domingo, 20 de septiembre de 2020

#CuidandoAlCuidador

Ningún CUIDADOR merece ser ignorado por la sociedad ni ser abandonado a su suerte para que se adapte en soledad a los cambios en la enfermedad de su familiar.

Unámonos todos los colectivos que podemos contribuir a que esto no ocurra. 

Ojalá algún día sea posible y todos los cuidadores de todos los rincones sientan que no están solos.

#CuidandoAlCuidador #CuidarseParaCuidar 
#CuidarseParaCuidarMejor 
#PorEllosValeLaPenaLuchar
#SíEllosOlvidanNoLoHagasTú

miércoles, 16 de septiembre de 2020

¿Qué es envejecimiento normal y qué es demencia?


La edad, el cuerpo y la memoria.

Al envejecer, muchos de nosotros comenzamos a tener problemas de salud o se empeoran problemas que ya teníamos. Esto no quiere decir que tenemos que resignarnos y pensar: “Es debido a la edad”. Tenemos que prestar atención a nuestro cuerpo, no importa la edad que tengamos.

La memoria es como cualquier otra parte del cuerpo: cambia con el pasar de los años. Al entrar en años, no nos movemos, no pensamos, ni recordamos como lo hacíamos antes. Por eso, a veces se nos olvidan fechas o tareas por hacer. Esto es NORMAL.

Éstos son olvidos casuales:

- cuando olvidamos algo por un instante

- cuando estamos pensando en muchas cosas y olvidamos algo

- cuando tenemos una lista mental de tareas y olvidamos algunas de ellas

- cuando, por un instante, no recordamos dónde guardamos algo

Todos olvidamos hacer cosas como éstas. Esto nos sucede a todos, no importa la edad.

Lo que NO es normal es:

- olvidar cosas que hacemos todos los días

- olvidar nombres de nuestros seres queridos

- olvidar palabras que usamos todos los días

- olvidar eventos y recuerdos que siempre hemos tenido presentes

- olvidar lo que tenemos que hacer, porque estamos desorientados y no podemos hacer nuestras actividades del diario vivir.

Cuando nuestros amigos o familiares notan que nuestros olvidos son muy frecuentes, eso NO es normal.

¿Qué es demencia?

Tal vez ha escuchado la palabra “demencia” y cree que es lo mismo que locura. Eso no es cierto. La demencia es un problema en el cerebro que puede afectar a personas jóvenes o mayores. La demencia puede estar relacionada con un golpe fuerte en la cabeza que afecte el cerebro o con historial médico de derrames cerebrales, hipertensión, diabetes, la enfermedad de Parkinson, depresión, VIH, tumores, fallo renal o del hígado, alcoholismo crónico y coágulos de sangre en el cerebro, entre otras cosas. Una persona que tiene demencia puede presentar problemas tales como:

- problemas de memoria

- desorientación (no sabe dónde está cuando está en un lugar familiar)

- falta de concentración

- confusión

- dificultad para tomar decisiones que antes tomaba sin dificultad

- problemas de juicio

- cambio de personalidad

- no poder funcionar en la casa o el trabajo como lo hacía antes.

Cuando una persona comienza a desarrollar demencia, estos problemas comienzan a aparecer lentamente. Sin embargo, la demencia tiene un impacto tan fuerte en la persona, que él o ella podría cambiar su manera de actuar.

Hay varios tipos de demencia. Se estima que las demencias más comunes entre los latinos son la enfermedad de Alzheimer y la demencia vascular (relacionada, por ejemplo, con diabetes y derrames cerebrales).

sábado, 12 de septiembre de 2020

Normas para quien cuida un paciente con Alzheimer


¿Quién es un Cuidador de personas con Alzheimer? Un cuidador es aquel que proporciona servicios necesarios para el cuidado de otra persona en sus actividades cotidianas. Su objetivo es: brindar supervisión y seguridad adecuada a quien cuida; asegurar el bienestar de quien cuida; asistir en el cuidado personal de quien cuida; ayudar en las tareas domésticas diarias; servir de apoyo social y psicológico a quien tiene el diagnóstico o enfermedad.

La mayoría de los cuidadores de personas con Alzheimer son voluntarios y realizan el acto de cuidar desde el corazón, aún cuando puedan recibir un estipendio económico por ello.

¿Cuáles son las normas que debe seguir un Cuidador de una persona con Alzheimer?

- Planifique actividades para quien cuida y usted disfruten.
- Participe en grupos de apoyo o consejería individual.
- Considere la contratación de programas de servicio de cuido al hogar.
- Establezca turnos para que otra persona le asista en cuido.
- Ayude a “sus sustitutos” a encargarse adecuadamente del paciente explicándoles su posible comportamiento y cómo resolver los problemas que puedan surgir.
- Infórmese acerca de la enfermedad del Alzheimer.  Eduque a los amigos y familiares sobre la enfermedad con énfasis en que el Alzheimer NO es un VIRUS que se adquiere por el aire o por estar en contacto directo con el paciente.
- Enfrente la enfermedad día a día.
- Planifique durante las etapas iniciales de la enfermedad-Indague sobre las alternativas económicas, financieras y legales
- Busque un médico, si es que aun no lo tiene, que tenga experiencia tratando a pacientes con Alzheimer.
- Permita y aliente siempre a quien cuida a que haga por sí mismo todo lo que pueda mientras le sea posible.
- Modifique el medio ambiente del paciente, permitiéndole que pueda desempeñarse con independencia y seguridad.
- A medida que la habilidad del paciente para entender y hacer uso del lenguaje disminuya, simplifique la forma en que usted se comunica con él.
- Finalmente, el Cuidador no puede olvidarse de sí. Así que valore su vida, debe cuidarse, amarse y regalarse tiempo y espacio. No olvide que usted tiene derecho a vivir.

https://bit.ly/3isIIZn

viernes, 11 de septiembre de 2020

Alzheimer


El Alzheimer, tipo de demencia degenerativa, es una enfermedad crónica que se manifiesta con síntomas cognitivos, problemas físicos, alteraciones emocionales y de comportamiento. Aparece un deterioro cognoscitivo continuo, gradual y progresivo en la memoria.

En un principio, surgen pequeñas e imperceptibles pérdidas de memoria, pero con el paso del tiempo, esta deficiencia se hace cada vez más notoria e incapacitante para el afectado, que tendrá problemas para realizar tareas cotidianas y simples, y también, otras más intelectuales, tales como hablar, comprender, leer, o escribir.

Aparecen trastornos como:
*  Afasia: alteración en el lenguaje.
*  Apraxia: deterioro de la capacidad de ejecutar actividades motoras.
* Agnosia: disminución en la capacidad de reconocer o identificar objetos.
*  Alteraciones en funciones ejecutivas como son la planeación, la organización y la abstracción.
*  Alteraciones neuropsíquicas y conductuales.

✅ Expertos identifican tres fases de la enfermedad, las cuales presentan distintos cambios y, gradualmente, mayor deterioro en la salud del paciente.
*  Fase inicial: Tiene una duración aproximada de uno o dos años. Aparecen los primeros fallos en la memoria, así como un desinterés por lo que regularmente se hacía en la vida cotidiana. Los cambios de humor son constantes y se tiende a la depresión. Ya es muy difícil adaptarse a un entorno, lo que provoca desorientación.
*  Fase intermedia: Dura de 3 a 5 años y existe un detrimento en la memoria remota y reciente. Aparecen alteraciones en el lenguaje, escritura y cálculo. Cada vez es más complicado realizar las tareas cotidianas.
*  Fase terminal: La demencia ya se puede calificar como grave. La persona ya es incapaz de andar, el lenguaje es ininteligible o hasta se llega a perder.

✅ ¿Cómo apoyar a un adulto mayor que padece Alzheimer?

El paciente de Alzheimer debe ser tratado por un médico especialista y un psicólogo, de esa manera su calidad de vida será mejor y podrá retrasar el curso de la enfermedad con base en un tratamiento eficaz.

Existen diversos tratamientos a cargo de especialistas que brindan al paciente una oportunidad de mejorar su vida y su paso por la enfermedad. Además dentro del ámbito familiar para el cuidado del adulto se pueden realizar tareas simples y significativas que ayudarán al enfermo, entre ellas:

 *  Vivir en un ambiente estructurado y ordenado que le permitirá adecuarse mejor al lugar sin generarle estrés por los cambios abruptos.
*  Crearle rutinas mediante horarios establecidos que se cumplan diariamente.
*  Fomentar la actividad física y artística de acuerdo con sus posibilidades.
* Etiquetar los nombres de los objetos para permitirle recordar con facilidad.
*  Consultar a un experto para establecer una dieta adecuada.
* Socializar con el adulto de modo que no se sienta solo, abandonado o incomprendido.

Es importante señalar que el paciente de Alzheimer experimenta muchos cambios y que eso le produce ansiedad y temor, por lo que es importante brindarle un espacio donde pueda sentirse bien y sienta el apoyo de la gente que lo rodea, así como el respeto, la tolerancia y la paciencia.

EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL ALZHEIMER


LA HISTORIA DE CÓMO EL CARIÑO AYUDA A ENFRENTAR CUALQUIER ADVERSIDAD.

Hasta su último momento recordaba su nombre. Había olvidado todo. Su nombre no. Había olvidado los hechos recientes y pasados. No reconocía a sus amigos o a sus hijos. Sin embargo, conservó su memoria emocional. Se daba cuenta de la persona que le cuidaba, le ayudaba y le quería. Este hecho está siempre presente en la mente de ella.

Vivieron juntos por más de cincuenta años. El amor, me decía él, no solo se da y se recibe, el amor es algo que lleva trabajo y dedicación, necesita ser construido, fortalecido y protegido. Siempre hay que estar cuidándolo...

En este artículo no me interesa hablar sobre cómo afrontar la vejez y la enfermedad del Alzheimer como un drama social, sino rendir un homenaje a esta pareja que con su relación, profundamente íntima, enfrentaron hasta el final con dignidad, sensibilidad, fuerza mental y cariño todo este proceso de olvido patológico como si fuera cualquier otro problema cotidiano que tuvieran que afrontar. De verdad, ¿cómo podría alguien quedarse al lado de otra persona y enfrentar las dificultades encontradas por el camino de la vida si no han construido durante los años entre ellos una relación valiosa que pueda superar las debilidades humanas?

Convivir con una persona despojada de su lucidez y autonomía no es fácil. Recuerdo que le hacía las mismas preguntas y se las repetía cada cinco minutos. Me enojaba y le gritaba. ¿Qué tipo de chiste es este que nos haces ahora? Le preguntaba a mi abuelo. Sus ojos se llenaron de lágrimas. No se daba cuenta de lo que pasaba. Me arrepentí de enojarme pero no lo podía aceptar. Fue difícil para toda la familia. Pero más que para nadie, para ella, mi abuela.

Un día dijo a todos, pero mirando solo a ella: "Mi mente no funciona bien. Algo me pasa. ¿Cómo os voy a cuidar a partir de ahora?" Esa fue la etapa de Alzheimer más difícil. Sufría y lloraba porque se daba cuenta de que perdía su mente. Se daba cuenta de que perdía la capacidad de poder cuidar a su familia. La familia para él fue la cosa más importante en su vida. "El amor que se da y se recibe en la familia es muy especial porque es un amor que no tiene fecha de caducidad", nos decía siempre. Nos disfrutaba, nos cuidaba, nos amaba y éramos su tesoro. Él fue la fuente de apoyo emocional, de consuelo, de calor, de protección y de seguridad. Consiguió construir una familia muy unida y fuerte. Veo nuestras fotografías y recuerdo sus palabras, su sonrisa grande, su humor y su cortesía mental. Un hombre muy educado, activo, apasionado con su trabajo y un buen amigo para sus amigos. Un valioso compañero de trabajo para sus compañeros. Su alma fue el fundamento de nuestro hogar.

Su personalidad fue tan maravillosa que aunque pasara por todas estas etapas difíciles de Alzheimer nunca tenía acciones agresivas como la mayoría de las personas que sufren por esta enfermedad. Dependía de los otros y por no hacer abuso de su cuido, él se hacía más discreto cada vez. Su dignidad, característica grande de su carácter, su cultura y la bondad de su alma le acompañaron hasta su muerte. Y lo más impresionante de todo fue su inteligencia. Aunque estaba enfermo, mantuvo un sentido del humor increíble. La belleza de su alma supero el Alzheimer. Pero no estuvo solo. En todo este periodo, lucho con mi abuela hombro a hombro. Con esta mujer que le hacía sentirse siempre importante y valioso. Que le inspiraba a ser mejor hombre, que sacaba lo mejor de él, animándole y dándole fuerza cuando lo necesitaba. Que le escuchaba y le comprendía. Una mujer que era siempre divertida y que reían mucho juntos. Una mujer que se preocupaba por el de verdad. Una mujer con valores, buena madre y amiga para sus hijos. Una compañera en su viaje por la vida.

Ella se quedó a su lado hasta su último momento aguantando todo el proceso de la enfermedad con dignidad y sin quejarse. Para ella no fue fácil adaptarse a la nueva situación. No fue fácil aceptar que su marido había terminado siendo como un niño, perdiendo la capacidad de sentarse sin apoyo y sostenerse la cabeza. Perdiendo su capacidad de sonreír, de tragar, de hablar, de explicarse. Así que mi abuela entro en un estado de depresión. Contrajo una gran carga física y psíquica y se responsabilizó de la vida de mi abuelo, se dedicó exclusivamente a él. Le cuidó con toda su ternura y paciencia. Le contaba historias de su vida tratando de mantener su memoria viva, le respondía a todas sus preguntas repetidas veces con paciencia, se quedaba despierta noches enteras a su lado cuando el sufría de una alteración en el ciclo normal del sueño – durmiendo durante el día y volviéndose inquieto durante la noche, y no le dejo ni un minuto. Pasaron una vida entera, juntos el uno al lado del otro, tratando de cultivar una hermosa relación basada en grandes valores como el respeto, la comprensión, la capacidad de dar, servir y de perdonar. Porque sin estos valores no hay amor que dure. Como le podría dejar en su última lucha?

Murió en agosto, tranquilo y supongo que feliz con toda su familia a su lado. Con él murió, al mismo tiempo, una gran parte de ella.

El Alzheimer tiene muchas etapas diferentes y difíciles. Pero así es la propia vida. Llena de etapas diferentes y difíciles entre la pareja y esto es lo que no nos damos cuenta los jóvenes de nuestra época. Hoy en día, en la cultura exprés en la que vivimos, si la pareja enfrenta dificultades o algo no funciona: adiós. La solución inmediata es el divorcio, la separación, el olvido. Pareciera que cuando una pareja tiene problemas, la única forma de solucionarlos es evadiéndolos y evitándolos. Nuestra generación se seduce por todo lo exterior, y nos olvidamos de plantear hasta donde seriamos capaces de llegar por el propósito que nos unió: el amor. Dejamos que el amor que sentimos navegue a la deriva de un reduccionismo cómodo, cuando las cosas no son fáciles ¿y?, trabajemos por lo que queremos, con esfuerzo, y voluntad podemos construir grandes momentos en nuestras vidas y el esfuerzo merece la pena porque el amor que perdura con los años es lo más lindo. Es la continua construcción de un “nosotros” que nos permita adornar un presente con los más bellos momentos y soñar con un futuro.

Esta pareja, mi abuelo y mi abuela, compañeros por toda la vida, me enseñaron en práctica que nunca se debe renunciar por lo que merece la pena. Los miedos por el compromiso y la dedicación que se crean en nuestra sociedad es el indicador que se trata de una sociedad vacía que ni siquiera intenta luchar por lo que quiere. No sólo en relación con el tema de las relaciones, sino con todo. Veo una cobardía en los comportamientos de los jóvenes que no arriesgan lo seguro por lo incierto, que se transforman en esclavos de hábito, que evitan un amor profundo o luchar por todo lo que los llena el alma, que abandonan sus objetivos y se convierten poco a poco en personas sin verdadero interés por su propia vida.

No es fácil mantener viva la llama del amor en una relación. No es fácil mantener viva la llama del amor por nuestro trabajo o por algo que queremos conseguir, pero no por ello deberíamos abandonar el barco en la primera tormenta. De recurrentes abandonos, la vida se llena de recuerdos vacíos..

A ellos, de la belleza eterna en su ser.

Aliki Fotiadou
Periodista nacida en Grecia y con amplia trayectoria tanto en dicho país como en España.

(Tomado de internet)

jueves, 10 de septiembre de 2020

La pérdida de apetito en una persona con Alzheimer


Una persona con Alzheimer puede perder el apetito o beber menos por diferentes razones y puede llegar a generar gran preocupación en sus seres queridos. Es importante observar cómo aparecen los cambios para detectar la causa y actuar adecuadamente para facilitar un adecuado estado nutricional. 

Además de estar en la base de la salud general, los déficits nutricionales pueden conllevar un empeoramiento añadido del deterioro cognitivo.

Posibles causas ante la pérdida de apetito en una persona con Alzheimer

Es frecuente que las personas con Alzheimer experimenten una pérdida de peso desde fases iniciales de la enfermedad. Aunque existe evidencia de que la propia enfermedad puede causar en parte esta pérdida de peso debido a alteraciones en zonas del cerebro que regulan el metabolismo del cuerpo, en parte también puede estar relacionada con cambios en el apetito y la conducta alimentaria. 

Algunas de las causas subyacentes al hecho de que la persona con Alzheimer se muestre desganada o no ingiera una suficiente cantidad de líquido pueden estar relacionadas con síntomas del deterioro cognitivo que padece, mientras que otras pueden deberse a otro tipo de problemas que no puede expresar adecuadamente, como alteraciones relacionadas con su estado de salud general. 

Estas son algunas posibles causas que habría que tratar de analizar: 

- Aparición de una nueva enfermedad o condición de salud: los síntomas de un resfriado o de una gripe, o los relacionados con una infección de orina o con un problema de estreñimiento, o  experimentar dolor por cualquier condición (dolores musculares, articulares…) pueden generar un estado de inapetencia. 

- Efectos secundarios de los medicamentos: algunos fármacos pueden provocar molestias digestivas o disminución del apetito. 

- Estado de ánimo ansioso o depresivo: una acusada sensación de tristeza o de inquietud puede ser causa de menos ganas de comer.

- Problemas bucales: los problemas bucales (desde pérdida de alguna pieza dental, inflamación de las encías o presencia de llagas u otras lesiones) pueden dificultar a la persona la ingesta de alimentos. 

- Cambios relevantes en las costumbres relacionadas con la alimentación: los cambios de lugar de residencia (sea a casa de algún familiar o el ingreso en un centro residencial) fácilmente pueden representar un cambio en el tipo de alimentos o la forma cómo estos son cocinados y presentados y, tal vez, no resulten apetentes para la persona con Alzheimer. 

- Disminución de los sentidos del olfato y del gusto: estos sentidos son clave en la sensación de apetencia por los alimentos y el propio envejecimiento conlleva cambios en estos sentidos. Las personas con demencia, aún suelen acusarlos más. 

- No reconocer los alimentos o los utensilios relacionados: debido a los problemas cognitivos que presenta (como la agnosia), la persona con Alzheimer tal vez no identifique los alimentos como cosas que se comen. Del mismo modo, tal vez no identifique adecuadamente los elementos acompañantes (cubiertos, servilleta, etc.) y la forma de usarlos, lo que le puede generar bloqueo por confusión. 

- Bajo nivel de actividad física: si la persona con Alzheimer está físicamente poco activa a lo largo del día es fácil que disminuya su sensación de hambre y, en caso de padecer estreñimiento, esta situación puede empeorar.

- Dificultades de comunicación: las personas con demencia suelen tener problemas para comunicar sus sensaciones y emociones y, en el caso de la comida, también puede suceder que no sean capaces de transmitir por medios convencionales su sensación de hambre o de falta de ella, o de que cierta comida no es de su agrado. Recordemos que la conducta suele ser una forma de comunicación. Tal vez rechacen comer o echen fuera de su boca los alimentos. 

- Problemas de deglución: en fases avanzadas de la enfermedad de Alzheimer suelen aparecer problemas para tragar adecuadamente los alimentos (disfagia), y ello conlleva la necesidad de realizar cambios en la forma de presentación de los alimentos (cambios en la textura, triturados, líquidos con espesante y, eventualmente, precisar plantearse la necesidad de alimentación artificial). 

No siempre los problemas de alimentación que puede presentar una persona con Alzheimer son por pérdida de apetito sino que, a veces, también puede suceder lo contrario, una ingesta claramente por encima de lo esperable difícil de saciar. Este desmesurado afán por comer puede derivarse de problemas de ansiedad, pero también del hecho de no recordar que ya ha comido, de una disminución de interpretar las señales de plenitud al comer o por pérdida del control de impulsos. 

Algunos consejos para abordar la pérdida de apetito de una persona con Alzheimer

La inapetencia de una persona con Alzheimer puede derivar en problemas de salud, desde malnutrición o deshidratación a un aumento del riesgo de infecciones por disminución de la eficiencia del sistema inmune. Por eso ofrecemos aquí algunos consejos para favorecer una adecuada nutrición. 

Si el cambio de apetito es repentino o se produce un cambio rápido y/o acusado del peso, es probable que se deba a algún problema de salud general o que esté relacionado con algún medicamento (por ejemplo, algunos de los fármacos que se indican para tratar los síntomas de pérdida de memoria, como el donepezilo, la rivastigmina o la galantamina, pueden provocar este tipo de síntomas). Debemos consultar con el médico de referencia para que se pueda plantear la acción oportuna. Del mismo modo actuaremos si el problema parece estar relacionado con una alteración del estado de ánimo. No es recomendable optar por alimentos funcionales, vitaminas o suplementos nutricionales sin consejo médico. 

Procurar que la persona con Alzheimer mantenga una adecuada higiene y salud bucal y estar atento a la posible presencia de lesiones, estado de la dentadura, etc., así como asegurar las revisiones periódicas con el dentista. 

Ofrecer los alimentos más nutritivos y en mayor cantidad en las horas en que suela mostrar más apetito y reservar pequeños tentempiés para otros momentos del día, procurando una adecuada hidratación, bien ofreciendo pequeñas cantidades de agua u otros líquidos frecuentemente (leche, zumo, infusiones…) o alimentos ricos en agua como gelatina, frutas o verduras.

Tratar de que el momento de las comidas sea algo atractivo para la persona con Alzheimer, procurando minimizar la confusión: 
- Puede resultar útil acercarle los alimentos para que los huela o los pueda probar, mientras le explicamos qué es. 
- En la medida de lo posible, tratar de potenciar la presencia de las comidas y alimentos preferidos por la persona con Alzheimer, adaptando la textura y consistencia de los alimentos según las dificultades que presente la persona enferma.  
- Mantener unas rutinas relacionadas con las horas y las actividades circundantes a los momentos de las comidas puede favorecer su aceptación, así como evitar las prisas y las discusiones en torno a la alimentación. 
- Presentar la comida de forma atractiva y procurando minimizar la confusión. Por ejemplo, utilizar platos de un color bien distinto del alimento que contiene, puede facilitar su reconocimiento (por ejemplo, evitar poner merluza en un plato blanco o brócoli en un plato verde). 
- Es importante simplificar el entorno, evitando poner más cubiertos o elementos de los que tiene que utilizar en cada momento. En ortopedias y tiendas especializadas se pueden encontrar utensilios adaptados que faciliten la autonomía de la persona con demencia durante las comidas. - Hay que ser flexible y relajar las expectativas respecto a las normas protocolarias de comportamiento. Por ejemplo, permitir que coma con las manos, por ejemplo, presentando los alimentos troceados de forma que le resulte fácil cogerlos. 
- Hacer de la comida un momento agradable. En general, se recomienda evitar que coma la persona con Alzheimer coma sola, en un momento distinto al del resto de otras personas que convivan con ella. Esto favorecerá que el momento sea más agradable y, probablemente, la imitación de otras personas facilite su voluntad de comer. Ahora bien, si la persona se altera o agita ante la presencia de otros, en ese caso sí puede resultar conveniente que coma en un espacio tranquilo y sin distracciones. 
- Procurar cierto nivel de actividad física a lo largo del día, sea practicando ejercicio, bailando o paseando, para favorecer un aumento del apetito. 
- Si los problemas nutricionales ya no se pueden resolver mediante actuaciones sencillas o de modificación del entorno debido a la gravedad de la enfermedad, será necesario recurrir al especialista. Las dificultades de ingesta pueden representar, además, un elevado riesgo de atragantamiento o ahogo, y tal vez haya que plantearse la necesidad de alimentación artificial, algo que a menudo resulta una decisión compleja para el cuidador y su familia y que requiere de asesoramiento profesional. En estos casos puede resultar de ayuda conocer la voluntad y deseos que la persona pudiera haber expresado cuando tenía preservada su capacidad de decisión. 

https://bit.ly/3k8LP98


Estimulante del apetito para adultos mayores y otras medidas



La falta de apetito en las personas mayores es una cuestión grave que puede provocar cuadros de desnutrición y derivar en problemas de salud física y mental de relevancia. Si te ocupas del cuidado de personas mayores con esta problemática te contamos la importancia del uso de un estimulante del apetito para adultos mayores y otras medidas para abrir el apetito en ancianos.


Estimulante del apetito para adultos mayores y sus técnicas

Qué es un estimulante del apetito para adultos mayores
El estimulante del apetito u orexígeno es una sustancia que permite abrir el apetito a la persona. En ancianos inapetentes es clave para que estos admitan la alimentación.

No existe un solo orexígeno sino varios que se dividen en dos tipos. Por un lados, están aquellos que produce de forma natural el cerebro por el hipotálamo. Estos actúan para favorecer y controlar el apetito. Por otro lado, hay determinados medicamentos específicos que actúan sobre el centro regulador del apetito. Provocando una sensación de hambre y necesidad de alimentación que facilita que la persona tome la decisión de comer.

Entre los orexígenos para ancianos encontramos antagonistas de la dopamina como son la risperidona y la quetiapina. También corticosteroides como la dexametasona o esteroides anabólicos como la nandrolona o la oxandrolona, entre muchos otros. En realidad la lista es larga pero no todos son válidos para cualquier paciente.


Atención especializada a personas con Coronavirus
Fármacos orexígenos, estimulante de apetito para adultos mayores
Actualmente hay fármacos a base de una de estas sustancias estimulante del apetito para adultos mayores que se administra en casos como la hiporexia en ancianos. Esta medicación debe estar prescrita por un profesional. Si te ocupas de la atención a ancianos con este problema, consulta con su médico sobre sus problemas de falta de apetito.

Ten en cuenta que existen diferentes orexígenos y algunos pueden interferir con otros medicamentos que tome el anciano o tener efectos secundarios que afecten a su salud. Automedicarse nunca debe ser una opción. Es esencial que este sea prescrito por el médico después de evaluar el caso concreto como considere oportuno. Nunca recurras a orexígenos que han sido recetados para otras personas, sean también ancianas, adultos o niños.

Plantas para ayudar a abrir el apetito
Algunas plantas que se pueden consumir en infusión o como especias en la preparación de alimentos hacen las veces de estimulante del apetito para adultos mayores en casos leves de inapetencia. No son realmente orexígenos potentes pero tienen efectos que contribuyen a abrir apetito ancianos con problemas leves de inapetencia. Y facilitar que estos admitan mejor la ingesta de alimento.

Esta especia propia de la cocina asiática estimula la secreción de saliva y contribuye a abrir el apetito.
Estimula las secreciones gástricas y el apetito. Puede incorporarse a sopas y platos de legumbre, entre otras preparaciones.
Favorece la buena digestión. Facilita que el anciano no evite comer por arrastrar la sensación de pesadez de la comida anterior. Y por miedo a sufrir molestias.
Contribuye a reducir los dolores estomacales, por lo que ayuda a evitar que la persona deje de comer para no padecer estos.
Nuez moscada. Se utiliza en pequeñas cantidades incluido como especia en la elaboración de recetas. Así estimula el apetito.
Además, algunas plantas de sabor amargo actúan sobre el hipotálamo para estimular el apetito. Acedera, diente de león o endivia son algunas de ellas. Por este motivo si el anciano no tiene problemas para deglutir, los cuidadores a domicilio pueden ayudarles a comenzar por una ligera ensalada de estas plantas junto con alimentos nutricionalmente más interesantes. Puede ser una buena ayuda para estimular el apetito en las personas mayores.

Esto ocurre también con algunas bebidas amargas como determinadas infusiones.

En cualquier caso consulta siempre con el médico. Las plantas no son inocuas y debes asegurarte de que no interfieren con otros medicamentos o el estimulante del apetito para adultos mayores que le ha prescrito el doctor.


estimulante del apetito para adultos mayores
El estimulante del apetito para adultos mayores es una sustancia que permite abrir el apetito a la persona

 

Acciones para ayudar a estimular el apetito de las personas mayores
Cocinar alimentos sabrosos
Es muy importante preparar recetas para mayores saludables y que proporcionen el tipo de dieta sana y equilibrada que ellos precisan. Un consejo simple pero muy efectivo. Especialmente para personas que disfrutaban de la comida pero que por problemas de deglución, de digestión o de restricciones alimentarias ya no disfrutan comiendo y han caído en la inapetencia.


Asistencia a Domicilio
Con la senectud se va perdiendo la capacidad para detectar olores y sabores. Por ello, se hace más complicado cocinar de modo sabroso y saludable, sin caer en el abuso de sal. La preparación de comidas de los cuidados de enfermos a domicilio que contengan hierbas y especias pueden ayudar a lograr alimentos sabrosos y saludables.

Una buena presentación invita a aceptar el alimento
Seamos sinceros, en ocasiones es difícil lograr que un alimento tenga buen aspecto. Y especialmente si este debe presentarse triturado para facilitar la deglución. Pero su aspecto es clave para que sea bien aceptado. Ante la duda, la tendencia natural es rechazarlo. Al fin y al cabo, es un aspecto más que las personas valoramos al alimentarnos, consciente o inconscientemente.

En estos casos, servir cantidades moderadas, procurar un color de la preparación agradable y utilizar recipientes alegres y coloridos puede ayudar a que este sea mejor admitido. Los asistentes a domicilio o las personas encargadas del cuidado de estas personas mayores han de presentar los alimentos de una manera apetecible.

 

El uso de un estimulante del apetito en adultos mayores es clave en muchos casos de problemas de desnutrición o déficit nutricional por pérdida de apetito. Si eres un cuidador profesional de mayores o un familiar de ancianos y detectas problemas de inapetencia de intensidad leve, moderada o grave, no te demores y solicita cita en su médico de atención primaria.


https://bit.ly/2ZrmwYb