidador. Otras de las causas son:

La confusión de roles: Muchas personas se confunden cuando deben cumplir su papel de cuidador. Puede resultarles difícil separar su rol de cuidador de su rol como esposo(a), amante, hijo, amigo, etc.

Las expectativas poco realistas: Muchos cuidadores esperan que su participación tenga un efecto positivo en la salud y la felicidad de la persona. Es cierto que sus atenciones garantizan mejor calidad de vida para el enfermo, pero muchas veces los cuidadores esperan una mejoría por encima de las posibilidades reales de recuperación del paciente que tienen a su cuidado. Esto puede ser poco realista, sobre todo para las persona que sufren de una enfermedad progresiva como el párkinson o el alzhéimer.

La falta de control sobre la situación: Muchos cuidadores se sienten frustrados por la falta de dinero, recursos y habilidades para planificar, gestionar y organizar el cuidado de sus seres queridos.

Exigencias poco razonables: Algunos cuidadores imponen cargas irrazonables sobre sí mismos, en parte porque creen que solo ellos son los responsables del paciente. Algunos miembros de la familia, como hermanos, hijos adultos, o el paciente mismo, y hasta el propio cuidador, pueden imponer exigencias poco razonables.

Otros factores: Muchos cuidadores no pueden reconocer cuando están sufriendo el desgaste y, finalmente, llegan al punto en que no pueden funcionar con eficacia. Incluso pueden enfermar.

El síndrome de Burnout

El síndrome burnout o síndrome de "estar quemado", recoge una serie de respuestas a situaciones de estrés que suelen provocar la "tensión" al interactuar y tratar reiteradamente con otras personas.

El síndrome se manifiesta en los siguientes aspectos:

A. Psicosomáticos: fatiga crónica, frecuentes dolores de cabeza, problemas de sueño, úlceras y otros desórdenes gastrointestinales, pérdida de peso, dolores musculares, etc.

B. Conductuales: absentismo laboral, abuso de drogas (café, tabaco, alcohol, se fármacos, etc.), incapacidad para vivir de forma relajada, superficialidad en el contacto con los demás, comportamientos de alto riesgo, aumento de conductas violentas.

C. Emocionales: distanciamiento afectivo como forma de protección del yo, aburrimiento y actitud cínica, impaciencia e irritabilidad, sentimiento de omnipotencia, desorientación, incapacidad de concentración, sentimientos depresivos.

D. En ambiente laboral: detrimento de la capacidad de trabajo detrimento de la calidad de los servicios que se presta a los clientes, aumento de interacciones hostiles, comunicaciones deficientes.

lunes, 2 de diciembre de 2019

Navidad con Alzheimer



Navidad con Alzheimer.

Cada año, durante las fiestas de Navidad y de Fin de Año, la mayoría de familias se reúnen para pasar tiempo juntas. Son días de celebraciones, de cambios y es inevitable que afecten a todo el mundo: también a las personas que conviven con la Enfermedad del Alzheimer. En dos semanas se concentran muchos días de fiesta, fechas que, como es lógico, modifican la rutina que, para las personas afectadas de Alzheimer, es tan necesaria.

El objetivo de este decálogo es ayudar a las familias que tienen alguien afectado por la demencia a enfocarlo de forma sencilla. Por un lado, el o la cuidador/a principal tienen que poder descansar y aprovechar para recuperar fuerzas y, por el otro, la persona con Alzheimer tiene que poder mantener una rutina que la haga sentir segura y confiada, para evitar cambios de humor o alteraciones emocionales.

La persona con Alzheimer, en el transcurso de la enfermedad pierde capacidades cognitivas pero no emocionales. Es capaz de disfrutar, sentir y sufrir como cualquier otra. Hacerla sentir querida, respetada, ser parte de la familia o del grupo es el mejor regalo que le podemos hacer: unas fiestas que sean tiempo de confort y felicidad para todos.

1. Es recomendable que el paciente celebre estas fiestas en un entorno conocido. Si es posible y se trata de la casa de otra persona o de un restaurante, hay que procurar que esté relajado. Se deben evitar los temas de conversación que le puedan excitar excesivamente. A los niños hay que explicarles la situación de manera comprensible, cuidando que el enfermo no se agobie con el barullo del juego de los más pequeños.

2. Es una buena idea hacerles partícipes de la organización de las celebraciones, según la capacidad de cada uno, con trabajos sencillos y supervisados si es necesario.

3. No hace falta limitar los grupos, la persona con Alzheimer también puede participar en estas fiestas. No se debe entrar en conflicto por su forma de vestir, pero, con tacto, se debe conseguir que la vestimenta se adecúe al entorno de las fiestas.

4. Para gestionar la ansiedad lo más adecuado es separarlo físicamente del lugar donde esté y hacer alguna actividad relajada.

5. Ante la presencia de personas que no ve frecuentemente puede ocurrir que el paciente no les reconozca o no recuerde sus nombres. No hay que insistir en que sí les conocen.

6. Se debe vigilar la comida y la bebida. A menudo, las personas con Alzheimer no detectan la sensación de estar llenos y continúan comiendo, lo que puede generar malestar posterior. Con la bebida hay que tener precaución porque puede interactuar con la medicación.

7. Se ha de mantener la regularidad en las deposiciones y los hábitos de las micciones.

8. Hay que intentar mantener la actividad cognitiva y física habitual los días que duren las fiestas. Leer, jugar, pasear, pintar, bailar...

9. Se ha de procurar tener un ambiente relajado, sin ruidos estridentes y desagradables, sin alboroto. Y sobre todo, si la persona con demencia desconecta de la conversación o deja de participar, es importante que se respete esta pausa, pero poner atención igualmente a sus necesidades.

10. Debe ser una Navidad para todo el mundo. El cuidador principal debe dejarse ayudar y es importante organizarse para que no caiga todo en la misma persona. La persona con Alzheimer, en el transcurso de la enfermedad pierde capacidades cognitivas, pero no emocionales. Hay que hacer que se sienta querida, respetada y que forma parte de la familia o del grupo.

Fuente: fundacioace.com

LAMENTO DEL ENFERMO DE ALZHEIMER

LAMENTO DEL ENFERMO DE ALZHEIMER

YO YA NO SÉ QUIEN SOY, HABLO AL ESPEJO, NO ME RECONOZCO EN AQUEL REFLEJO. 
NO SÉ DONDE VIVO, QUIEN ESTÁ CONMIGO, QUIÉN ES EL QUE ME ATIENDE CON TANTO CARIÑO.

ESTOY INSEGURO, NO SÉ QUÉ ME PASA, TENGO MUCHO MIEDO LLÉVAME A MI CASA.
¿DÓNDE ESTÁ MI CASA? ALLÍ FUÍ TAN FELIZ CON PAPÁ Y MAMÁ, QUIERO VOLVER ALLÍ.

SALGO A LA CALLE Y YA NO SÉ RETORNAR,
¿CUÁL SERÁ EL CAMINO DONDE ESTÁ MI HOGAR?
HACE FRIO AFUERA Y YO SIENTO CALOR, YA NO ME DOY CUENTA EN QUE ESTACIÓN ESTOY.

SÉ CUAL ES MI NOMBRE MÁS NO SÉ MI EDAD.  SI TENGO FAMILIA O VIVO EN SOLEDAD.
USA TU MEMORIA, LA MÍA LA PERDÍ, TIENES QUE AYUDARME RECUERDA TÚ POR MI. 

NO SOY TRAPO VIEJO QUE PUEDAN DESCARTAR, TENGO SENTIMIENTOS IGUAL QUE LOS DEMÁS. 
AUNQUE HAYA CAMBIADO MI PERSONALIDAD, SIGO SIENDO HUMANO, RECUERDA Y TEN PIEDAD

UN DÍA FUÍ COMO TÚ. 

Derechos de los adultos mayores.

En nuestra sociedad, llegar a la ancianidad puede ser algo difícil ya que vivimos en una cultura en la que lo que no produce, no sirve, se arrincona o se abandona, y en donde a una edad relativamente temprana, se sugiere a las personas el retiro. 

Afortunadamente la sociedad ha empezado a hacer conciencia y reconocer todo lo que un adulto mayor significa y representa para cada uno de nosotros.

Derechos de los adultos mayores.

1: Dignidad. Tratar con respeto.
2: Inclusión social. Evitar aislamiento y soledad.
3: Atención inmediata ante lesiones, abusos, reclusiones y negligencias.
4: Personalizar su entorno. Adecuar el espacio para garantizar la independencia de la persona.
5: Responder al deseo de satisfacer sus necesidades de higiene.
6: Calidad de la comida, adecuada a sus gustos y necesidades.
7: Respetar su intimidad.
8: Favorecer el mantenimiento o recuperación del máximo grado de autonomía.
9: Ayudas técnicas para facilitar la movilización, la higiene y el vestirse.
10: Implicar a las familias en el cuidado y tomar decisiones compartidas.

domingo, 1 de diciembre de 2019

Cómo cuidar a alguien con Alzheimer durante las vacaciones de Navidad

Cómo cuidar a alguien con Alzheimer durante las vacaciones de navidad.

1.- PERMÍTETE DECIR QUE NO. 
Cada compromiso que aceptas significa decir no a otras cosas (al tiempo para descansar o al tiempo para estar con tus seres queridos)

2.- EVITA LUGARES CONCURRIDOS Y RUIDOSOS. 
Los ruidos pueden confundir o frustrar a las personas con alzhéimer.

3.- CONTROLA EL CONSUMO DE AZÚCAR. 
Ten cuidado con los excesos en los alimentos azucarados ya que pueden derivar en problemas de comportamiento.

4.- INFORMA A TUS VISITAS SOBRE LA ENFERMEDAD. 
Explícales que el enfermo quizás no los recuerde y también cualquier problema de comportamiento conocido.

5.- MANTÉN TU RUTINA. 
Trata de seguir con una rutina similar para que los preparativos del evento no se conviertan en algo negativo.

6.- INVOLÚCRALE EN LOS PREPARATIVOS. 
Son días divertidos y haciendo que participe en esa diversión puede crearle recuerdos especiales. Decorar tarjetas, adornos, poner la mesa e incluso envolver regalos son algunas cosas que pueden hacer.

7.- ÚNETE A GRUPOS DE APOYO. 
Estas fiestas pueden traer momentos difíciles para los cuidadores y las personas que están en las primeras etapas de la demencia. La tasa de depresión aumento durante y después de las vacaciones por lo que es importante sentirse respaldado.

8.- SÉ CREATIVO EN LOS REGALOS. 
Algunas recomendaciones incluyen ropa, música, vídeos o fotos, o pulseras de identificación.

9.- MANTÉN LAS TRADICIONES. 
Cantar villancicos o comer alimentos típicos de Navidad puede ayudarle a conectar con el pasado.

10.- CONFÍA EN TUS INSTINTOS. 
La prudencia es tu mejor acompañante.
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